El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia este sábado en Nueva York para tratar la situación en Oriente Próximo, horas después de que EE.UU. e Israel lanzaran ataques conjuntos contra Irán y que este respondiera con bombardeos en territorio … israelí y en países de la región donde hay bases militares estadounidenses.
La sesión en el órgano de poder de la ONU solo sirvió para subrayar las diferencias entre EE.UU. e Israel por un lado e Irán por el otro y para que los tres países implicados insistieran que mantendrán sus operaciones militares. Todo ello a pesar de las quejas del secretario general de la ONU, António Guterres, que mostró su preocupación honda por la crisis desatada.
«Estamos presenciando una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales», dijo. «La acción militar conlleva el riesgo de desencadenar una cadena de acontecimientos que nadie puede controlar en la región más volátil del mundo».
Fue una reunión con una tensión que no se sentía desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia hace cuatro años. El representante de Irán, Amir-Saied Iravani, calificó la campaña militar de EE.UU. e Israel como «acto de agresión, crimen de guerra y crimen contra la humanidad». Iravani defendió que los agresores habían atacado objetivos civiles, aseguró que más de cien niñas habían muerto en una escuela impactada por las bombas y advirtió que Irán «continuará ejerciendo su derecho inherente a la defensa propia».
«Todas las bases, instalaciones y fuerzas hostiles en la región» vinculadas con sus enemigos son objetivos militares «legítimos», dijo.
Para entonces, ya había hablado el embajador estadounidense, Mike Waltz, que fue consejero de seguridad nacional de Donald Trump en los primeros meses de su segundo mandato. «Este es un momento en la historia que requiere de claridad moral y el presidente Trump ha estado a la altura», dijo Waltz, que justificó el ataque estadounidense en la negativa de Irán a abandonar su programa nuclear.
Defendió que EE.UU. había buscado la vía diplomática sin descanso, pero que no hubo «voluntad genuina» para el acuerdo por parte de Irán.
Por su parte, el embajador de Israel, Danny Danon, sostuvo que su país no tuvo más remedio que atacar a Irán. «Actuamos por necesidad, porque Irán no nos ofreció ninguna alternativa», dijo.
La parálisis habitual en el Consejo de Seguridad, el único órgano de la ONU con capacidad para establecer decisiones vinculantes, se convirtió en una fractura por varios lados, con ataques cruzados entre varios miembros. Rusia y China -ambos en el grupo de los cinco miembros permanentes, con capacidad de veto- fueron los únicos, además de Pakistán, en mostrar un apoyo claro a Irán. El embajador ruso, Vasili Nebenzia, aprovechó para acusar a los países europeos -como Francia y Reino Unido- que no condenaron el ataque de EE.UU. e Israel pero exigieron a Irán que parara su respuesta. «No es ni siquiera un doble estándar, es una realidad paralela», criticó.
Guterres y la ONU, atacados por todos los flancos
Quienes se llevaron ataques por todos los flancos fueron Guterres y la ONU. Porque el secretario general condenó tanto los ataques de EE.UU. y de Israel, como los de Irán, que afectaron a media docena de países miembros de Oriente Próximo, como Bahrein, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí.
Israel acusó a la ONU de «hipocresía» y el embajador estadounidense dijo que la organización internacional padece «falta de claridad moral, pero EE.UU. la mantendrá».
En la recta final, las intervenciones se endurecieron. El israelí Danon se dirigió al iraní Iravani y le pidió que tradujera al inglés las proclamas que desde hace 47 años, desde la llegada de los ayatolás al poder, se gritan en actos políticos y de Gobierno en Irán. Lo tradujo él mismo: «Muerte a Israel, muerte a EE.UU.».
El estadounidense Walz pidió un segundo turno de palabra para oponerse a las afirmaciones de la delegación iraní de que EE.UU. actuaba desde la ilegalidad en sus ataques. Lo calificó de «farsa», calificó a Iravani como «el llamado representante iraní» y dijo que la presencia de los representantes de la República Islámica en el Consejo de Seguridad era una «burla» a la organización internacional.
Replicó Iravani, que entró en el plano personal. «Solo tengo una cosa que decir. Le recomiendo al representante de EE.UU. que sea educado. Será mejor para él mismo y para el país que representa», dijo en tono amenazante. Walz volvió a pedir la palabra solo para añadir que no «dignificaría» al iraní con su respuesta y se limitó a recordar que representa a un régimen que «ha matado a decenas de miles de sus propios ciudadanos». Ese final fue la representación en las alfombras de la ONU de la guerra que ha empezado en Oriente Próximo.


