El histórico viaje de Artemis II alrededor de la Luna

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HOUSTON — Los astronautas de Artemis II pusieron fin a la primera misión lunar tripulada en más de medio siglo con un amerizaje en el océano Pacífico el viernes, batiendo nuevos récords cerca del satélite con elegancia y alegría.

Fue un final espectacular para una misión que reveló no solo zonas de la cara oculta de la Luna nunca antes vistas por ojos humanos, sino también un eclipse solar total y un desfile de planetas, entre los que nuestra resplandeciente Tierra destacaba contra el infinito vacío negro del espacio.

Con su vuelo ya completado, los cuatro astronautas han allanado el camino para que la NASA realice un alunizaje con otra tripulación en apenas dos años y monte una base lunar en toda regla dentro de esta década.

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Los triunfantes viajeros lunares —el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen— salieron de su cápsula flotante a la luz del Sol frente a la costa de San Diego.

En una escena que recordó a las misiones lunares Apolo de la NASA de antaño, helicópteros militares izaron a los astronautas uno por uno desde una balsa inflable acoplada a la cápsula, y los subieron a bordo para el corto trayecto hasta el buque de rescate de la Marina que los aguardaba, el USS John P. Murtha.

“Son los embajadores de la humanidad a las estrellas que acabamos de enviar allí, y no puedo imaginar una mejor tripulación”, dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman, desde el buque.

El Control de Misión de la NASA estalló en júbilo, con cientos de personas incorporándose a la celebración desde las salas de apoyo traseras. “Lo logramos”, manifestó Lori Glaze, de la NASA, en una conferencia de prensa. “Bienvenidos a nuestro viaje a la Luna”.

La cápsula Orion, bautizada como Integrity, realizó todo el descenso en piloto automático. La sonda entró en la atmósfera a una velocidad de Mach 33 —o 33 veces la velocidad del sonido—, un ritmo vertiginoso que no se veía desde las misiones Apolo en las décadas de 1960 y 1970.

La tensión aumentaba en el Control de Misión a medida que la cápsula quedaba envuelta en plasma al rojo vivo durante el punto de máxima temperatura y entraba en una interrupción de comunicaciones prevista. Todas las miradas estaban puestas en el escudo térmico de la cápsula, que protege la vida de los astronautas y debe soportar miles de grados de calor durante el reingreso.

Las familias de los astronautas siguieron la operación a casi 3.200 kilómetros (2.000 millas) de distancia, apiñadas en la sala de observación del Control de Misión, donde estallaron vítores cuando la cápsula salió de su silencio de seis minutos y de nuevo al amerizar.

La última vez que la NASA y el Departamento de Defensa colaboraron para el regreso de una tripulación lunar fue en el Apolo 17, en 1972. Artemis II regresó avanzando a 11.026 metros (36.174 pies) por segundo —o 39.693 km/h (24.664 mph)—, apenas por debajo del récord, antes de desacelerar hasta un amerizaje de 30 km/h (19 mph).

Hasta Artemis II, los regresos a casa de la NASA tras misiones lunares solo habían tenido como protagonistas a pilotos varones blancos. Con la intención de reflejar los cambios en la sociedad, la agencia eligió una tripulación diversa y multinacional para su regreso a la Luna.

Koch se convirtió en la primera mujer en volar a la Luna, Glover en el primer astronauta negro y Hansen en el primer ciudadano no estadounidense en hacerlo, lo que llenó de orgullo a Canadá. Durante todo el viaje de ida y vuelta, rieron, lloraron y se abrazaron, esforzándose por llevar al mundo entero con ellos.

Sobrevuelo récord e imágenes lunares

Los astronautas, que despegaron desde Florida el 1 de abril, sumaron un logro tras otro mientras participaban en el esperado regreso de la NASA a la Luna, el primer gran paso de un plan para establecer una base lunar sostenible.

Artemis II no alunizó y ni siquiera orbitó el satélite. Pero superó el récord de distancia del Apolo 13, con lo que sus tripulantes se convirtieron en los seres humanos que más se han alejado de la Tierra al llegar hasta los 406.771 kilómetros (252.756 millas). Luego, en la escena más conmovedora de la misión, los astronautas, con lágrimas en los ojos, pidieron permiso para nombrar un par de cráteres en honor a su cápsula y a la difunta esposa de Wiseman, Carroll.

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Durante el sobrevuelo récord del lunes, documentaron escenas de la cara oculta de la Luna nunca observadas a simple vista junto con un eclipse solar total. El eclipse, en particular, “nos dejó a todos boquiabiertos”, manifestó Glover.

Su asombro y amor maravillaron a todos, igual que sus impresionantes fotos de la Luna y la Tierra. La tripulación de Artemis II emuló a los primeros exploradores lunares del Apolo 8 con Earthset, que muestra a nuestro planeta detrás de la Luna gris. Fue un recordatorio de la famosa imagen conocida como Earthrise del Apolo 8 en 1968.

Nacido una década después del Apolo, Isaacman saludó a los astronautas con abrazos mientras iban desde los helicópteros a la enfermería del barco para revisiones rutinarias. Caminaron por su propio pie, rechazando las sillas de ruedas que les ofrecieron.

“Estamos de vuelta en el negocio de enviar astronautas a la Luna, traerlos de regreso sanos y salvos y preparar el terreno para una serie más”, dijo Isaacman. “Esto es solo el comienzo”.

Su viaje a la Luna atrajo atención mundial y recibió el reconocimiento de numerosas estrellas y políticos como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el primer ministro de Canadá, Mark Carney; el rey Carlos III de Inglaterra; Ryan Gosling, protagonista de la más última película espacial “Project Hail Mary”; Scarlett Johansson, del Universo Cinematográfico de Marvel; e incluso del propio capitán Kirk, William Shatner, de la serie original de televisión “Star Trek”.

Artemis II, vuelo de prueba para futuras misiones lunares

Pese a su abundante rendimiento científico, el vuelo de casi 10 días no estuvo exento de problemas técnicos. Tanto el sistema de agua potable como el de propulsión sufrieron problemas en válvulas. En el que quizás fue el contratiempo más sonado, el inodoro siguió fallando, pero los astronautas le restaron importancia a todo.

En cuanto al escudo térmico, tripulaciones de aviones militares lo fotografiaron desde lejos durante el reingreso, y buzos lo revisaron desde abajo mientras la cápsula flotaba en el Pacífico. Se planean exámenes más detallados.

“No podemos explorar más a fondo a menos que hagamos algunas cosas incómodas”, expresó Koch, “a menos que hagamos algunos sacrificios, a menos que asumamos algunos riesgos, y todo eso vale la pena”.

Hansen agregó que “haces muchas pruebas en tierra, pero tu prueba final es cuando llevas este equipo al espacio, y es todo un desafío”.

Bajo el renovado programa Artemis, en la misión Artemis III del próximo año, los astronautas practicarán el acoplamiento de su cápsula con uno o dos módulos de alunizaje en órbita alrededor de la Tierra. Artemis IV intentará alunizar una tripulación de dos personas cerca del polo sur del satélite en 2028.

La lealtad de los astronautas de Artemis II era hacia esas futuras tripulaciones, señaló Wiseman.

“Pero realmente esperábamos en el fondo de nuestra alma que, aunque fuera por un momento, el mundo hiciera una pausa y recordara que este es un planeta hermoso y un lugar muy especial en nuestro universo, y que todos deberíamos atesorar lo que se nos ha regalado”, expresó.

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