Diplomacia Pública de Estados en Conflicto

0
44


Desde la Universidad de Ottawa, aquí en Canadá, muchos catedráticos estamos al unísono respecto de las realidades que se observan en el ámbito de las relaciones internacionales de hoy día. En artículos anteriores de esta columna de diplomacia pública (DP), hemos definido e identificado los actores de esta profesión, entre otros elementos de interés. Señalamos que uno de los pilares del diplomático público es defender en el extranjero la imagen del Estado que representa y convencer hearts and minds donde estamos acreditados, con énfasis en los periodistas. Sin embargo, dicha tarea no siempre es evidente ni fácil de desempeñar. La DP es una nueva profesión destinada a reflejar las verdaderas virtudes ciudadanas, la buena política exterior y los encantos de un país, no a tapar o defender las noticias turbias.

A título ilustrativo, para los agentes diplomáticos de Israel y Rusia -entre otros países que enfrentan serios problemas de imagen país- proyectar una política exterior de buena vecindad, destacar su atractivo para la inversión extranjera directa (IED), su excelencia en el turismo receptivo o presentarse como precursores de los derechos humanos resulta una empresa difícil, si no contradictoria. Conocemos importantes medios de comunicación extranjeros que pudieran apoyar a Israel o a Rusia, pero que esquivan sutilmente difundir sus comunicados de prensa o aceptar entrevistas que busquen justificar la situación en Palestina o en Ucrania.

Conocemos editores occidentales que rehúsan publicar las notas de prensa enviadas por las autoridades palestinas o sus simpatizantes. Esta situación contrasta con el caso de Ucrania, que, a diferencia de Palestina, dispone de amplios espacios de difusión masiva. Las razones de esta asimetría comunicacional no requieren mayor explicación.

“Es horroroso y terrible ver cómo los medios aquí en Canadá bloquean las noticias que defienden al pueblo palestino y a su diáspora. Es difícil imaginar una solidaridad verdadera que refleje lo que consideramos un genocidio contra nuestro pueblo. Soy palestina; me fui pequeña a vivir con mis padres como refugiada al Líbano y, desde allí, tuve la oportunidad de venir a Canadá también como refugiada”, nos expresó durante una cena política, el jueves 20 de febrero de 2026, la señora Ruba Ghazal, dirigente del Partido Québec Solidaire y diputada provincial por la circunscripción de Mercier, provincia de Quebec.

Te podría interesar:

En el ámbito del ejercicio de la diplomacia pública, agentes de carrera a nivel global han sido suspendidos en embajadas o llamados de regreso a sus cancillerías por publicar en redes sociales un mínimo respaldo al pueblo palestino. Se desconoce la cantidad de universitarios que han perdido sus becas por protestar contra los asentamientos judíos o difundir los bombardeos de las Fuerzas de Defensa de Israel en la Franja de Gaza.

Aclaramos, para que no se piense que somos catedráticos antisemitas, que no se justifica la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023. Tampoco se debe olvidar el atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), ocurrido en Buenos Aires el 18 de julio de 1994, ni los ataques contra territorio israelí lanzados por Hizbulá en 2006, grupos que ya no gozan de reputación alguna. Lo que está en juego aquí es la forma, la magnitud, la intensidad y la duración de la represalia sionista, que afecta seriamente el ejercicio de la diplomacia pública y el prestigio de la gran nación fundada por David Ben-Gurión, Haim Weizmann y Golda Meir.

Catedrático de diplomacia pública en la Universidad de Ottawa en Canadá. Es egresado en Leyes de ese centro académico, ex violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Santo Domingo y otras filarmónicas extranjeras.



Source link