Estados Unidos implementará drones adaptados a condiciones extremas para patrullar la capa de hielo de Groenlandia y monitorear actividad submarina, con especial atención a movimientos de submarinos rusos. Según un informe del Centro para el Análisis de Políticas Europeas (CEPA), estos sistemas no tripulados ofrecen ventajas operativas en entornos hostiles, donde las patrullas humanas enfrentan limitaciones logísticas y de supervivencia.
Skip Davis, general retirado del Ejército de EE.UU. y coautor del informe, declaró que los drones “están madurando, son versátiles y proporcionan capacidades críticas que no pueden ser sustituidas por la presencia humana”. Minna Ålander, analista del Centro de Estudios de Europa del Este en Estocolmo, indicó que el Ártico presenta desafíos únicos para operaciones militares debido a condiciones climáticas como temperaturas bajo cero y falta de luz solar prolongada.
Los drones aéreos, modificados para climas polares, realizarán labores de vigilancia y proporcionarán “conciencia de dominio”, mientras que vehículos submarinos autónomos monitorearán actividad bajo el agua. La tecnología enfrenta desafíos técnicos, entre ellos la degradación acelerada de baterías, el congelamiento de componentes mecánicos y la dificultad para ocultar firmas electrónicas en zonas sin infraestructura.
Jan Kallberg, investigador del Instituto Cibernético del Ejército en West Point, señaló que un pelotón en esquís podría cubrir hasta 32 kilómetros por noche en terrenos como Laponia, pero un dron realizaría tareas de inteligencia sin exponer personal. Advirtió además que materiales como el plástico se vuelven frágiles con el frío extremo, lo que complica el mantenimiento en áreas sin soporte logístico.
Estados Unidos opera una base de la Fuerza Espacial en Groenlandia bajo un acuerdo firmado con Dinamarca en 1951. El expresidente Donald Trump afirmó previamente que su país ejercería soberanía sobre las tierras donde se ubican sus bases militares en la isla.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


