El actor irlandés Cillian Murphy volvió a ponerse en la piel de Tommy Shelby y reflexionó sobre el cierre de la historia en una entrevista con Radio Times.
Según explicó, su vínculo con este personaje ha sido único a lo largo de su carrera, al punto de sentir que con el paso del tiempo ambos se fueron entrelazando de una forma difícil de repetir.
El desenlace de Peaky Blinders
El estreno de la película que continúa el universo de Peaky Blinders marca un desenlace cargado de emociones, donde predominan temas como la redención, el peso del pasado familiar y los conflictos internos.

Murphy destacó que el guion le resultó especial desde el primer momento, con un estilo narrativo arriesgado y muy particular. Para él, esta nueva entrega representa la oportunidad de cerrar el arco de Tommy de manera honesta, explorando aspectos que antes no habían sido desarrollados en profundidad, especialmente su lucha interna y su relación con la culpa.
Tras más de una década interpretando al personaje, el actor describió cómo esa experiencia transformó su relación con el rol. Explicó que, al inicio, él sentía que guiaba a Tommy, pero con el tiempo fue el propio personaje quien tomó el control, como si tuviera vida propia. Esta conexión, aseguró, no la ha experimentado con ningún otro papel.
Colaboración con Steven Knight
El proceso creativo junto al guionista Steven Knight también fue clave. Murphy resaltó la dinámica colaborativa entre ambos, en la que cada idea se potenciaba, contribuyendo a construir un protagonista complejo: un hombre capaz de cometer actos violentos, pero con motivaciones que buscan un bien mayor. Esta ambigüedad es, según el actor, lo que hace tan atractivos a los antihéroes.
- En la película, Tommy aparece marcado por la pérdida de seres queridos, especialmente su hija y su hermano, lo que lo sumerge en un estado de aislamiento y reflexión.
La historia también profundiza en su relación con su hijo Duke, mostrando cómo el trauma puede transmitirse entre generaciones. Murphy señaló que, aunque cree que ese ciclo puede romperse, su personaje no logra hacerlo.
El actor Barry Keoghan, quien interpreta a Duke, aporta una nueva dimensión a la narrativa. Su personaje representa la continuidad del legado familiar, pero también la carga emocional que conlleva. La relación entre padre e hijo se convierte en uno de los ejes principales, explorando la ausencia, la identidad y la búsqueda de conexión.
En conjunto, la película plantea un cierre más introspectivo y oscuro, donde la familia, la culpa y la posibilidad de redención se entrelazan para dar profundidad al destino final de Tommy Shelby.


