Faton, de 22 años, tenía las manos y la nariz quemadas cuando testificó ante la Policía como uno de los pasajeros del autobús que se incendió en Kerzers, localidad del cantón de Friburgo, y en el que murieron seis personas la noche del martes.
« … El hombre estaba sentado en el asiento plegable, donde también se pueden aparcar las bicicletas. De pronto se puso de pie, sacó una botella y se roció el líquido. Yo no sabía que era gasolina. Después sacó un mechero y se prendió fuego. Recuerdo que grité muy fuerte. En solo unos segundos todo estaba en llamas. Intenté abrir las puertas del autobús con mis manos, pero me quemé. Todo el mundo gritaba y no podías ver nada en el autobús por el humo. Todo sucedió muy rápido», contó.
Su declaración ha sido facilitada a los medios de comunicación por la Policía local, que gracias a él supo desde el primer momento que había sido un incendio provocado.
Como consecuencia del incendio, cinco personas murieron entre las llamas y otras cinco resultaron heridas, una de ellas un miembro del primer equipo de rescate, que llegó cinco minutos después de que comenzase la deflagración.

Numerosos viandantes pudieron ver y grabar vídeos de los pasajeros luchando por salir del autobús urbano y escuchar los gritos de los que no lo consiguieron. «Una situación así no solo tiene consecuencias físicas y materiales, sino que también tiene consecuencias psicológicas profundas, que a menudo duran mucho tiempo. Los afectados, los testigos y las familias cuentan con el apoyo de nuestro equipo de atención si así lo desean. Cualquier persona, ya sean testigos y turistas, pueden ir a la Seelandhalle, donde hay tres especialistas disponibles», ha ofrecido el ayuntamiento local.
Al menos un menor ha fallecido
Desde el primer momento pesó la sospecha de un acto terrorista, pero en la rueda de prensa ofrecida por la Policía en Granges-Paccot ha quedado claro que el autor del incendio, que murió por las quemaduras, sufría una «enfermedad mental». «El culpable se prendió fuego. El motivo sigue sin estar claro. Se le describe como una persona que vivía en los márgenes de la sociedad y estaba perturbada. Los investigadores también están ahora rastreando las redes sociales en busca de pistas sobre el crimen», ha informado Philippe Allain, comandante de la policía cantonal de Friburgo.
Se trata de un hombre con nacionalidad suiza y residente en Berna, que había sido denunciado como desaparecido por su familia. Todavía no ha sido identificado formalmente, a la espera de los resultados de las pruebas de ADN, pero el equipo de la Fiscalía sí ha podido reconstruir con precisión el orden cronológico de los hechos. El culpable del incendio subió al autobús en Düdingen alrededor de las 17:45 y 40 minutos después, a las 18:25, se prendió fuego a sí mismo.
«Estamos comprobando por qué los pasajeros no bajaron más rápidamente del autobús en llamas; cuando finalmente se abrieron, no sabemos a ciencia cierta si fue gracias al mecanismo automático de apertura o a una explosión causada por las altas temperaturas en el interior del vehículo», ha declarado Raphaël Bourquin, Fiscal General y al frente del caso. Fuentes policiales han sugerido que el incendio podría haber inhabilitado el sistema automático de apertura de las puertas, que funciona gracias al sistema eléctrico del vehículo. Sobre las víctimas, Bourquin ha precisado solamente que nacieron entre 1961 y 2009, por lo que al menos una de ellas podría ser menor de edad. Todavía no hay información fiable sobre la ciudadanía de las víctimas y la policía suiza no informará al respecto hasta haber comunicado las defunciones a todas las familias afectadas.
Un enfermo más que un criminal
«Sólo podemos decir sobre él que era más conocido por las autoridades sanitarias que por la policía o los tribunales», ha dicho sobre el autor Christoph Wieland, del Oberamt del Distrito de los Lagos. Varios pasajeros se habían fijado en él por su «conducta extraña», pero la policía no ha precisado a qué se referían o qué les llamó exactamente la atención. A estas alturas de la investigación, los investigadores adelantan que «lo vemos más como un enfermo que como un criminal». Sospechan que vivía en la calle y aseguran que hay un historial psiquiátrico del que no van a dar detalles.
El presidente suizo Guy Parmelin ha expresado sus condolencias y se ha solidarizado con los familiares de las víctimas. Uno de los tres heridos graves ya ha salido de peligro. «Me sorprende y entristece que, una vez más, haya personas que hayan perdido la vida en un grave incendio en Suiza», ha publicado en un comunicado en X. Se refería a que, en enero, Suiza ya fue sacudida por un grave incendio en un bar de la estación de esquí de Crans, Montana, que causó 41 muertos y 115 heridos.

