Esta F1 es el resultado de una campaña de atraer constructores: ¿ha merecido la pena? #F1 #FVDigital

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El fin de semana de Melbourne ha dado algunas respuestas, pero sobre todo ha planteado nuevas preguntas. El panorama que se perfila es el de una Fórmula 1 que se enfrenta a una serie de problemas, algunos de los cuales han resultado ser menos graves de lo que se temía, mientras que otros han confirmado las preocupaciones surgidas en las semanas anteriores.

Las principales dificultades se refieren al aspecto técnico, y es ahí donde se concentra la cuestión más importante para el futuro de este reglamento. ¿Nos enfrentamos a problemas que se atenuarán con el trabajo natural de desarrollo que llevarán a cabo los equipos y los fabricantes de motores? ¿O se trata de problemas estructurales que requieren una intervención directa de la FIA?

Lo que se ha visto en la carrera de Australia es que la acción en la pista está determinada por la gestión de la energía. Muchos pilotos, al final de la carrera, describieron una carrera en la que se vieron como pasajeros de la batería colocada bajo sus asientos, pero también es cierto que las críticas aumentan a medida que se desciende en la clasificación final. Quienes suben al podio, como siempre, difícilmente se quejan.

La FIA, por ahora, ha optado por tomarse su tiempo y posponer las evaluaciones hasta después del Gran Premio de China. Pero para tener una visión realmente completa, podría ser necesario más tiempo. Está en juego una partida importante en la que, por un lado, está Nicholas Tombazis, hasta ahora reacio a revisar el reglamento técnico, y, por otro, una alineación heterogénea formada por muchos pilotos y varios equipos.

Uno de los terrenos en los que se juega esta partida es también el del consenso público. Quienes desean un cambio rápido utilizan micrófonos y cámaras para lanzar mensajes alarmantes; en el frente opuesto, en cambio, hay quienes invitan a la calma, describiendo un escenario típico de todo ciclo técnico recién iniciado, destinado a madurar con el paso de las carreras.

Max Verstappen, Red Bull Racing

Max Verstappen, Red Bull Racing

Foto de: Peter Fox / Getty Images

El ‘lift-and-coast’ en la clasificación es el primer problema a abordar

El fin de semana de Australia se desarrolló en uno de los cinco circuitos tradicionalmente más críticos para la gestión de la energía. Melbourne, junto con Yeda, Montreal, Monza y Las Vegas, lleva tiempo en la lista “negra”, pero algunos de los problemas que han surgido están destinados a repetirse también en otros circuitos. El primero, y quizás el más importante, tiene que ver con la clasificación.

La “gestión” en carrera no es ninguna novedad en la Fórmula 1: es un tema presente desde que se abolieron los repostajes de combustible. Incluso antes hubo períodos en los que los pilotos se vieron obligados a hacer lift and coast. En los años 80, por ejemplo, la fórmula del “consumo” fue objeto de polémica, con finales de carrera a menudo trastocados por monoplazas averiados al borde de la pista sin combustible.

Sin embargo, la situación es muy diferente cuando la gestión entra en juego en la vuelta de clasificación. Se trata de un aspecto inédito no solo para la Fórmula 1, sino para el automovilismo en general. Para muchos aficionados, la vuelta rápida es el momento más esperado del fin de semana: aquel en el que se pone de manifiesto el máximo potencial técnico de los coches y la capacidad del piloto para sacar hasta la última gota de rendimiento.

Lewis Hamilton, Ferrari

Lewis Hamilton, Ferrari

Foto de: Rudy Carezzevoli / Getty Images

Escuchar a los pilotos explicar, al final de una sesión de clasificación, que han tenido que lidiar con “un sistema que se adapta en tiempo real para distribuir la energía a lo largo de la vuelta” deja inevitablemente algunas dudas. La Fórmula 1 siempre ha sido sinónimo de evolución tecnológica, pero hay elementos que forman parte de su ADN y que nunca deberían ponerse en duda. La vuelta rápida es uno de ellos. Existe una solución a corto plazo: la reducción de 100 kW de potencia eléctrica limitaría (o eliminaría) el lift and coast en la vuelta rápida, pero para introducirlo se necesita una unanimidad de opiniones que en la Fórmula 1 es muy difícil de conseguir.

En un aspecto, la FIA tiene carta blanca, y es la seguridad. También en este frente hay muchas situaciones que merecen ser analizadas, desde la salida (Colapinto evitó por centímetros un accidente que habría sido muy peligroso) hasta las diferencias de velocidad que se han visto en los enfrentamientos directos. Los pilotos también se familiarizarán con estos aspectos, pero hay un límite que no debe superarse.

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Y hay polémicas con menos fundamento

Charles Leclerc, Ferrari, George Russell, Mercedes

Charles Leclerc, Ferrari, George Russell, Mercedes

Foto de: Martin Keep / AFP vía Getty Images

Luego está la Fórmula 1 hablada. Algunos comentarios particularmente duros escuchados durante el fin de semana parecían fuera de lugar. A falta de una imagen clara de cómo será esta nueva Fórmula 1 una vez que alcance su equilibrio técnico, disparar a ciegas hoy en día no tiene mucho sentido. Las primeras diez vueltas de la carrera, animadas por el duelo entre George Russell y Charles Leclerc, entusiasmaron (quizás demasiado) a una parte de los aficionados, mientras que irritaron a quienes vieron en la secuencia de adelantamientos un guion artificial, carente de verdaderos valores técnicos.

Aún es demasiado pronto para emitir veredictos definitivos. Se necesitarán al menos un par de meses para comprender el alcance real de las críticas que han surgido y para evaluar si será necesaria la intervención de la FIA. Un periodo que también será útil para que los equipos se centren en el funcionamiento general del paquete técnico que tienen a su disposición. El problema, hoy en día, es más bien la histeria general que rodea el debate. Hay expertos (a menudo movidos por intereses particulares) y un público cada vez más propenso a la polémica. El viento que sopla sobre la Fórmula 1 es alimentado por quienes soplan conscientemente para alimentar, clickbait, audiencia o intereses, un disparo al aire que poco tiene que ver con un análisis concreto o con la búsqueda de soluciones.

Sin embargo, hay una lección que todo el sistema de la Fórmula 1 debería recordar y atesorar. La situación actual es el resultado de decisiones tomadas hace cinco años para convencer a Audi de que entrara en el campeonato y a Honda de que diera marcha atrás. Con tal de conseguir un resultado, quienes habían lanzado la campaña para reclutar nuevos constructores aceptaron todo, incluso lo que la pista (hoy) dice que no se puede hacer. La pregunta, a estas alturas, es inevitable: ¿realmente ha valido la pena?

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