Después de muchos problemas en la primera semana de test de F1 en Bahrein, la segunda fue incluso peor. Empezón con otro fallo del motor Honda que dejó a Aston Martin, concretamente a Fernando Alonso, mucho tiempo en boxes durante la primera mañana, en la que solo pudo dar 28 vueltas. Y se remató cuando el jueves, en el primer intento de tandas largas y simulación de carrera, dejó tirado al asturiano en la que era su última jornada de la pretemporada.
Desde el equipo, aunque admiten que el AMR26 tiene más problemas que solo el motor, se ha sugerido que la unidad de potencia y su instalación genera la mayor parte de los contratiempos, y Ralf Schumacher considera que eso lo convierte en un ‘déjà vu’ para Alonso por lo que ya vivió en McLaren durante la era turbo-híbrida.
“Adrian Newey sabe exactamente lo que está haciendo”, comentó Ralf en el podcast de la Sky alemana”Backstage Boxengasse”. “Pero también ha dicho que hay problemas con el túnel de viento. Todo el proyecto lleva un retraso de tres o cuatro meses, más cerca de cuatro. Siempre es muy realista, incluso consigo mismo. Pero no creo que el problema principal sea el coche en sí”.
“Al parecer, el motor Honda también es un problema en sí mismo. Y sí, es un poco como un déjà vu para Fernando Alonso, que ya pasó por la difícil etapa inicial de Honda en McLaren, que simplemente no funcionó en absoluto. Parece que ahí es donde radica parte del problema”.
En esa época, Alonso y sus compañeros acumularon abandono tras abandono durante tres temporadas, y el asturiano dejó una frase para la historia, cuando se refirió a la unidad de potencia de los japoneses como ‘motor de GP2‘.
Y eso, dice Ralf Schumacher, no se ha olvidado: “No creo que hayan olvidado esa experiencia, porque cosas así dejan huella. La forma en que Fernando lo gestionó entonces fue muy abierta; por supuesto, fueron críticas duras, y él era más joven en ese momento, quizás un poco más impulsivo. Pero la gente en Japón no olvida algo así”.
“Puedo decir por experiencia propia que, debido a algunas cosas que yo dije en Toyota, ya no me consideran parte de la ‘familia’ y’ amigos’ allí. Así son las cosas. Y, en cualquier caso, Japón es una cultura diferente”.
“Es una cultura que personalmente me encanta: la gente es increíblemente amable y tranquila, y la comida es excelente. Pero también saben lo que quieren y tienen mucha confianza en sí mismos, y eso es algo con lo que hay que saber lidiar”. Ralf añade: “Si es necesario criticar, es mejor hacerlo de forma indirecta, con mucho cuidado y dejando mucho margen para la interpretación; de lo contrario, puede ser contraproducente”.
Por último, Ralf Schumacher se mostró comprensivo con Honda, señalando su condición de suministrador de un solo equipo: “No es fácil, porque Ferrari y Mercedes, por ejemplo, tienen equipos clientes que utilizan sus motores. Eso les permite hacer una comparación directa y ver inmediatamente si hay algún problema o no. Los demás simplemente no tienen esa referencia”.
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