
Tanto en épocas antiguas como actuales, la idea de que ciertos seres pequeños y traviesos habitan los hogares ha formado parte del imaginario popular de muchas culturas. En Estados Unidos, estas creencias llegaron a través de la tradición europea y latinoamericana, donde los duendes, también conocidos como goblins, elves o leprechauns, ocupan un lugar especial dentro del folclore doméstico.
Para algunas familias, su presencia es motivo de curiosidad; para otras, de inquietud. Sin embargo, también es cierto que en Nortamérica, la figura del duende ha sido reforzada por el cine, la literatura infantil y celebraciones como el Día de San Patricio (17 de marzo).
Los leprechauns, por ejemplo, forman parte del folclore irlandés y están vinculados con la suerte, el oro y las travesuras, una imagen ampliamente difundida en el país. De hecho, en la saga de Harry Potter, los duendes son empleados y propietarios de Gringotts, el único banco del mundo mágico, fundado por el duende Gringott en 1474 y ubicado en el “Callejón Diagon”, en Londres
Según expertos en el tema, en comunidades latinas también se mantiene la creencia, donde los duendes suelen relacionarse con la protección de la naturaleza y los espacios cerrados, como casas antiguas o lugares poco transitados.
Cómo saber “si hay” duenes en casa y qué significa
De acuerdo con las creencias tradicionales y supersticiones, una de las señales más comunes es la desaparición o el cambio de lugar de objetos pequeños. Llaves, monedas, juguetes o utensilios que aparecen en sitios distintos a donde se dejaron suelen interpretarse como una de las “bromas” atribuidas a los duendes.
Otra señal recurrente es escuchar ruidos leves durante la noche, como pasos, golpes suaves o movimientos que no tienen una explicación clara.
De hecho, hay quienes aseguran haberlos visto por la insistencia de buscarlos, pero las creencias indican que, cuando esto sucede, significa que tú has entrado en su plano o su mondo, no ellos en el tuyo. Asimismo, no tienen una apariencia real comprobada, por lo que no puede afirmar si son feos (como en las películas), pero siempre han sido descritos como pequeños, verdosos y con orejas puntiagudas.
Cabe destacar que, en la mayoría de tradiciones, los duendes no son vistos necesariamente como entidades negativas. Por el contrario, se les atribuye un carácter protector del hogar, siempre que se les trate con respeto.
En algunas familias de origen europeo asentadas en Estados Unidos, se cree que los duendes cuidan la casa y a quienes la habitan, pero reaccionan con travesuras si se sienten ignorados o molestos. Sin embargo, otras interpretaciones sostienen que su presencia podría reflejar un desequilibrio energético en el hogar.
En la rama de la psicología y sociología, estas experiencias pueden explicarse por factores cotidianos: distracciones, estrés, ruidos estructurales de las viviendas o incluso la sugestión colectiva.
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