La publicación de una serie de correos electrónicos atribuidos al expríncipe Andrés, que evidenciarían el envío de información gubernamental sensible al financiero estadounidense Jeffrey Epstein, ha provocado la apertura de una nueva línea de investigación penal y ha desembocado este jueves en su arresto … por sospecha de conducta indebida en el ejercicio de funciones públicas. Este episodio amplía el alcance del escándalo Epstein más allá de las acusaciones de naturaleza sexual que durante años han marcado la relación del duque de York con el magnate.
El diario británico ‘The Telegraph’ ha difundido una serie de mensajes que, según sostiene, proceden de los archivos documentales recopilados por las autoridades estadounidenses durante las investigaciones sobre Epstein y que han salido a la luz tras la reciente desclasificación parcial de ese material. Esos documentos apuntan a que Andrew Albert Christian Edward Mountbatten-Windsor, nombre civil del hijo de Isabel II, habría remitido a Epstein informes confidenciales cuando ejercía como enviado especial del Reino Unido para comercio e inversión, cargo que ocupó durante una década y que implicaba acceso a información estratégica sobre oportunidades económicas internacionales, así como una obligación estricta de confidencialidad que, según las normas gubernamentales británicas, se mantiene incluso después de abandonar el puesto.
Hasta la divulgación de estos correos, el principal foco de atención sobre Andrés se centraba en las acusaciones formuladas por Virginia Giuffre, quien afirmó haber sido víctima de explotación sexual por parte de Epstein y del expríncipe cuando ella era menor de edad. El duque de York negó siempre esas acusaciones y en 2022 alcanzó con Giuffre un acuerdo extrajudicial por una suma que la prensa local cifra en doce millones de libras (13,7 millones de euros), lo que evitó la celebración de un juicio civil en Estados Unidos, eso sí, sin que mediara reconocimiento de culpabilidad.
Los mensajes ahora publicados introducen un terreno distinto de posibles responsabilidades. Según la información difundida por el diario, en octubre de 2010 el príncipe habría reenviado a Epstein informes oficiales sobre visitas comerciales a Singapur, Vietnam, Hong Kong y Shenzhen elaborados por su asistente especial de entonces, Amit Patel. El envío se produjo apenas minutos después de que los documentos llegaran a su correo electrónico, lo que sugiere una transmisión inmediata de información que no estaba destinada a un destinatario externo al Gobierno.
Especial relevancia adquiere un intercambio posterior que cuestiona la versión ofrecida por el propio Andrés en su entrevista con la BBC en 2019, cuando aseguró haber puesto fin a su relación con Epstein a comienzos de diciembre de 2010. La documentación divulgada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos indica que el 24 de diciembre de ese mismo año le remitió un informe confidencial sobre oportunidades de inversión en la provincia afgana de Helmand, zona donde el Reino Unido financiaba proyectos de reconstrucción.
El documento describía la existencia de zonas industriales en desarrollo y enumeraba recursos naturales de alto valor, incluidos oro, uranio, petróleo y gas, junto con la posibilidad de explotarlos a bajo coste, datos cuya difusión fuera de los canales oficiales podría contravenir las obligaciones de confidencialidad asociadas al cargo de enviado comercial.
Más destinatarios
Los archivos también sugieren que Epstein no fue el único destinatario de información potencialmente sensible. En febrero de 2010, el príncipe solicitó a su secretaria privada adjunta, Amanda Thirsk, un informe interno del Tesoro británico sobre la crisis financiera islandesa, en un contexto de tensión diplomática entre Londres y Reikiavik por los depósitos perdidos tras el colapso bancario de 2008.
Tras recibir el documento, Andrés lo remitió a Jonathan Rowland, banquero y amigo personal, entonces consejero delegado de Banque Havilland, entidad con sede en Luxemburgo que había adquirido activos del banco islandés Kaupthing tras su quiebra, acompañándolo del siguiente mensaje: «Te lo reenvío para que me des tu opinión y una posible solución».
Además, los correos indican que el expríncipe y Epstein exploraron proyectos empresariales conjuntos en China incluso después de la condena del financiero y mientras Andrés continuaba desempeñando funciones oficiales. Las conversaciones se habrían canalizado a través de intermediarios próximos a su entorno, entre ellos David Stern, quien planteó formalmente la iniciativa cuando Epstein se encontraba aún bajo arresto domiciliario en Estados Unidos, lo que refuerza la hipótesis de una relación mantenida en el tiempo pese al descrédito público del magnate.
El duque de York ha negado reiteradamente haber cometido delito alguno.


