Hay un detalle curioso en el incidente que involucró a Alex Albon y Sergio Pérez durante la primera sesión de entrenamientos libres en Japón. El piloto de Williams se tocó con el mexicano en la última chicane, justo cuando intentaba adelantar al de Cadillac, que circulaba a una velocidad muy baja en ese momento.
Sin embargo, Pérez tomó la curva como si Albon no estuviera, lo que provocó un toque inevitable. El impacto provocó el desprendimiento de algunas piezas del Cadillac, con la necesidad de reparaciones que le hicieron perderse incluso parte de la FP2.
Como también se desprende de la comunicación por radio del equipo, Checo explicó que no había visto a Albon, motivo por el cual siguió una trayectoria como si no hubiera nadie por dentro. Sin embargo, tras escuchar a ambos pilotos, los comisarios decidieron no atribuir culpas específicas ni intervenir, y detrás de esta decisión hay un elemento particularmente interesante.
Para que un piloto pueda darse cuenta de la llegada de un coche más rápido por detrás, existen tres vías: el primero es la comprobación directa por los retrovisores, el segundo es el aviso por radio desde el muro y el tercero son las indicaciones proporcionadas en el volante a través del “retrovisor virtual” introducido por la FIA en 2024.
En este caso concreto, Pérez solo había visto a Albon desde lejos, mientras que el equipo no le había informado por radio de la rápida aproximación del Williams, dejándole de hecho casi al margen de la situación.
En situaciones como esta, el espejo virtual resulta fundamental: se trata de una pequeña zona de la pantalla del volante en la que la FIA envía a los pilotos la distancia en tiempo real tanto del que va delante como del que va detrás.
Sin embargo, en ese momento el sistema no funcionaba en el coche de Checo, que por lo tanto no tenía ninguna indicación de que por detrás llegaba Albon para empezar una vuelta rápida. Sin la ayuda del espejo virtual y sin un aviso por radio, el mexicano evidentemente cogió la curva como si la trayectoria estuviera libre y eso acabó provocando el accidente.
Volante de McLaren: abajo a la derecha está el “espejo virtual” con las distancias en tiempo real respecto a los coches que le siguen y le preceden
Foto de: Gianluca D’Alessandro
“[Pérez] explicó que se encontraba en una vuelta de simulación de carrera y estaba a punto de iniciar otra. Había visto a [Albon] a cierta distancia cuando salió de la curva 14. [Albon] estaba en una vuelta de salida y recuperó mucho terreno sobre [Pérez] a lo largo de la curva 15 y al acercarse a la curva 16”, se lee en el comunicado de los comisarios con el que decidieron no sancionar a ninguno de los dos.
“[Albon] se desplazó para adelantar a [Pérez] por el interior en la curva 16 y se produjo el toque. [Pérez] dijo que no había visto a [Albon]: su espejo virtual no funcionaba y no había recibido ningún aviso del equipo sobre la llegada de [Albon]”, añadía.
Los representantes de Cadillac explicaron que no le dijeron nada a Pérez por radio porque pensaban que Albon se mantendría detrás de él y no esperaban que, en una vuelta de calentamiento, recuperara tanto tiempo respecto al mexicano.
“[Albon] dijo que había interpretado la trayectoria ancha de [Pérez] a la entrada de la curva 16 como una señal de que le estaba dejando pasar. Ambos pilotos se vieron sorprendidos por las diferencias de velocidad. El toque es, por tanto, el resultado de un malentendido, agravado por la falta de comunicación del equipo hacia [Pérez]. Ambos reconocieron que ninguno de los dos era total o mayoritariamente responsable. Por lo tanto, los comisarios han decidido no tomar medidas”, concluye el comunicado.
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