La tercera ronda de negociaciones indirectas entre representantes de Estados Unidos e Irán celebrada este jueves en Ginebra sobre el programa nuclear de Teherán terminó positivamente y se alcanzaron «avances significativos», según declaró a última hora de la tarde el mediador en este proceso, el … ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi.
Las negociaciones continuarán la próxima semana en Viena sobre las cuestiones técnicas, anunció en un corto comunicado el propio ministro de Exteriores omaní en su cuenta de la red social X. El mediador agradeció a Suiza su hospitalidad y a los representantes de la Agencia Europea de la Energía Atómica (IAEA) su contribución.
Poco más se sabe de este encuentro que reunió, en la residencia del representante de Omán ante la ONU en Ginebra, a la delegación norteamericana, liderada por Steve Witkoff, multimillonario amigo del presidente Trump, y su yerno, Jared Kushner, con el enviado de Irán, el ministro de Asunto Exteriores, Abbas Araghchi.
Esta tercera ronda resulta crucial para evitar el conflicto, ya que Trump ha enviado a Oriente Próximo una gigantesca armada, la mayor desde la invasión de Irak en 2003. Si interviene, podría tener dramáticas consecuencias en la estabilidad de la región y en el resto del mundo. Las conversaciones se celebraron bajo la amenaza de Donald Trump de atacar Irán si no se alcanzaba un acuerdo.
Esta tercera ronda de negociación nuclear entre Irán y Estados Unidos ha sido «la más seria hasta el momento», según el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi. Su valoración fue positiva y declaró a los medios de su país que «hemos logrado buenos avances y hemos abordado seriamente elementos de un acuerdo tanto en materia nuclear como de sanciones. Estamos cerca de un entendimiento en algunos aspectos, aunque persisten diferencias en otros». Un alto cargo estadounidense cercano al proceso ratificó el «clima positivo» en declaraciones al portal ‘Axios’, bien conectado con la Casa Blanca.
A falta de conocer los detalles concretos de las reuniones, los medios iraníes insistieron en que lo único que estuvo sobre la mesa fue el tema nuclear, en el que Teherán está dispuesto a realizar concesiones a cambio del levantamiento de las sanciones. El programa balístico, considerado una «amenaza vital» por Israel, y la financiación a grupos aliados de la república islámica en la región no serían temas de discusión, pese a la fuerte presión de Benjamin Netanyahu, que incluso viajó a Washington la semana pasada para plantear estas dos exigencias a Donald Trump de cara a un posible acuerdo.
Ganar tiempo
Las voces críticas con el proceso piensan que Teherán solo trata de ganar tiempo. El régimen dialoga con la enorme presión que supone el fuerte despliegue militar de Estados Unidos y las amenazas diarias de Trump. Los medios de Israel recogieron la llegada del portaviones USS Gerald R. Ford al puerto de Haifa en las próximas horas. A esta presión militar, con un despliegue no realizado desde la invasión de Irak, el régimen de los ayatolás suma el malestar doméstico tras las protestas de enero que acabaron con más de 3.000 muertos y la grave crisis económica acelerada por las sanciones.
Las horas previas al encuentro estuvieron marcadas por las filtraciones publicadas por medios estadounidenses. ‘The Wall Street Journal’, citando a funcionarios no identificados, adelantó que se esperaba que los negociadores exigieran que Irán desmantele sus tres principales instalaciones nucleares (Fordo, Natanz e Isfahán) y entregue a Washington todo el uranio enriquecido restante. Estas mismas fuentes aseguraron que Estados Unidos planeaba exigir que cualquier acuerdo nuclear con Irán sea permanente, en lugar de incluir cláusulas de caducidad, como ocurrió en el acuerdo nuclear de 2015 negociado por el expresidente Barack Obama y que rompió de forma unilateral Trump pese a que los iraníes cumplían lo acordado.
A la espera de conocer el tiempo que dura la paciencia de Trump con las negociaciones, ‘The New York Times’ desveló que el presidente considera lanzar «ataques selectivos» dirigidos contra instalaciones nucleares y de misiles en la república islámica. Fuentes de seguridad citadas por el diario mostraron sus dudas sobre la disposición de Irán a aceptar un acuerdo y que, a través de estos ataques, Estados Unidos buscaría forzar a sus dirigentes a hacer concesiones. Se trata de la opción más conservadora en un contexto en el que desde Israel reclaman una operación a gran escala para derrocar al régimen. Los expertos militares indican que ataques selectivos no serían suficientes para acabar con el régimen islámico.
«Hemos logrado buenos avances y hemos abordado seriamente elementos de un acuerdo tanto en materia nuclear como de sanciones. Estamos cerca de un entendimiento en algunos aspectos, aunque persisten diferencias en otros»
Abbas Araghchi
Ministro de Exteriores de Irán
De acuerdo con fuentes próximas a las reuniones, por primera vez los jefes de ambas delegaciones acordaron celebrar una segunda sesión de discusiones durante el mismo día y se concentraron en desarrollar un proyecto de acuerdo con ideas «positivas y creativas», que podrían desembocar en un acuerdo final entre ambos países.
El objetivo de Estados Unidos es interrumpir el programa nuclear iraní de enriquecimiento de uranio, así como el programa de misiles balísticos de Teherán. La Casa Blanca también pide el cese de la la represión de la población y que no apoyen a los grupos militares rebeldes de la región. Irán sostiene que las negociaciones deben centrarse únicamente en cuestiones nucleares.
A comienzos de semana, en su discurso sobre el estado de la Unión, el presidente estadounidense acusó a Irán de ser el principal patrocinador del terrorismo y criticó duramente la reciente represión mortal de las manifestaciones nacionales provocadas por el mal estado de la economía iraní.
Aunque el ministro de Asuntos Exteriores de Omán y mediador, Badr Albusaidi, se declaró satisfecho, reconoció la vulnerabilidad de la situación y la importancia que tenía la confidencialidad para poder avanzar en el proceso. Según informaciones publicadas por ‘The New York Times’, Irán se ha preparado estimando que el ataque norteamericano es «inevitable e inminente».


