El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, preso en Estados Unidos, decidió renunciar a su derecho a un juicio rápido durante una audiencia esta semana, lo que postergó el proceso hasta mayo y habilitó a la Fiscalía a profundizar las investigaciones.
Con esta decisión, el caso ingresa en una fase más amplia que podría derivar en nuevas imputaciones por tráfico de cocaína, un delito que hasta ahora no había sido formalmente atribuido al capo en la corte estadounidense.
El juez Rossie D. Alston Jr., del tribunal del Distrito Este de Virginia, leyó los cargos actuales contra Marset, que incluyen conspiración para el lavado de dinero. Tanto la defensa como el fiscal Anthony T. Aminoff acordaron dejar sin efecto el procedimiento abreviado, según informaron medios bolivianos y paraguayos como El Deber.
La Constitución de Estados Unidos permite esta renuncia, lo que otorga a ambas partes más tiempo para investigar y negociar.
Con las acusaciones vigentes, Marset ya enfrenta una posible condena de hasta 20 años de prisión, seguida de tres años de libertad supervisada y multas que superarían los 500,000 dólares. Sin embargo, el fiscal Aminoff advirtió que existen “probabilidades” de que se presenten más cargos, lo que podría aumentar significativamente la pena.
La DEA, que calificó al uruguayo como el “Pablo Escobar de la era moderna”, lideró su captura el 13 de marzo en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, tras años de búsqueda y una recompensa de 2 millones de dólares ofrecida por el gobierno de Donald Trump.
Según informó el diario El Observador, Marset fue detenido en un operativo en su mansión de Santa Cruz, expulsado de Bolivia por ingreso irregular y entregado a agentes de la DEA. En ese mismo allanamiento también fue capturada su hermana Tatiana Marset Alba, de nacionalidad uruguaya, junto a dos venezolanos y un colombiano.
Un exfiscal lo representa
La defensa del narco, consultada sobre el procedimiento, no quiso hacer declaraciones, aunque días atrás había asegurado que Marset fue víctima de una “expulsión exprés” que “vulneró sus derechos”.
El País, por su parte, confirmó que el uruguayo contrató a un exfiscal federal de amplia trayectoria para representarlo: se trata de Gene Rossi, abogado de la firma Carlton Fields con casi tres décadas de experiencia en el Departamento de Justicia.
Rossi participó en más de 110 juicios federales, incluidos 65 juicios con jurado solo en el Distrito Este de Virginia, donde incluso tiene un espacio en su honor llamado “Sala de Guerra Gene Rossi”.
La nueva dilación del proceso, añade el medio, confirma que el caso se encamina a un juicio de mayor alcance mientras las autoridades estadounidenses profundizan la investigación sobre la red criminal que lideraba Marset.
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