«No se puede resistir con hambre»

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Paralización de actividades y de clases presenciales en universidades, suspensión del transporte público y de la venta de combustibles a la población, así como cortes de electricidad más prolongados, son algunas de las medidas que se comenzaron a implementar en Cuba ante el «desabastecimiento agudo de combustibles» anunciado este jueves por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

Estos «planes de contingencia» agravarán profundamente la vida cotidiana de la población que, en los últimos cinco años, solo ha visto retrocesos cada vez peores. Aunque el plan será hecho público en los próximos días, ya circulan algunas de las decisiones aprobadas en sesión extraordinaria del Consejo de Defensa Nacional, consideradas una versión renovada e improvisada de la ‘Opción Cero’, aquel plan de recortes en servicios básicos del Período especial (años 90).

Según advirtió Díaz-Canel, ante la ausencia de combustibles los cubanos solo se alimentarán de lo que se produzca en cada municipio, una afirmación que expone la gravedad de las penurias que se proyectan teniendo en cuenta que muchos municipios, sobre todo en las zonas urbanas, no producen alimentos elementales como arroz, carnes, leche o huevos.


Evolución de la

población en Cuba

Evolución de la llegada

de turistas internacionales

Evolución de la población en Cuba

Evolución de la llegada de turistas internacionales

Una vez más, el mandatario solo ofreció como solución la «resistencia creativa» pidiendo más sacrificios al pueblo.

«No podemos resistir si estamos pasando hambre», respondió una residente en La Habana. Desde la zona oriental del país, Yadira Serrano señaló que estamos ante una hambruna de proporciones peores que las del Período Especial: «Estamos pasando hambre, hay mucha desnutrición, las personas están muy delgadas y parecen padecer de enfermedades terminales pero es por la miseria que hay. Y, por lo visto, lo que viene será peor».

Un aspecto clave de las medidas ha sido la proyección de más cortes de electricidad en un país donde los apagones ya se extienden por más de 20 horas diarias. Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 ocurrieron cinco colapsos energéticos que mantuvieron al país a oscuras por entre tres y cinco días. El temor a un nuevo colapso, esta vez definifivo, aumenta entre la población.

Desde el centro del país, en la provincia de Villa Clara, Tayrí Lorenzo afirma que es «muy difícil» la situación: «Existen muchos hogares donde hay niños pequeños o ancianos discapacitados y enfermos que necesitan sus alimentos temprano y caliente. No existen medicamentos en la farmacia, por lo que la población tiene que adquirirlos en el mercado negro a altos precios que son inaccesibles para la gran mayoría».

‘Opción cero’

Díaz-Canel negó la «teoría del colapso», pero las señales de lo contrario son cada vez más claras. Por ejemplo, la Universidad de La Habana informó que, debido a las dificultades para la entrada de combustible al país, ha decidido reorganizar todos los programas: miles de estudiantes deberán continuar los estudios en sus casas y a través de plataformas digitales, un escenario que se dificulta igualmente teniendo en cuenta los extensos cortes de electricidad, las pésimas condiciones de conectividad y el escaso acceso a dispositivos tecnológicos.

En la provincia de Las Tunas fueron suspendidas las salidas de autobuses nacionales hacia otros territorios. En Camagüey circulan reportes de que se habría suspendido tanto el transporte como la venta de gasolina a la población. En la isla de la Juventud, territorio con más de 80.000 habitantes y al que se accede solo por vía aérea o marítima, se prevé que el transporte marítimo tenga solo una frecuencia semanal con peligro de quedar totalmente incomunicada.

«Esto es como volver a la comunidad primitiva, pero los indios al menos podían cazar, pescar y recolectar», dijo irónicamente uno de las entrevistados.

Pobreza extrema

Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el 89% de los cubanos viven en la pobreza extrema. El salario promedio es de 16 dólares (13,5 euros) al mes y la mayoría de las familias no es capaz de garantizar tres comidas diarias. Cada vez son más recurrentes las escenas de ancianos buscando en la basura restos de alimentos o pidiendo limosna. En Cuba, la pensión no llega ni a los seis dólares (cinco euros). También es común ver a niños pidiendo dinero en zonas turísticas.

Cada vez son más recurrentes las escenas de ancianos buscando en la basura restos de alimentos o pidiendo limosna

Al empeorar los cortes de electricidad, también lo hará el abastecimiento de agua potable en un país en donde los ciclos de agua suelen extenderse más de un mes, e incluso dos meses, fundamentalmente en zonas rurales. El gas licuado, que solía distribuirse cada tres meses, ya es inexistente, con excepción de las ventas en el mercado negro y a precios excesivos para los bolsillos de los cubanos.

El combustible de la cocina cubana es desde hace más de dos años, en la mayoría de los hogares, el carbón y la leña. En zonas rurales no es problema adquirirlos, pero en las ciudades es más complejo, así como lo son las condiciones para cocinar; muchos residentes en edificios, por ejemplo, que no tienen patio ni jardín, arman sus fogones de leña en los balcones, en medio de la sala o en los bajos de las edificaciones, a la luz pública.

Comidas comunitarias

ABC conoció igualmente que en la isla de la Juventud las autoridades llegaron a sugerir realizar «comidas comunitarias» cocinadas con leña, así como usar más los vehículos de tracción animal para ahorrar combustible. Díaz-Canel en su alocución llegó a sugerir incluso usar «fogones solares».

«¿Qué se supone que haga? ¿Que ponga una olla al sol y espere a que se ablanden los frijoles? Es una falta de respeto lo que tienen con el pueblo. Si no pueden darnos soluciones, que se vayan y que nos dejen avanzar», manifestó una cubana a este medio.

«¿Qué se supone que haga? ¿Que ponga una olla al sol y espere a que se ablanden los frijoles? Es una falta de respeto lo que tienen con el pueblo«, asegura una ciudadana cubana a ABC

Servicios mínimos en los hospitales

Por otro lado, los hospitales se preparan para la posibilidad de reducir sus servicios al mínimo y priorizar exclusivamente la atención de urgencias debido a que la disponibilidad de recursos se ha reducido prácticamente a cero. Este escenario devastador se evidencia igualmente en la falta de medicinas, en un país en donde pacientes fallecen en las salas de urgencia por falta de antibióticos esenciales.

«Los cubanos, desde hace mucho tiempo, dejamos de vivir para sobrevivir, y esa supervivencia es cada día más difícil», señala una de las personas consultadas.

Tras la captura de Maduro el 3 de enero, se paralizaron los envíos de combustible a la isla. Cuba precisa 110.000 barriles diarios de petróleo, del que solo produce un tercio. México, principal proveedor de combustible en 2025, apenas ha enviado, en lo que va de año, unos 86.000 barriles de crudo.

Entre la población cubana, la captura de Maduro y las presiones de Washington a La Habana han devuelto las esperanzas de libertad.


Varias personas comparten un taxi colectivo en La Habana


reuters

«Hay quienes tienen miedo al cambio, han sido muchos años de dictadura, pero la gran mayoría tiene un deseo ferviente de libertad y de mejoras económicas», aseguró a ABC Tayrí Lorenzo, madre del ex preso político del 11J, Andy García Lorenzo.

«Que aprieten la corbata a ver si salimos de la miseria, ya no aguantamos más», declaró una cubana en referencia a las sanciones de Estados Unidos.

Desde Santiago de Cuba, al oriente del país, Yadira Serrano opina que el pueblo está muy debilitado tanto por la represión como por el hambre y la miseria, por lo que la única esperanza de libertad vendría de afuera, y de que las presiones externas obliguen a la dictadura a abandonar el poder.

Las próximas semanas serán claves para Cuba en medio de la crisis humanitaria y de la incapacidad del régimen para garantizar servicios esenciales. El presidente de Estados Unidos ha dicho que están desarrollándose negociaciones con La Habana, pero el régimen se niega a ceder -al menos en apariencias- y, en cambio, se prepara para el peor de los escenarios.



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