Los demócratas del Congreso han enviado una nueva contraoferta a la Casa Blanca y a los republicanos en las negociaciones para reactivar del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), cuando se cumplen cuatro días de su cierre parcial sin visos de un acuerdo inmediato, condicionando cualquier acuerdo a una serie de reformas en la aplicación de las leyes migratorias.
La financiación del DHS expiró el pasado sábado, dejando en el limbo presupuestario a agencias clave como el U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) y la U.S. Customs and Border Protection (CBP). El choque político se intensificó tras dos tiroteos mortales en Minneapolis el mes pasado, en los que estuvieron involucrados agentes federales durante operativos migratorios.
Un portavoz del líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, confirmó que la nueva propuesta fue remitida a la Casa Blanca, aunque no se dieron a conocer detalles específicos. Desde el Ejecutivo, un funcionario señaló que “las partes todavía están bastante distanciadas”.
Reformas a ICE en el centro del desacuerdo
Los demócratas han dejado claro que no apoyarán una extensión presupuestaria sin cambios estructurales en ICE y CBP. Entre sus principales demandas figuran el fin de las patrullas itinerantes en áreas urbanas, la prohibición de ingresar a determinados espacios sensibles sin orden judicial, la adopción de un código más estricto sobre el uso de la fuerza y la obligación de que los agentes porten cámaras corporales y no utilicen mascarillas durante los operativos.
Schumer defendió las exigencias como “propuestas de sentido común respaldadas por el pueblo estadounidense” y acusó a ICE de actuar como una agencia “fuera de control”. En la Cámara Baja, el líder demócrata Hakeem Jeffries sostuvo que su partido está dispuesto a negociar “de buena fe”, pero insistió en que cualquier acuerdo debe incluir cambios “audaces y transformadores”.
Del lado republicano, la resistencia es firme, especialmente frente a la prohibición del uso de mascarillas por parte de los agentes. El llamado “zar de la frontera”, Tom Homan, reconoció que no le agrada esa práctica, pero argumentó que los agentes enfrentan un aumento de amenazas y agresiones, por lo que considera que cubrirse el rostro es una medida de seguridad necesaria.
El presidente Donald Trump adelantó que se reunirá con los demócratas esta semana, aunque dejó claro su escepticismo: “No me gustan algunas de las cosas que están pidiendo. Vamos a proteger a las fuerzas del orden. Vamos a proteger a ICE”, dijo a periodistas a bordo del Air Force One.
Miles de empleados trabajan sin paga
Mientras las negociaciones continúan, el impacto del cierre se extiende a otras dependencias del DHS, como la Transportation Security Administration (TSA), la Federal Emergency Management Agency (FEMA) y la Guardia Costera. La mayoría de sus empleados sigue trabajando, pero sin recibir salario hasta que se apruebe un nuevo presupuesto.
Aunque ICE y CBP cuentan con fondos adicionales aprobados el año pasado que les permiten mantener operaciones esenciales, cerca del 90% de los 270,000 trabajadores del DHS enfrenta incertidumbre sobre cuándo cobrará su próxima quincena.
El Congreso permanece en receso y los legisladores fueron notificados de que deberán regresar a Washington con 48 horas de aviso si se alcanza un acuerdo. De no lograrse un consenso, no está previsto que retornen hasta el 23 de febrero, un día antes del discurso del Estado de la Unión.
Por ahora, el pulso político sigue sin una salida clara. La pregunta que domina los pasillos del Capitolio es cuánto tiempo más podrá sostenerse el cierre sin que aumente la presión pública sobre ambos partidos para ceder.
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