
Nunca antes se había hablado tanto de Fórmula E en la Fórmula 1. Las nuevas reglas de la temporada 2026, donde el componente eléctrico de los motores se triplica hasta llegar a un 50% de potencia eléctrica y un 50% térmica, ha llevado a que muchos, incluidos pilotos, comparen la nueva generación de coches con los de la Fórmula E.
Ahora los pilotos tienen que gestionar mucho la energía, incluso teniendo que soltar el pie en las rectas, y pasando a menor velocidad por curvas rápidas, lo cual ha generado un intenso debate. En su feroz crítica a estos monoplazas, Max Verstappen etiquetó los nuevos F1 como “Fórmula E con esteroides”, y Sergio Pérez fue otro de los que se mostró su preocupación sobre si las carreras de 2026 van a ser como las de la Fórmula E.
Aprovechando la polémica, el CEO de la Fórmula E invitó a Verstappen a hacer un viaje corto de Bahrein, donde la F1 hacía sus test, a Yeda (Arabia Saudí), donde el campeonato eléctrico disputaba su cuarta ronda del curso 2025/2026. El neerlandés no fue, pero sí estuvo allí el sábado, cuando ya habían terminado las pruebas de la Fórmula 1, otro piloto, el novato Arvid Lindblad.
El rookie de Racing Bulls estuvo en el garaje de Nissan como invitado personal de Oliver Rowland, el vigente campeón del mundo de Fórmula E, donde pudo comprobar de primera mano cómo es la gestión de la energía de los monoplazas del campeonato eléctrico. Además, se podría decir que trajo suerte, ya que después de un viernes muy malo para el equipo japonés, el sábado, ya con Lindblad a su lado, Rowland completó una buena carrera para subir al podio.
Y es que Oliver Rowland es mentor de, entro otros pilotos, el propio Arvid Lindblad, al que conoció cuando el ahora rookie de la F1 tenía siete años, y con el que empezó a trabajar más seriamente con nueve, en su etapa en karting. En determinados momentos de sus respectivas trayectorias coincidieron menos, pero mantenían el contacto prácticamente a diario, y siempre que han podido, han estado juntos en las carreras.
“Sobre Ollie, todo el mundo conoce su talento y sus capacidades como piloto de carreras, y tener a alguien así, con ese nivel de experiencia, con lo que ha conseguido y, lo que es más importante, lo que ha conseguido muy recientemente”, explicó hace un par de años Lindblad.
Fue Rowland quien le llevó al paddock de la F3 en 2017, en el Hungaroring, y Lindblad valora mucho haber pasado por momentos y situaciones que el más veterano ya había recurrido, fundamental en su carrera. Y ahondando más en su unión, el más joven explicó: “Es difícil elegir un solo consejo que me haya dado, pero diría que me ha ayudado a gestionar las expectativas. Creo que eso es lo más importante. Sabíamos cuándo iba a pasar a la escalera de la F1, no éramos tan ingenuos como para pensar que el paso iba a ser fácil, y él me ayudó mucho a mantener los pies en el suelo y a ser consciente de lo difícil que iba a ser”.
“Además, solo con verlo no se adquiere esa conciencia, así que enseñarme los pasos, lo que tenía que hacer y gestionar esas expectativas cada fin de semana, creo que, desde el punto de vista de los consejos, se puede decir que ha sido muy beneficioso”.
Más allá de eso, Lindblad admite que la influencia de Rowland ha sido completa, en cuanto a los circuitos, a los coches, al formato de la competición… y ahora, en 2026, ya en la categoría reina del automovilismo, parece que también respecto a la gestión de energía durante las carreras de monoplazas. ¡Alumno aventajado!
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