La guerra contra Irán vive su tercera semana y no hay atisbos de una posible negociación que sirva para rebajar la tensión en la zona y tranquilizar a los mercados mundiales ante la imparable subida del precio del crudo. Los duros bombardeos no fuerzan … la rendición del régimen, los objetivos siguen fuera de alcance y no existe una estrategia clara de salida.
Donald Trump aseguró que los iraníes se han puesto en contacto con él para alcanzar un acuerdo, pero dejó claro que los términos «aún no son lo suficientemente buenos». En una entrevista concedida a NBC News, Trump dijo que seguirán combatiendo para conseguir mejores condiciones en la mesa de negociación y que podría bombardear de nuevo objetivos en el centro petrolero iraní de la isla de Jark, una vez más, «solo por diversión».
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, respondió que «nunca pedimos un alto el fuego ni negociaciones. Estamos preparados para defendernos todo el tiempo que sea necesario hasta que Trump llegue al punto de reconocer que esta es una guerra ilegal. Hay gente que está muriendo solo porque Trump quiere divertirse». El responsable de la diplomacia iraní dejó claro que el «único factor» detrás del aumento de la inseguridad en la región y en el estrecho de Ormuz eran las acciones de Estados Unidos e Israel.
Ante el silencio de intermediarios tradicionales como Qatar o Turquía, Egipto fue el único país que alzó la mano para intentar mediar. Su ministro de Exteriores, Badr Abdelatty, comenzará una gira por varios Estados del Golfo «destinada a la coordinación y la consulta para aliviar los rápidos acontecimientos». Arabia Saudí, Kuwait, Baréin o Emiratos Árabes Unidos están sometidos a la presión de ataques diarios. Cada día que pasa, aumenta la incertidumbre sobre una guerra que se alarga y mantiene paralizada la región por el férreo control de Teherán del paso de petroleros por el estrecho de Ormuz.
Mientras Trump cambia cada día de objetivos y plazos de una guerra que ha dicho ya en más de ocho ocasiones que ha ganado, Israel ha fijado un plazo mínimo de tres semanas para alcanzar los miles de objetivos que tiene pendientes. El portavoz del Ejército israelí, el general de brigada Effie Defrin, confirmó el plazo filtrado a la prensa el sábado y adelantó que «estamos preparados en coordinación con nuestros aliados estadounidenses y tenemos planes al menos hasta la llegada de la festividad judía de Pésaj, que está a unas tres semanas». El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, siguió estas palabras de Israel y declaró al programa This Week de ABC News que «el conflicto llegará a su fin en las próximas semanas y veremos un repunte en los suministros de energía y una bajada de los precios después».

«El conflicto llegará a su fin en las próximas semanas y veremos un repunte en los suministros de energía y una bajada de los precios después»
Chris Wright
Secretario de Energía de EE.UU.
Dentro de los «miles» de objetivos a los que alude Israel, la operación se extendió al tejido productivo iraní, al que comenzaron a golpear de forma severa con duros bombardeos en Isfahán, ciudad del centro de Irán que es el corazón industrial. Hubo al menos 15 muertos en la oleada de ataques que busca acabar con la producción local de armas, un sector que los iraníes han aprendido a desarrollar sin apoyo exterior debido al fuerte bloqueo. Los israelíes también bombardearon su infraestructura militar en Hamedán, al oeste del país.
Los iraníes, con una capacidad militar inferior, mantuvieron el pulso con el lanzamiento de drones y misiles, que volvieron a mantener a millones de israelíes pendientes de las sirenas para correr a los refugios. El portal estadounidense Semafor, citando altos funcionarios del país, reveló que Israel informó a Washington de que está «críticamente bajo» de interceptores de misiles balísticos. Los medios israelíes dieron la voz de alarma de inmediato, pero el ministro de Exteriores, Gideon Saar, negó la información.
Ataque a la Embajada de EE.UU. en Irak
En su estrategia de guerra asimétrica, Irán cuenta con el apoyo de las milicias chiíes de Irak, que lanzaron un segundo ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Washington y emplearon un dron FPV (siglas en inglés de «vista en primera persona»). Estos aparatos son los que usan ucranianos y rusos en el frente y permiten a los operadores pilotar viendo en tiempo real lo que capta la cámara.
Es la primera vez que se usan en Irak y la guerrilla difundió posteriormente el vídeo de la operación. El uso de estos aparatos en un escenario como el de Irak encendió todas las alarmas. El Departamento de Estado urgió a los ciudadanos estadounidenses a abandonar Irak, donde también crece el temor a posibles secuestros, y evacuó a los empleados gubernamentales no esenciales de Omán.
Invasión del Líbano
En el frente libanés, las bombas siguieron eclipsando a las informaciones sobre una posible negociación de alto el fuego. El presidente, Joseph Aoun, propuso dialogar con Israel para rebajar la tensión y buscar una salida negociada. Pero el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, dejó claro que no hay planes para mantener conversaciones directas con el Líbano en los próximos días. Los israelíes presionan a las autoridades de Beirut para que desarmen a Hizbolá, pero la milicia chií obedece a Teherán y no a Beirut. Una fuente cercana al Partido de Dios declaró a la cadena Al Yasira que el grupo no ha recibido ninguna oferta seria para negociar.
Israel sigue sumando refuerzos en la frontera norte y los libaneses se preparan para una nueva invasión terrestre como la de 1982. Uno de los resultados de aquella operación fue el nacimiento de Hizbolá, gracias al apoyo y la financiación de Irán. 44 años después, Netanyahu parece dispuesto a seguir los pasos del entonces primer ministro Menachem Begin y repetir una aventura que acabó mal para los dos países. En las últimas dos semanas, ya son casi 900 los muertos y hay cientos de miles de desplazados en un país agotado donde los ciudadanos no ven el final de la pesadilla.

