La victoria nace de un equilibrio sutil entre varios factores. El coche, los pilotos y… la estrategia, porque cuando los valores están muy igualados, la diferencia puede marcarla la táctica elegida en el muro de boxes. Es uno de los ejercicios más complejos de la Fórmula 1, porque entre bastidores los equipos analizan decenas de combinaciones posibles, tratando de prever cada escenario de carrera. Ese es el punto clave: no se trata de reaccionar, sino de anticiparse.
Y es precisamente aquí donde entra en juego una herramienta que se ha vuelto valiosa para muchos equipos: RaceWatch, la plataforma desarrollada por Catapult y utilizada también por la FIA. Un sistema cuyas raíces se remontan a casi veinte años atrás y que, temporada tras temporada, ha evolucionado junto a una F1 cada vez más compleja, hasta transformarse en un aliado estratégico capaz de convertir los datos en ventaja competitiva.
Anteriormente analizamos en detalle cómo la FIA utiliza RaceWatch para supervisar lo que sucede en pista y guiar sus decisiones, incluida la asignación de sanciones, pero en origen la plataforma fue concebida para… ser parte integral de las operaciones estratégicas de un equipo.
RaceWatch: ecco l’interfaccia sviluppata per la FIA, ma molto vicina anche a quella per i team
Foto di: FIA
Repasar su evolución significa sumergirse en una parte importante de la historia reciente de la F1, porque su crecimiento refleja el de un deporte que se ha vuelto cada vez más complejo y dependiente de los datos. Y también resulta interesante entender cómo hoy un equipo razona en el frente estratégico, teniendo en cuenta que esta plataforma, en 2025, celebró su vigésimo título mundial conquistado.
Una herramienta que en veinte años ha cambiado las estrategias en F1
Para comprender la importancia y la evolución de RaceWatch hay que volver a 2008, cuando la Fórmula 1 empezaba a dar sus primeros pasos hacia una nueva era marcada por la complejidad y los datos. En ese contexto nació la idea que dio origen a la plataforma: transformar una serie de informaciones dispersas, accesibles solo mediante herramientas separadas, en un único entorno capaz de correlacionar, visualizar e interpretar en tiempo real lo que sucedía en pista.
Fue entonces cuando Gareth Griffith, CTO de Catapult, y James Vowles —por aquel entonces estratega de Honda y hoy Team Principal de Williams— comenzaron a dar forma a una plataforma que hoy no solo representa uno de los pilares operativos de la F1 actual, sino que también fue una pionera de los modernos sistemas de apoyo estratégico.
Foto de: Shameem Fahath / Motorsport Network
“Empezamos en la F1 ocupándonos inicialmente del equipo estratégico de Honda en 2008. En aquel momento el estratega era James Vowles y con él empezamos a hablar de cómo intentar mejorar la forma en que los datos del equipo se llevaban a la televisión, porque ese era mi campo. Pero trabajando con James se hizo evidente muy pronto que esa misma capacidad de visualización podía ser útil directamente en el muro”, nos cuenta Griffith en una entrevista exclusiva con Motorsport.com.
“En ese periodo la F1 acababa de empezar a usar los datos de GPS, además de los tiempos, que aun así eran muy limitados. Todos los sistemas eran simples visualizadores: un mapa para el GPS, una página para los tiempos, pero nada que conectara realmente la información entre sí. James incluso se había creado algunas herramientas propias, hojas de cálculo para juntar los datos y trabajar la estrategia. Es una persona brillante”.
“Pero, en cierto modo, se volvía casi difícil seguir la carrera. A partir de ahí empezó a desarrollarse la idea: integrar directamente en el sistema de vídeo el análisis y las herramientas necesarias, de modo que se pudiera seguir la carrera y trabajar la estrategia al mismo tiempo en un único entorno, y no en softwares separados. Ese era el principio básico de RaceWatch: reunir todas las fuentes en un solo sistema y devolver a los estrategas la información que necesitaban”.
La primera prueba llegó en Monza en 2008, para ser actualizada unas semanas después para el GP de Singapur. Al final de aquella temporada Honda se retiró, transformándose posteriormente en Brawn GP. Sin embargo, RaceWatch siguió siendo una herramienta crucial y, con los éxitos, este sistema acabó rápidamente bajo los focos, atrayendo también la atención de la FIA, que en aquel momento disponía de herramientas muy básicas para supervisar la carrera.
Foto de: FIA
Dos caminos distintos: entender y prever la carrera
El desarrollo de RaceWatch para los equipos siempre ha seguido dos direcciones complementarias. La primera es la capacidad de reaccionar ante un determinado evento: seleccionar qué información es realmente útil y cómo visualizarla en un momento crítico, permitiendo a los estrategas tomar una decisión en el menor tiempo posible, justo cuando la presión es máxima y el margen de error se reduce.
La segunda dirección es la más ambiciosa: anticipar lo que podría suceder antes incluso de que ocurra un evento. Es en este espacio donde RaceWatch ha evolucionado, transformándose en una plataforma con la que los equipos pueden simular y prever escenarios futuros. Hoy ambas dimensiones conviven y también se reflejan en la diferencia entre el uso que hacen de ella los equipos y el que hace la FIA.
Los equipos la utilizan para construir estrategias, simular alternativas, identificar ventanas de parada en boxes y detectar oportunidades tácticas. Se trata de una herramienta que se integra profundamente con los datos específicos desarrollados por cada equipo —como Mercedes o McLaren, que utilizan el sistema desde hace muchos años—, especialmente con los modelos de comportamiento del coche y de los neumáticos, fundamentales para tener referencias más precisas al definir la estrategia a largo plazo.
Los modelos predictivos también incluyen las características de los pilotos
Esta es una de las partes más interesantes. Al definir la estrategia se evalúan numerosos elementos y parámetros para construir una imagen más clara de cómo podría evolucionar la carrera. Además de modelos de neumáticos más detallados, los equipos integran también modelos de adelantamiento, métricas sobre el rendimiento de los rivales, el efecto de los Safety Car, la gestión del combustible y otros aspectos.
Foto de: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Una vez establecidos estos modelos, se pasa a un análisis estadístico llamado “Monte Carlo”, ejecutando una especie de carrera simulada basada en los parámetros utilizados, que naturalmente pueden modificarse. Este enfoque permite identificar todos los posibles resultados de un determinado escenario de carrera y la probabilidad de que cada uno ocurra, integrándose después (y actualizándose) en la plataforma estratégica durante la carrera para entender su evolución.
En esencia, se toma el base lap time de cada coche —es decir, la referencia de rendimiento del monoplaza— integrando algunos parámetros, como el desgaste esperado de los neumáticos, para calcular el posible ritmo de carrera. Pero el sistema va más allá: no se limita a prever el ritmo, sino que también incorpora el tiempo perdido en el pit stop, la probabilidad de adelantamiento en cada curva según las características de los coches y del circuito, e incluso ciertos elementos relacionados con cada piloto para tener una imagen completa.
“Tenemos modelos dedicados a los pilotos, porque algunos son mejores adelantando que otros. También tenemos una estimación de la probabilidad de error. Y luego está la distribución de los tiempos por vuelta: los mejores pilotos son más constantes. Todo esto permite construir una representación de la carrera que se convierte en una herramienta predictiva”, explica Griffith. Todo ello se integra después en RaceWatch, proporcionando tanto una herramienta capaz de prever lo que está a punto de suceder como de ofrecer soluciones a los estrategas en tiempo real.
Naturalmente, la calidad de la estrategia también depende del tipo de datos disponibles, y por eso la información recopilada durante los entrenamientos libres resulta tan fundamental. “En la FP1 y FP2, si no es un fin de semana sprint y la pista está seca, intentas establecer todos estos parámetros: cuáles son los base lap time de los coches, cómo degradan los neumáticos. Estás construyendo las entradas del modelo de carrera. Y desde ese momento el sistema empieza a prever continuamente lo que podría ocurrir”.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Foto di: Sona Maleterova / Getty Images
“Uno de los puntos en los que RaceWatch es realmente fuerte es su capacidad para reaccionar a los cambios durante la carrera. Si la degradación es mayor o menor de lo previsto, o si el rendimiento del coche es distinto del estimado, puedes actualizar la estrategia. Por ejemplo, si la degradación es más alta, el sistema puede decirte si con dos paradas podrás recuperar el tiempo necesario. Puede modelar todo esto y permitirte adaptarte”.
En esencia, esos modelos previos a la carrera se actualizan en tiempo real durante la prueba.
Los equipos tienen más de 200 canales dedicados a la estrategia
Los datos son un elemento importante, pero para entender lo que ocurre en carrera también hay que seguirla de cerca. En el pasado, cuando las señales de vídeo eran limitadas, a veces era difícil para un equipo poco enfocado por la realización televisiva seguir su propia carrera. Ahora, en RaceWatch existe un sistema dedicado llamado Follow Me TV, que permite no solo observar lo que sucede con uno de tus coches, sino también con los de los rivales, por ejemplo para estudiar si están sufriendo graining en los neumáticos.
“Sabiendo en todo momento qué cámara está grabando a un determinado coche, podemos seguirlo por todo el circuito. Tenemos nuestro propio realizador televisivo automatizado, llamado Follow Me TV: puedes elegir qué coche quieres seguir y el sistema genera una señal televisiva dedicada a ese coche mientras gira”, explica Griffith.
“Un equipo cuyo piloto está en mitad del pelotón podría aparecer muy raramente en la señal televisiva tradicional; de esta manera, en cambio, los equipos disponen de un flujo de vídeo permanente de su coche, para saber dónde está, cómo va, y darse cuenta inmediatamente si se detiene o si ocurre algo”.
Foto de: FIA
Para seguir todo lo que ocurre en pista, los equipos disponen de alrededor de 200 canales entre vídeo, audio y datos, fundamentales para afinar sus tácticas. RaceWatch se convierte así en una herramienta estratégica clave para monitorizar en tiempo real elementos como la pit window, es decir, el punto de la pista en el que un piloto volvería a salir tras una parada en boxes.
Una información decisiva en una Fórmula 1 donde los adelantamientos son cada vez más raros: entender si estás expuesto a un undercut o si existe la posibilidad de superar a un rival en boxes puede valer varios puntos.
Pero esto es solo una pequeña parte de la enorme maquinaria que mueve a un equipo, porque entre bastidores también está el garaje remoto, con personal adicional en la fábrica que trabaja en aspectos específicos.
Por eso, para algunos equipos RaceWatch se ha convertido en un producto extremadamente flexible, capaz de ofrecer unas 300 visualizaciones diferentes, personalizables en distintos paneles según el rol de cada persona. Hay quien estudia la estrategia, pero también quien, analizando los datos GPS, puede indicar al piloto cómo y dónde mejorar, por ejemplo retrasando la frenada o modificando la trazada en una curva.
Hoy la estrategia ya no es solo una decisión en el muro de boxes, sino un ecosistema complejo que combina modelos predictivos, análisis en tiempo real y competencias distribuidas entre la pista y la fábrica. En este escenario, RaceWatch es la lente a través de la cual muchos equipos observan la carrera y la brújula con la que orientan sus decisiones, hasta el punto de haber conquistado en 2025 su vigésimo título mundial.
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