La celebración del Día de Reyes, el 6 de enero, tiene su origen en la Epifanía cristiana, que conmemora la visita de los magos de Oriente al niño Jesús, según el Evangelio de Mateo. El texto bíblico no especifica el número de magos, sus nombres ni los identifica como reyes. Estos detalles surgieron en interpretaciones posteriores, especialmente durante la Edad Media, cuando la Iglesia incorporó dichos elementos para reforzar el simbolismo pedagógico del pasaje.
Se asignaron los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar, vinculados a los regalos de oro, incienso y mirra mencionados en el relato bíblico. La iconografía actual, que representa a los magos como provenientes de Europa, Asia y África, refleja un esfuerzo por enfatizar la universalidad del mensaje cristiano. En países como República Dominicana y otras naciones de América Latina, la festividad adoptó un carácter familiar en el siglo XIX, con la entrega de regalos a los niños, inspirada en los dones ofrecidos a Jesús.
Tradiciones como dejar zapatos y hierba para los camellos formaron parte de los rituales durante décadas. En el siglo XX, la influencia de la cultura estadounidense y el comercio desplazó parte de las celebraciones navideñas a diciembre, alterando la dinámica tradicional de la festividad. En la actualidad, el Día de Reyes conserva distintos niveles de relevancia en los hogares, desde una práctica vigente hasta un símbolo cultural.
Aunque elementos como nombres, coronas, camellos y regalos no aparecen en el relato bíblico original, el núcleo de la celebración, centrado en la Epifanía, persiste en su tradición.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


