
El presidente Donald Trump sorprendió con un anuncio en plena celebración por el fin de año, para prorrogar por un año los aranceles que se elevarían al 30 y hasta el 50% que había establecido para muebles tapizados, gabinetes de cocina y otros muebles prefabricados, fuera de Estados Unidos, para dar tiempo a que continúen las intensas negociaciones comerciales con socios estratégicos.
En un comunicado, la Casa Blanca explicó que su Gobierno continúa analizando con sus principales socios comerciales temas relacionados “con la reciprocidad en el intercambio y preocupaciones ligadas a la seguridad nacional en torno a la importación de productos de madera”. Por ello, la decisión fue adoptada en la última jornada del año.

Estos aranceles fueron anunciados en septiembre, como parte de las medidas globales para fortalecer la industria local, aunque mantiene vigentes los aranceles del 25% a estos mismos artículos, para mantener la presión sobre los países exportadores de estos bienes.
El plan inicial contemplaba que, en el caso de los muebles tapizados de madera, el arancel pasaría del 25% actual al 30%, mientras que para los muebles de cocina y los tocadores de baño el incremento iría hasta el 50%.
Los aumentos adicionales estaban programados para comenzar este jueves, el primer día del 2026, luego que Trump afirmó que estas tarifas serían necesarias para “impulsar la industria estadounidense y proteger la seguridad nacional”, pero es una más de las medidas fluctuantes de su guerra arancelaria donde impone aranceles sin previo aviso, para luego retrasarlos y retirarlos ante su inviabilidad.
Los motivos de Trump para posponer estos aranceles
En el caso de los aranceles a estos productos Trump generó expectativas y preocupación en distintos segmentos industriales y comerciales vinculados a esta cadena productiva. Sin embargo la prórroga generó un alivio, aunque persiste la amenaza de endurecer los mecanismos de protección para la industria estadounidense sin agudizar el impacto inmediato sobre el comercio exterior.
En cambio, la Casa Blanca explicó que las negociaciones buscan concretar acuerdos que satisfagan las prioridades comerciales establecidas por el gobierno de Trump y que la suspensión de la prórroga no significa que renuncia, en ningún caso, a la posibilidad de implementar estas tarifas si las circunstancias lo requieren a partir de 2027, mientras buscan concretar condiciones de competencia favorables para los productores estadounidenses frente a la importación de muebles de madera.
Finalmente, la Casa Blanca reiteró su disposición para mantener conversaciones hasta lograr acuerdos que garanticen tanto la seguridad nacional como la equidad en el comercio internacional de estos productos.
El impacto de la importación de muebles prefabricados en EE.UU.
La decisión de Trump se debe a que esta industria ha sido una de las más jugosas para productores extranjeros hacia EE.UU., con una importación estimada entre $3,700 a $4,000 millones de dólares anuales en gabinetes de madera. Los datos de 2024 y proyecciones de 2025 muestran una dependencia crítica de Asia:
Vietnam es el principal proveedor, con envíos que superan los $1,050 millones anuales, equivalentes a cerca del 35% del mercado de importación. Le sigue Canadá con una venta estimada en unos $433 millones. Detrás, Malasia y México registran envíos superiores a los $210 millones cada uno.
En el caso de China, aunque las importaciones directas cayeron tras la imposición de aranceles previos, el gobierno detectó que muchas empresas chinas trasladaron su producción a Vietnam y Malasia para evadir impuestos, subiendo las exportaciones de estas naciones. Esto motivó que el nuevo arancel general del 25% se duplicara desde este jueves.
En cuanto a la industria de los muebles tapizados (sofás, sillones y sillas), ha crecido rápidamente en volumen de envíos: EE.UU. importó cerca de $6,400 millones de dólares en 2024. Vietnam y China: Dominan el 75% de todas las importaciones, con $3,100 millones y $1,750 millones, respectivamente.
Mientras que México ha triplicado sus exportaciones en los últimos años hasta los $1,134 millones en la primera mitad de 2025.
Con estas cifras, la administración señala que las importaciones crecieron un 41% en el último año, provocando el cierre de fábricas nacionales en estados como Carolina del Norte e Indiana.
Sin embargo, el Budget Lab de Yale estimó que estos aranceles podrían elevar el gasto promedio de los hogares en unos $1,500 a $1,800 anuales si las empresas trasladan el costo total al consumidor, por lo que ante estos incrementos provocados por los aranceles, otros proveedores como la Unión Europea, Reino Unido y Japón son mejores alternativas, ya que solo pagan un arancel del 15%, lo que podría hacerlos más competitivos.
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