Bad Bunny convierte el Super Bowl 2026 en un manifiesto político-cultural latino

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El Super Bowl LX de 2026 quedará marcado por la irrupción definitiva de la identidad latina como mensaje político-cultural explícito en el escenario mediático más grande de Estados Unidos. La actuación de Bad Bunny fue un manifiesto cuidadosamente construido a base de símbolos, silencios elocuentes y frases imposibles de ignorar.

Uno de los elementos más potentes del espectáculo fue el balón de fútbol americano con la frase “Together, We Are America”. El mensaje era inequívoco: “América” no es solo Estados Unidos, sino un continente construido por inmigrantes y pueblos históricamente invisibilizados. La frase “Lo único más poderoso que el odio es el amor” apareció en letras gigantes sobre el escenario, como columna vertebral emocional del show. Hacia el final, tras pronunciar el clásico “God bless America”, Bad Bunny enumeró uno por uno los países del continente, resignificando una frase nacionalista en una bendición continental.

Formalmente, el espectáculo no mencionó a ningún político ni partido. En la práctica, el mensaje fue leído de inmediato como una crítica frontal al trumpismo y su agenda antimigrante. La actuación fue coherente con la trayectoria del artista, recordándose sus denuncias previas contra el ICE y las redadas migratorias.

La respuesta fue inmediata. Figuras del movimiento MAGA y el propio Donald Trump calificaron el show como una “afrenta” y una “bofetada al país”. El final del espectáculo fue una imagen destinada a la historia: Bad Bunny levantando la bandera de Puerto Rico mientras sostenía el balón con el mensaje continental.

Reguetón, dembow, ritmos caribeños y español dominaron un escenario que históricamente ha priorizado el pop y el rock anglosajón. El gran mérito del show fue su forma: no hubo eslóganes electorales ni discursos clásicos, sino símbolos, coreografías, idioma, silencios y decisiones estéticas.

La audiencia global estimada del Super Bowl LX fue de 7 millones de personas. Proyecciones preliminares sitúan el halftime de Bad Bunny en torno a 3 millones de espectadores, superando récords históricos. En redes sociales, el impacto fue aún mayor, con más de 30 millones de menciones relacionadas en las primeras 24 horas.

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Para la NFL, el resultado fue estratégico: rejuvenecimiento de audiencia, diversificación cultural y una conversación global amplificada. Para las marcas —con spots que superaron los 10 millones de dólares por 30 segundos—, la polarización elevó el valor de visibilidad.

El récord actual del show de medio tiempo más visto lo tiene Kendrick Lamar (Super Bowl LIX – 2025) con 133.5 millones de espectadores promedio. Se proyecta que el espectáculo de Bad Bunny establecerá un nuevo récord histórico, con un estimado de 142.3 millones de espectadores.

El Super Bowl 2026 dejó una verdad imposible de ignorar: ya no estamos sentados en la grada de la historia; estamos en el centro del escenario. Bad Bunny no pidió permiso, no pidió traducción, no rebajó su identidad para encajar. Hizo exactamente lo contrario: la elevó. En español, con bandera, con memoria y con orgullo.

Para América Latina y para los dominicanos, el mensaje es claro y profundamente incómodo a la vez: cuando una cultura se reconoce a sí misma sin complejos, se convierte en poder real. El halftime de Bad Bunny no fue solo música ni provocación. Fue una declaración colectiva. Un recordatorio de que América también habla español, también emigra, también resiste… y también decide cómo quiere ser contada y representada.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**