A partir de 2026, la Fórmula 1 implementará un sistema de medición de combustible basado en energía, reemplazando el método actual por masa. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) estableció un límite máximo de 3000 MJ/h, calculado en función del régimen de rotación, la carga y las condiciones operativas de la unidad de potencia. Un organismo independiente certificará el sistema, lo que requerirá que los equipos adapten sus tecnologías para cumplir con los parámetros de densidad energética y poder calorífico de los combustibles utilizados.
Los caudalímetros ultrasónicos, suministrados por Allengra desde 2024, seguirán midiendo la velocidad del fluido, pero el enfoque se centrará en el valor energético del combustible. Niels Junker, codirector general de Allengra, indicó que los nuevos combustibles electrónicos, con una composición química más compleja, necesitan materiales resistentes a la corrosión. Para ello, la carcasa del dispositivo se fabricará en acero inoxidable, se reducirá el número de juntas tóricas y se implementarán conectores herméticos.
Junker añadió que los equipos deberán realizar calibraciones específicas para cada tipo de combustible, lo que implicará controles de calidad adicionales. La FIA permite el uso de aditivos no sostenibles bajo restricciones estrictas, mientras que los aditivos sostenibles, certificados en toda la cadena de suministro, no enfrentan las mismas limitaciones. El costo de desarrollo de estos combustibles supera los 250 euros por litro, reflejando la inversión en investigación y en cadenas de suministro con certificaciones verdes.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


