Decodificar el comportamiento de los perros puede sentirse, a veces, como intentar leer jeroglíficos. Muchos dueños interpretan las acciones de sus mascotas desde una perspectiva humana, lo que suele llevar a malentendidos. Uno de los gestos más comunes, y peor comprendidos, es cuando un perro extiende su pata.
Para muchos, este movimiento equivale a un saludo amistoso o una invitación a jugar. Sin embargo, especialistas en conducta animal advierten que la realidad es mucho más compleja. De acuerdo con expertos veterinarios y entrenadores certificados, dar la pata rara vez significa “hola” y, en muchos casos, es una forma sofisticada de comunicación emocional.
Un lenguaje que no se parece al nuestro
A diferencia de los humanos, los perros no utilizan palabras para expresar lo que sienten o necesitan. Su comunicación se basa en posturas corporales, expresiones faciales, vocalizaciones y contacto físico. La pata extendida forma parte de ese repertorio.
“Los perros aprenden rápidamente qué comportamientos generan respuesta en sus dueños”, explican especialistas en comportamiento canino. Cuando un animal descubre que tocar con la pata provoca atención, caricias o comida, es probable que repita ese gesto.
Pero el significado varía según el contexto. Observar el entorno, la frecuencia y el estado emocional del perro es clave para entender el mensaje real.
Atención, afecto o algo más
En muchos hogares, el pawing (como se conoce en inglés) aparece cuando el perro quiere interacción. Puede ser durante una sesión de televisión en el sofá, mientras el dueño trabaja frente a la computadora o incluso a la hora de la cena.
Si el gesto viene acompañado de una mirada fija, orejas relajadas o un leve quejido, suele indicar una petición de atención o cariño. En otros casos, especialmente cerca de la mesa, puede ser una forma de pedir comida.
Algunos entrenadores señalan que este comportamiento también puede reforzarse involuntariamente. Si cada vez que el perro toca con la pata recibe un premio o caricia, aprenderá que esa es una vía efectiva para conseguir lo que desea.
La experiencia personal también enseña
Muchos dueños descubren con el tiempo que estaban interpretando mal este gesto. Lo que parecía un pedido de juego puede resultar ser una solicitud de compañía. Este aprendizaje suele llegar al observar patrones: el perro extiende la pata cuando el humano está distraído, ocupado o emocionalmente distante.
Ese pequeño toque puede ser, en realidad, una forma suave de decir: “mírame” o “necesito estar contigo”.

Cuando la pata es una señal de alerta
No todo pawing es inofensivo. Veterinarios advierten que un aumento repentino o persistente en este comportamiento puede estar relacionado con dolor, ansiedad o malestar físico.
Algunos perros utilizan la pata para indicar incomodidad, especialmente en animales mayores o con problemas articulares como artritis. Si el gesto se vuelve insistente y viene acompañado de cambios en el apetito, letargo o dificultad para moverse, es fundamental consultar a un profesional.
“Los perros no pueden decir ‘me duele’, pero sí pueden mostrarlo a través de conductas nuevas o intensificadas”, señalan expertos. Ignorar estas señales puede retrasar diagnósticos importantes.
Frecuencia y contexto: las claves para entenderlos
Interpretar correctamente el significado del gesto depende de varios factores:
* Momento del día: ¿ocurre durante actividades específicas?
* Lenguaje corporal: ¿hay tensión, relajación o ansiedad?
* Repetición: ¿es ocasional o constante?
* Entorno: ¿hay estímulos nuevos o situaciones estresantes?
Por ejemplo, un perro que da la pata repetidamente durante una tormenta podría estar buscando consuelo. En cambio, uno que lo hace frente al refrigerador probablemente espera un bocadillo.
Este enfoque integral permite a los dueños responder de manera adecuada, fortaleciendo el vínculo con su mascota.
Contrario a la creencia popular, los perros poseen una vida emocional rica. Experimentan alegría, frustración, apego y estrés. La pata extendida puede reflejar cualquiera de estas emociones.
Especialistas destacan que responder con empatía, en lugar de asumir que siempre se trata de juego, mejora significativamente la relación humano-canina. A veces basta con una caricia, otras con una caminata corta, y en ciertos casos con una visita al veterinario.
Comprender estas sutilezas transforma la convivencia diaria y ayuda a prevenir problemas de conducta.
Aprender a “hablar perro”
Convertirse en un dueño atento implica ir más allá de comandos básicos y trucos aprendidos. Significa observar, escuchar y adaptarse al lenguaje corporal del animal.
El pawing no es un simple saludo ni una versión perruna del apretón de manos. Es una herramienta de comunicación multifacética que puede expresar desde deseo de contacto hasta una llamada silenciosa de ayuda.
Reconocer esto permite construir una relación basada en comprensión mutua, donde el perro se siente escuchado y el humano aprende a leer entre líneas o, mejor dicho, entre patas.
Cuando tu perro te da la pata, no está necesariamente invitándote a jugar. Puede estar pidiendo atención, expresando ansiedad o señalando que algo no anda bien. Ese pequeño gesto encierra un mensaje que merece ser interpretado con cuidado.
Aprender a leer estas señales no solo mejora la convivencia, sino que también puede marcar la diferencia en la salud y bienestar de tu mascota. Al final del día, entender el lenguaje de tu perro es una de las formas más profundas de demostrarle amor.
Porque detrás de cada pata extendida hay una historia, una emoción y un intento sincero de comunicarse con quien más confía: tú.
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