Cada ultimátum de Donald Trump llega acompañado de un aumento de la intensidad de los ataques contra la república islámica y asesinatos selectivos de altos cargos. Estados Unidos intenta presionar al máximo al enemigo para negociar desde una posición de fuerza y lograr la reapertura … de Ormuz. Mientras se intercambiaban mensajes con la mediación de Pakistán sobre un posible acuerdo, Israel atacó la mayor instalación petroquímica del país y anunció el asesinato del comandante Asher Bakri, responsable de inteligencia de la Guardia Revolucionaria. Los iraníes, con la ayuda de sus aliados en Yemen y Líbano, respondieron con ataques a Israel y países del Golfo como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait.
En una jornada marcada por la tensión sobre qué ocurrirá al final del nuevo plazo dado por Washington, Teherán demostró estar abierto al diálogo y respondió a Estados Unidos con una contrapropuesta para el final de la guerra. El texto iraní incluye la necesidad de un fin permanente de la guerra, el fin de los conflictos en la región, un protocolo para el paso seguro a través del estrecho de Ormuz, la reconstrucción y el levantamiento de sanciones, informó la agencia Irna. Trump dijo que esta respuesta sobre el alto el fuego es «significativa, pero no lo suficientemente buena».
Los iraníes no ceden ante las amenazas de Trump y afirmaron que responderán con fuerza si ejecuta su amenaza de atacar centrales eléctricas y puentes si no se reabre el estrecho de Ormuz. Los israelíes dieron un paso al frente y el ministro de Defensa, Israel Katz, anunció que dio al Ejército la orden de atacar la «infraestructura nacional» en Irán con toda su fuerza. Katz confirmó que el primer objetivo alcanzado fue la planta petroquímica de Asaluyeh, responsable de aproximadamente el 50 por ciento de la producción petroquímica del país, e indicó que «se trata de un golpe económico severo de decenas de miles de millones de dólares para el régimen iraní». Pocas horas después, golpearon en el complejo petroquímico de Marvdasht.
Otro de los objetivos alcanzados por las fuerzas de Trump y Benjamín Netanyahu fue la universidad de Sharif en Teherán, una de las más prestigiosas de la república islámica. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, lamentó que «los agresores israelíes-estadounidenses han bombardeado el MIT de Irán (en referencia al Instituto de Tecnología de Massachusetts). Los agresores verán nuestro poder». Universidades, colegios, hospitales o centros deportivos forman parte de la larga lista de objetivos alcanzados en las últimas semanas y que se ampliara tras el final del ultimátum.
El ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, anunció que dio al Ejército la orden de atacar la «infraestructura nacional» en Irán con toda su fuerza
Los países del Golfo saben que este tipo de operaciones suponen todo un peligro para ellos porque los iraníes intentan aplicar la reciprocidad y golpean contra objetivos similares en toda la zona. El primer ministro y ministro de Exteriores de Qatar, Mohammed Al Thani, advirtió contra el «ataque irresponsable a infraestructuras vitales, especialmente las relacionadas con agua, alimentos y energía».
Pese a ser uno de los grandes aliados de Trump en la zona, los llamamientos de Doha tienen menos influencia en la Casa Blanca que los de Benjamin Netanyahu. Al Thani conversó con su homólogo iraní durante la jornada, pero de momento Qatar no ha entrado en escena como mediador, un paso que sería clave para calmar la situación.
Objetivo: Ormuz
La apertura de Ormuz desespera a Trump y los iraníes tratan de reafirmar su control cada día que pasa. El estrecho sólo está cerrado para barcos de países considerados enemigos y durante las últimas 24 horas cruzaron de manera segura barcos de Turquía o India. Dos buques cisterna de gas natural licuado de Qatar abortaron en el último momento un intento de cruzar, en el que parecía que podía ser el primer envío de gas natural desde el Golfo desde el inicio de la guerra.
Los iraníes informaron de un ataque contra un buque de asalto anfibio estadounidense y un buque portacontenedores que, según Teherán, era de propiedad israelí. El portavoz militar, Ebrahim Zolfaqari, aseguró además que alcanzaron una base con presencia de fuerzas estadounidenses en la isla kuwaití de Bubiyan y otra en Arabia Saudí. Los misiles llegaron un día más a Israel y algunas de las salvas se produjeron de forma coordinada con Hizbolá y los hutíes para intentar colapsar el sistema de defensa.
Las armas hablan con fuerza y la diplomacia no logra abrirse paso. El portal Axios, cercano a la Casa Blanca, informó el domingo de un posible alto el fuego de 45 días como parte de un acuerdo en dos fases que podría conducir a un fin permanente de la guerra. Pakistán es el mediador en este caso y trabaja para lograr este acuerdo parcial con una fórmula parecida a la que Trump usó en Gaza, pero los iraníes fueron claros en todo momento al negarse a aceptar acuerdos temporales y exigir garantías sobre el final de la guerra. El objetivo de la república islámica es lograr un acuerdo que les permita mantener el control futuro de Ormuz y la Guardia Revolucionaria advirtió de que las condiciones en el Estrecho «nunca volverán a su estado anterior, especialmente para Estados Unidos e Israel». El cuerpo paramilitar aseguró que ultima los preparativos para imponer «nuevas condiciones operativas» en Ormuz.
La Guardia Revolucionaria advirtió de que las condiciones en el Estrecho «nunca volverán a su estado anterior, especialmente para Estados Unidos e Israel»
Los medios israelíes informaron de una llamada de Netanyahu a Trump el domingo por la noche para aconsejarle que no acepte ningún acuerdo con Teherán y no pare la guerra. El primer ministro israelí marca los tiempos y la intensidad de un conflicto que se aproxima a una nueva escalada.


