El responsable de la escudería de Grove es una de las personalidades más reconocidas en el paddock, y cambió, para bien, el camino de Williams en la máxima categoría del automovilismo. James Vowles es un “competitivo, apasionado y fuerte” en sus convicciones en la Fórmula 1, como él mismo se describió, y reveló un poco más de su historia.
“Está llena de los más increíbles… en primer lugar, atletas”, dijo sobre lo que le hizo enamorarse del Gran Circo. “Los pilotos son atletas de élite que rinden al más alto nivel. Estás rodeado de ellos y te aportan una fuerza que no sabías que llevabas dentro, es lo mismo dentro del equipo, trabajas entre compañeros que están hechos como tú, cada momento de tu vida es hacer que un coche vaya más rápido en una pista”.
“En última instancia, eso es todo, que estás alineado por un objetivo, que es ganar, me enamoré del hecho de que se trata de un grupo de individuos reunidos con el mismo objetivo unificado”, señaló el británico, quien también contó cómo fue su primera vez al volante de cualquier vehículo. “Recuerdo que desde muy joven quería ir lo más rápido posible, así que, cuando era razonablemente joven, montaba a caballo, era como iba rápido”.
“Tengo que decir que me rompí muchos huesos montando a caballo. También esquiaba muy rápido, pero en cuanto a vehículos motorizados, desde la edad más temprana en que se podía montar o conducir, yo lo hacía”, aseguró en el portal web del campeonato. “Hice un poco de karting antes de conducir por carretera, pero ni de lejos al nivel de los pilotos, solo un poco”.
James Vowles estuvo en Suiza, donde tuvo una moto desde que era joven, aunque pronto se pasó a las cuatro ruedas: “Tuve una moto a los 16 años, que estaba permitida donde yo estaba en Suiza, luego otra moto a los 18, y un coche también, así que conducía cualquier vehículo, quizá sea la mejor manera de decirlo. Además, montaba en el tractor de mi abuelo, eso fue a partir de los 4 años o así, solía sacarlo”.
El director de Williams es alguien que sabe a quién elegir cuando está en apuros, y como si fuera al igual que en los circuitos, se llevaría a su dupla titular a una isla desierta para sobrevivir, aunque no aportarían demasiado de ese instinto: “Sería Alex [Albon] o Carlos [Sainz], porque son divertidísimos y me mantendrían entretenido. Serían completamente inútiles para sobrevivir, para ser claro, tendríamos que hacerlo por ellos, pero tendrías entretenimiento la mayoría de los días”.
“En términos de directores de equipo, creo que querrías uno práctico, alguien a quien no le preocupara ensuciarse las manos, que se metiera de lleno en el trabajo, así que yo diría alguien como Ayao [Komatsu], creo que tiene muchas capacidades, así que creo que quizá podamos maquinar algo juntos…”, señaló antes de contar que con Alex Albon y Carlos Sainz todo son risas. “Estuve en el backstage del O2 Arena con ellos, y tuve que separarlos a los dos, de lo contrario no íbamos a hacer nada serio ese día”.

James Vowles es uno de los más queridos en el paddock, por lo que tiene una amistad muy buena con muchas personas: “Sigo teniendo muchos amigos en Mercedes, porque pasé 20 ó 22 años de mi vida allí, así que se crean relaciones. Una de esas personas está hoy en Ferrari, y todavía le considero un amigo muy cercano, aunque hace unas semanas que no hablo con él”.
“Lo mismo ocurre con los pilotos. He trabajado con pilotos durante gran parte de su carrera y los considero amigos íntimos. Lewis [Hamilton] también, es una persona fantástica y me siento lo suficientemente privilegiado como para que me deje entrar en su vida”, aseguró antes de decir que fue otro amigo quien le dio el mejor consejo que recibió. “Me lo dio un amigo que es CEO de una empresa en la que ambos participamos. Lo que me dijo fue que confiara en los instintos, de lo contrario esperaría seis meses y haría lo mismo que iba a hacer de todos modos, confía en tus instintos, te llevarán bien”.
Además de querer ser “piloto de las Fuerzas Aéreas” por un día, el británico compartió cuál fue su mejor momento: “Fue el día que entré por la puerta de Williams. No cuando firmé el contrato, ni cuando recibí la llamada telefónica, fue el día que entré por la puerta, se me pone la carne de gallina al hablar de ello, fue un día en el que la realidad me golpeó, en el que todo aquello por lo que había estado trabajando durante muchos, muchos años, se hizo realidad de golpe, y luego la realidad de lo que teníamos que hacer”.
Aunque sabe lo que quiere para el futuro, porque cuando le preguntaron que dónde se veía en cinco años, respondió sin dudar: “Ganando. Estoy aquí y dedicaré mi vida a ganar en este deporte, en esta posición”.

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