Vehículos blindados israelíes cruzaron este martes la Línea Azul divisoria con el Líbano, presentando esta incursión como una «maniobra defensiva limitada». Según el doctor Fouad Abou Nader, excomandante en jefe de las fuerzas libanesas y muy buen conocedor de todos los protagonistas, el objetivo israelí … es establecer una «zona de seguridad fronteriza». Según publicaron los medios locales, el Ejército libanés ha recibido órdenes de retirarse para evitar cualquier enfrentamiento con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Unidades de la División 91 entraron en territorio libanés como parte de la operación León Rugiente, tras una noche de intensos bombardeos al sur del Líbano, el valle de la Becá y los suburbios de Beirut. En la capital, los israelíes atacaron edificios que albergaban medios de comunicación y una editorial afiliados a la milicia chií.
En todo el país, sucursales del Qard al Hassan, la institución de microfinanzas de Hizbolá –una especie de sistema bancario paralelo– fueron también destruidas. Mientras tanto, Hizbolá continuó lanzando misiles contra el norte de Israel e incluso, al parecer, contra una base británica en Chipre.
Desde ayer, Beirut vive las mismas escenas que en el otoño de 2024: bombardeos, evacuación de numerosas aldeas, afluencia de más de 58.000 esplazados del sur a regiones más septentrionales según la ONU, asalto de ciertas zonas de la capital libanesa, como la Plaza de los Mártires, la Corniche y terrenos baldíos, por parte de desplazados de los suburbios del sur, y apertura de 621 refugios. Los reflejos de guerra resurgen entre la población. En pocas horas, los estantes de los supermercados se vaciaron, y en algunos lugares es difícil encontrar pan o laban, el yogur local. Las escuelas están cerradas y se están restableciendo las clases por internet.
Junto a estas escenas de ‘déjà vu’, cabe destacar una novedad significativa: la postura tanto del Estado como de la población respecto a Hizbolá. Hoy, la mayor parte del pueblo libanés, incluida la comunidad chií, condena las acciones de esta milicia. Incluso los simpatizantes de Hizbolá utilizan palabras muy duras contra el grupo, juzgando que está llevando a todo el país a la ruina. «Que Dios los maldiga», «Que Hizbolá deje que Irán libre su guerra…», se puede oír entre chiíes que han tenido que abandonar sus pueblos otra vez.
Cambio de actitud del Gobierno
Más especialmente, la decisión del Gobierno libanés marca un cambio radical. Por primera vez, las acciones militares y de seguridad de la milicia chií han sido declaradas ilegales. La decisión se tomó el lunes durante una reunión de emergencia del gabinete. Al final del encuentro, el primer ministro Nawaf Salam decretó que el partido chií debía conservar únicamente su ala política. Además, el ministro de Justicia, Adel Nassar, solicitó al fiscal general Jamal Hajjar que arrestara a los responsables de los ataques lanzados desde el sur del Líbano.
Esta medida no tiene precedentes. El Gobierno y el Ejército libaneses participaban en una operación para desarmar a Hizbolá, pero las acciones de la milicia nunca antes habían sido condenadas de esta manera. Es probable que esto sea lo que hasta ahora ha impedido que Israel ataque más allá de los objetivos de Hizbolá. De hecho, el Estado judío había advertido que, si la milicia chií entraba en guerra, atacaría la infraestructura civil en todo el país.
Reafirmando la firmeza de esta decisión, el presidente Joseph Aoun declaró este martes en una reunión con los representantes del Quinteto (Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Estados Unidos y Francia) que «la decisión tomada por el consejo de ministros, que garantiza que solo el Estado libanés tiene el derecho exclusivo de decidir sobre la guerra y la paz y prohíbe toda actividad militar o de seguridad ilegal, es una decisión soberana y definitiva, irrevocable».
Además, anunció que «el consejo de ministros ha instruido al Ejército y a las fuerzas de seguridad para que implementen esta decisión en todas las regiones del Líbano». Y concluyó igual de tajante: «Instamos a los países del Quinteto a presionar a Israel para que cese su agresión contra el Líbano, y reafirmamos el compromiso total y definitivo del Líbano con las disposiciones del anuncio de alto el fuego, a fin de preservar la paz y la estabilidad, así como nuestra total disposición a reanudar las negociaciones sobre este asunto con participación civil y bajo los auspicios internacionales«.

