Irán registró su tercera noche consecutiva de protestas y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, en un contexto de restricciones a las comunicaciones. Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre en el bazar de Teherán debido a la depreciación del rial frente al dólar estadounidense y se extendieron a otras regiones del país.
Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional, calificó a los participantes en actos violentos como ‘terroristas urbanos’ y advirtió sobre el riesgo de una ‘guerra civil’. Las protestas actuales guardan similitud con las de 2009, tras la reelección del entonces presidente Mahmoud Ahmadinejad, y las de 2022, desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. Según datos de Iran Human Rights, 551 personas fallecieron durante las protestas de 2022.
El historiador Arash Azizi indicó que el régimen iraní enfrenta un mayor aislamiento regional tras los reveses sufridos por sus aliados, como Hizbolá en Líbano y el gobierno de Bashar al Assad en Siria. Raffaele Mauriello, profesor de la Universidad Allameh Tabatabai, señaló que, aunque la economía iraní muestra un declive y la credibilidad del sistema de gobierno ha disminuido, los seguidores del Líder Supremo mantienen una base de apoyo significativa en el país.
En 2009, las movilizaciones surgieron bajo el lema ‘¿Dónde está mi voto?’, mientras que en 2022 el movimiento ‘Mujer, vida, libertad’ exigió el fin del uso obligatorio del hiyab.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


