Respuesta enrevesada de Gavin Newsom reaviva debate sobre su autenticidad política

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El gobernador Gavin Newsom enfrenta críticas tras ofrecer una respuesta confusa y divagante al ser cuestionado sobre su marca política, mencionando a Martin Luther King Jr., Gandhi y el ‘espíritu de los años 60’. La intervención, realizada durante una entrevista con el comediante y presentador de podcast Adam Friedland como parte de su gira de promoción de libro, revela las dificultades que podría tener para convencer a los estadounidenses de su ‘autenticidad’ en una eventual candidatura presidencial, según analistas.

Para quienes han seguido su ascenso político durante casi tres décadas, el episodio ilustra su mayor talón de Aquiles: una sed de protagonismo que a menudo lo lleva a ponerse obstáculos a sí mismo.

‘No tengo una marca’, declaró Newsom. ‘Pero para mí, sin tonterías, es simplemente defender ideales, luchar contra la injusticia lo que define mi “por qué” en todos los sentidos’. De haberse detenido ahí, el gobernador se habría ahorrado las burlas. Pero continuó.

‘Defender ideales. Luchar contra la injusticia’, prosiguió. ‘Soy un demócrata al estilo Sargent Shriver. Me refiero a toda esa jerga de los 60, resolver la ignorancia y la pobreza, la enfermedad y el espíritu de los 60, el espíritu de King, el movimiento en Gandhi y Mandela, todo ese espacio de autoridad moral. Ese es el zeitgeist, sí, y eso es todo. Así que ese soy yo. Ese es mi padre. Así que es mi mamá, ese es el libro, y ese es mi “por qué”.’

Ante la pregunta concreta de Friedland —’Entonces, si tuviera que definirlo: “Vote por mí y obtendrá X”‘—, Newsom respondió: ‘Acabo de darle mi “por qué”. Pero, ¿cómo se traduce eso a lenguaje humano?’

Izza Gardon, portavoz del gobernador, declinó comentar a The Post sobre sus declaraciones y la gira promocional.

Espectadores como la ex presentadora de Fox News Megyn Kelly no salían de su asombro. ‘Gandhi y Nelson Mandela y Sarge Shriver y zeitgeist y no soy bueno en esto’, se rió Kelly. ‘No va bien’.

En redes sociales, las críticas fueron inmediatas. ‘Creo que eso clasifica como una ensalada de palabras’, escribió un usuario en Facebook. ‘¿Fue a la misma escuela que Kamala?’, preguntó otro, aludiendo a la tendencia de la exvicepresidenta a dar respuestas enrevesadas.

Para David Latterman, analista político de San Francisco, la entrevista evidencia su dificultad para manejar la ‘crítica objetiva’. ‘No es un farsante en el sentido de que le importan esos profundos valores demócratas, pero también es descaradamente ambicioso. Te hace preguntarte cómo va a lidiar con el escrutinio de postularse para presidente’.

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Jason McDaniel, profesor de ciencias políticas en la Universidad Estatal de San Francisco, recordó que la marca de Newsom como alcalde en ascenso fue el ‘liberalismo muscular’, que luego derivó en enfrentamientos mediáticos con Trump. ‘Pero eso podría no ser suficiente para un candidato presidencial demócrata en 2028. Parece inauténtico y ese ha sido su principal problema’, afirmó.

Carla Marinucci, periodista veterana y analista política, señaló a The Post que la personalidad en evolución de Newsom es a la vez fortaleza y debilidad. ‘Intenta ser un navegante muy cuidadoso de las aguas políticas y eso termina pareciendo un poco demasiado pulido. Ha logrado navegar temas delicados como el matrimonio gay, pero a veces cae en el enfoque de ensalada de palabras y eso no le ayuda’.

Desde la oposición, Corrin Rankin, presidenta del Partido Republicano de California, fue más contundente: ‘El problema de Newsom no es cómo habla de su política, es el rastro de crisis que su política ha creado. California bajo su mandato se convirtió en un estado de fracasos superpuestos: la peor crisis de personas sin hogar del país, un colapso de los seguros de hogar y precios de la gasolina muy por encima del promedio nacional’.

Newsom ha construido un historial liberal de asumir riesgos, desde legalizar el matrimonio gay en San Francisco en 2004 hasta oponerse agresivamente a la agenda de Trump. Sin embargo, esos esfuerzos ‘grandes, audaces y ambiciosos’, como él los describe, no le han impedido alinearse frecuentemente con el establishment demócrata y las élites que financian al partido.

Dichas conexiones facilitaron su ascenso desde un comerciante de licores de San Francisco —beneficiado de los vínculos familiares con la acaudalada familia Getty— hasta supervisor, alcalde, vicegobernador y finalmente gobernador.

Al gobernador le irrita que se señale cuánto se ha beneficiado de sus lazos con la alta sociedad, así como las críticas de colegas demócratas por falta de seguimiento en políticas o por indiscreciones personales —como su aventura extramatrimonial siendo alcalde o la polémica cena en un restaurante Michelin durante las restricciones pandémicas, que desencadenó un intento de revocatoria con un costo de 200 millones de dólares—.

No obstante, los resultados no siempre han sido los esperados. San Francisco alberga un complejo industrial de personas sin hogar que se ha replicado en otras grandes ciudades de California. Como gobernador, Newsom ha presidido un presupuesto estatal que pasó de superávits de nueve cifras a déficits de miles de millones. Sus políticas de energía limpia, como el programa Cap and Trade —renombrado ‘Cap and Invest’—, han contribuido a que los precios de la gasolina en California, ya los más altos del país, se disparen aún más.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**