El ‘Escudo de las Américas’ es la nueva iniciativa impulsada por Donald Trump para crear una alianza política y de seguridad con gobiernos plenamente afines en el continente. La Casa Blanca lo presenta como un nuevo marco de cooperación entre Estados Unidos y varios … países de América Latina y el Caribe para coordinar políticas en seguridad, migración, lucha contra el narcotráfico y desarrollo económico.
Según dice a ABC una alta funcionaria del Departamento de Estado, la iniciativa busca «reunir a Estados Unidos y a doce países socios en un compromiso común para defender la libertad, reforzar la seguridad y promover la prosperidad económica en todo el hemisferio». La Administración la concibe como una plataforma para coordinar respuestas frente a amenazas compartidas.
Esa cooperación, explica la misma fuente, se centrará en «combatir el crimen transnacional, el narcoterrorismo, la migración ilegal a gran escala y la interferencia de actores externos adversarios en nuestra región». La iniciativa también pone el acento en «el derecho de cada nación a la autodeterminación, el control de sus fronteras y el respeto al Estado de derecho».
Pero el proyecto tiene también una dimensión política. En Washington otras fuentes lo describen como un intento de articular un bloque de gobiernos que sirva de contrapeso a las redes políticas de la izquierda latinoamericana, como el Foro de São Paulo o el Grupo de Puebla, que agrupan a dirigentes y partidos progresistas del continente.
En la cumbre celebrada en Doral, Miami, este 7 de marzo participan Estados Unidos y doce países invitados por Donald Trump. Entre los líderes presentes están Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz Pereira (Bolivia), José Antonio Kast (Chile, presidente electo), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Irfaan Ali (Guyana), Nasry «Tito» Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay) y Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago).
Se trata en su mayoría de gobiernos conservadores o de centroderecha que mantienen una relación estrecha con Washington y que la Administración Trump considera socios preferentes en la región.
Los ausentes
Al mismo tiempo, el ‘Escudo de las Américas’ deja fuera a varios países del continente. No participan Venezuela, gobernada por Delcy Rodríguez; Cuba, bajo el régimen de Miguel Díaz-Canel; ni Nicaragua, dirigida por Daniel Ortega. Tampoco forman parte México, cuyo gobierno encabeza Claudia Sheinbaum, ni Brasil, presidido por Luiz Inácio Lula da Silva, dos de las principales potencias de América Latina.
Marco Rubio, en primer plano, con Pete Hegseth a su lado.
(Reuters)
La Casa Blanca presenta esta iniciativa como un intento de reorganizar las alianzas en el continente alrededor de un grupo de gobiernos alineados con Washington. Según la alta funcionaria del Departamento de Estado, la cumbre busca diferenciarse de encuentros anteriores porque «compromete a los países participantes a una cooperación concreta y práctica en seguridad, migración y crecimiento económico», con «resultados medibles y respeto mutuo a la soberanía nacional».
Frente a las cumbres hemisféricas tradicionales, el «Escudo de las Américas» pretende ser una estructura más reducida y operativa, centrada en acuerdos específicos entre los países participantes y con Estados Unidos como eje de esa nueva arquitectura regional.


