La elección parcial de Gorton y Denton (by-election, en inglés), convocada para este jueves en el área metropolitana de Manchester, se ha convertido en una prueba política de gran relevancia para el primer ministro británico, Keir Starmer, que ha decidido implicarse personalmente en … una contienda que en circunstancias normales habría sido considerada segura para el Partido Laborista.
Sin embargo, hoy refleja la fragmentación del electorado británico menos de dos años después de la victoria laborista en las elecciones generales de julio de 2024. La circunscripción es de creación reciente tras la revisión de límites previa a esos comicios, y el escaño quedó vacante tras la dimisión del diputado laborista Andrew Gwynne. Este tipo de votación se celebra para cubrir un escaño vacante antes del final de la legislatura.
Durante una visita a la circunscripción, Starmer aseguró que «esta es una batalla de valores» entre los del Partido Laborista, «que quiere unir a las comunidades con unidad y esperanza; o la división tóxica de ‘Reform’, que quiere desgarrar nuestras comunidades». En la intervención también incluyó ataques directos al partido ‘Reform UK’, liderado por Nigel Farage, al que acusó de querer «romper todo aquello que hemos defendido durante años en este país».
La circunscripción ha sido considerada hasta ahora un bastión sólido del laborismo. En las elecciones generales de 2024, el partido obtuvo más del 50% de los votos y una mayoría superior a los 13.000 sufragios, lo que la situaba entre las más seguras de su mapa electoral. Sin embargo, la irrupción simultánea de ‘Reform UK’ y del Partido Verde ha transformado la contienda en un enfrentamiento a tres bandas que obliga a los laboristas a movilizar recursos de forma inusualmente intensa para una elección parcial.
Starmer ha centrado parte de su mensaje en advertir sobre el riesgo de fragmentación del voto progresista. «En esta elección parcial, votar al Partido Verde es, en la práctica, votar a Reform», declaró, aludiendo a la posibilidad de que la división entre formaciones de izquierda facilite la victoria del candidato de ‘Reform UK’, Matt Goodwin, presentador de la cadena GB News. El líder verde Zack Polanski ha calificado este argumento de «absurdo».
La campaña laborista se apoya en la candidatura de Angeliki Stogia, concejala local a quien Starmer presentó como una figura comprometida con la comunidad.
La decisión del ‘premier’ de acudir personalmente a la circunscripción resulta especialmente significativa porque los primeros ministros británicos pocas veces participan en campañas de elecciones parciales. El propio líder laborista recordó la derrota sufrida por su partido en la elección parcial de Runcorn y Helsby el año pasado, donde la candidata de ‘Reform UK’ se impuso por un margen mínimo. «En esa elección parcial perdimos por solo un puñado de votos y obtuvimos un diputado de Reform. No debemos permitir que vuelva a suceder», advirtió.
La contienda incluye también a la candidata conservadora Charlotte Cadden, exdetective de policía, y a la liberal demócrata Jackie Pearcey, activista local, aunque los análisis coinciden en que la lucha principal se libra entre laboristas, Reform y Verdes. El avance de la formación de Farage, que canaliza el descontento con el coste de la vida y las instituciones políticas tradicionales, y que tiene un fuerte discurso contra la inmigración, constituye una de las principales preocupaciones del gobierno, que ha descrito sus posiciones como divisivas y perjudiciales para la cohesión social.
Más que una elección parcial
El propio Starmer ha insistido en que el enfrentamiento supera las categorías ideológicas tradicionales. Según un artículo de opinión publicado este miércoles en el diario británico ‘Daily Mirror’, considera que «cada vez se trata menos de izquierda y derecha y más de una batalla por el alma de la nación», que enfrenta a quienes quieren «arreglar los problemas de Gran Bretaña y unir a las comunidades» con quienes, a su juicio, buscan «difundir odio y agravio».
En ese texto advierte además de que una victoria de Reform podría alimentar un clima de hostilidad política y social, y sostiene que solo el Partido Laborista dispone de la implantación necesaria para derrotar a Reform en la circunscripción y evitar que se repita el escenario de Runcorn.
El resultado de la votación, que se conocerá en la madrugada de este viernes, se interpretará como un indicador del estado de opinión pública hacia el gobierno en un momento de creciente volatilidad política, con las elecciones locales del 7 de mayo en el horizonte. Aunque una elección parcial prácticamente no altera la aritmética parlamentaria, sí puede influir en la percepción de fortaleza o debilidad del ejecutivo, especialmente cuando se celebra en un territorio que ha sido, hasta el momento, considerado seguro.


