La guerra de la demografía también amenaza el futuro de Ucrania

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Por cada niño nacido en Ucrania el año pasado, murieron tres personas. El año anterior la proporción fue similar, según datos de la plataforma de análisis Opendatabot. El país está a punto de superar el cuarto aniversario de la guerra a gran escala, la más brutal que se fraguó en suelo europeo desde 1945. Y el impacto de la invasión rusa sitúa a Ucrania frente a una catástrofe demográfica.

Su pérdida de población sostenida se vio acentuada a partir de 2014 con la contienda en el este. La salida de millones de refugiados en 2022 y el territorio que ha tomado Rusia en estos cuatro años han agudizado todavía más el descenso de habitantes. A día de hoy, no hay cifras oficiales sobre la población total en el territorio controlado por Kiev. Con el conflicto en curso, tampoco se pueden analizar de forma exacta los daños demográficos de la guerra. Pero, con los datos disponibles, se observa una peligrosa tendencia para el futuro.

Las estimaciones actuales son de 29 millones de habitantes, con un margen de error de un millón arriba o abajo. «No podemos dar una cifra más precisa», destacó Oleksandr Gladun, subdirector del Instituto de Demografía de la Academia Nacional de Ciencias, en una entrevista publicada en diciembre en el medio ‘TSN’.

No cuentan en esta proyección todos los ucranianos que han quedado bajo el control de Moscú en zonas ocupadas. El conjunto de toda la población alcanzaría los 36 millones de habitantes, según los expertos demográficos ucranianos. En enero de 2022, se estimaba que eran unos 42 millones dentro de las fronteras estatales de 1991.

El Servicio Estatal de Estadísticas de Ucrania ha dejado de publicar informes desde el lanzamiento de la invasión rusa a gran escala, ya que se trata de información estratégica en tiempos bélicos. El último censo oficial de Ucrania data del año 2001.

Con la guerra, todos los indicadores entraron en una deriva negativa. A las pérdidas del personal militar y civil a consecuencia de la invasión, hay que añadir millones de refugiados –en este colectivo la población de mujeres jóvenes con hijos está sobrerrepresentada–. Además, desde el verano del año pasado, ha habido un repunte en la salida de los jóvenes. El Gobierno ucraniano aprobó en agosto una ley que anula la prohibición de salir del país a los hombres menores de 22 años.

Las regiones más afectadas por el éxodo de habitantes son, obviamente, las más cercanas al frente. Según los pronósticos del Instituto de Demografía de Kiev, publicado en octubre del año pasado, la población de Ucrania podría descender a 28,9 millones en 2041 y a 25,2 millones en 2051.

Los refugiados que no volverán

Europa mantiene el estatus de protección temporal a más de 4,3 millones de ciudadanos ucranianos, según datos de Eurostat a finales de 2025. Analistas ucranianos cifraban, en febrero del año pasado, en 5,2 millones los compatriotas que permanecían en el extranjero. La decisión de retorno depende, sobre todo, de cómo se establezca el final de la guerra, aunque muchos ya tomaron una determinación.

Kateryna Vynohradova, traductora de español, se vio obligada a rehacer su vida en Galicia. Dejó su hogar en abril de 2022 junto a sus dos hijos pequeños. Hoy sabe que no volverá para establecerse de forma definitiva. «Mis hijos ya están totalmente integrados aquí. Uno de ellos juega en el Celta y el otro está convocado para la selección de Vigo. Ellos ya tienen sus redes. Quitarles ahora eso me parece injusto», explica Kateryna en conversación telefónica.

Anna Bilyk ya tenía pensado vivir entre Galicia y Ucrania, pero la agresión rusa aceleró el proceso. «Yo estaba embarazada de cuatro meses. Salí sola de Ucrania, mi marido sigue allí», explica. Anna responde con un «no» rotundo a la pegunta de si volvería a su país si la guerra acabara y comenzara la reconstrucción.

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INFANCIA ENTRE RUINAS
El invierno demográfico que vive Ucrania se traduce una infancia solitaria, como la de Myroslava, de siete años, quien se quedó sin baile de fin de curso por la guerra (primera imagen), o entre escombros, como la de Misha, de nueve años, en su casa de Chernihiv (segunda imagen). En Ucrania, los niños juegan en los parques bajo las ruinas de los edificios bombardeados (tercera imagen)
Antonia Latayko / Diego Ibarra Sánchez (Unicef)

Una encuesta del Institute of Economic Research de Múnich revela que un 30% de ucranianos regresarían al país si Occidente otorgara salvaguardas fuertes y se llevaran a cabo mayores reformas contra la corrupción, además de una perspectiva clara de adhesión a la UE y desarrollo económico.

Vladyslav, que prefiere no revelar su apellido, salió de Ucrania a finales de 2022 y explica que aún no está seguro de regresar: «No he tomado una decisión definitiva. Creo que podría regresar, pero todo depende». «No está claro si la guerra terminará realmente o si le seguirá otro periodo de inestabilidad. Mientras Rusia siga representando una amenaza para Ucrania, es difícil confiar en una paz duradera», añade.

Pérdida de fuerza laboral

Las autoridades de Ucrania sorprendieron el pasado mes de agosto con una ley que permite la salida de los jóvenes varones hasta los 22 años. En los dos meses posteriores se alcanzó el mayor número de solicitantes de protección temporal procedentes de Ucrania en la UE. No hay datos disponibles sobre el número exacto de jóvenes que cruzaron la frontera, pero el sondeo del portal de búsqueda de empleo Robota.ua afirma que el 71% de las empresas encuestadas registraron un aumento de las renuncias de sus trabajadores en esa franja de edad. La razón principal es que querían mudarse al extranjero.

A principios de noviembre, el canciller alemán, Friedrich Merz, instó a Zelenski a frenar la llegada de los jóvenes ucranianos a Alemania. Merz enfatizó que estos deberían quedarse a «servir a su país», ya que en Ucrania «son necesarios».

El 71% de las empresas encuestadas registraron un aumento de las renuncias de sus trabajadores menores de 22 años cuando se les permitió salir de Ucrania en agosto

El mercado laboral ucraniano está fuertemente tensionado por la falta de trabajadores. La movilización es uno de los factores principales. Los nacionales que permanecen en el extranjero también son un condicionante importante. En el futuro, con la previsión de la gran reconstrucción que precisará el país, se necesitarán muchas manos en Ucrania.

La escasez de personal es problemática desde 2024, cuando más del 70% de las compañías se veían gravemente afectadas por este motivo, según un informe de la Asociación Empresarial Europea en Ucrania.

Un estudio del periódico ‘The Kyiv Independent’ indica que, para cubrir las vacantes, los empleadores están optando cada vez más por incorporar a trabajadores extranjeros, especialmente de países asiáticos como la India, Bangladés o Nepal.



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