El Gobierno de Irán confirmó 2.000 fallecidos durante las protestas iniciadas el 28 de diciembre. Un funcionario del Ministerio de Salud, citado bajo anonimato por *The New York Times*, indicó que la cifra podría alcanzar los 3.000. La organización *Iran Human Rights* (IHR), con sede en Noruega, verificó 648 muertes, incluyendo nueve menores, y estimó que el total superaría los 6.000 decesos.
Las autoridades iraníes atribuyen las muertes a manifestantes, a quienes califican de “terroristas” por supuestos ataques contra civiles y fuerzas de seguridad. Las protestas comenzaron por el alza en el costo de vida y evolucionaron hacia críticas al régimen teocrático.
El 8 de enero, Irán bloqueó el acceso a internet en todo el país, argumentando una respuesta a “operaciones terroristas ordenadas desde el extranjero”. La firma *Miaan Group* reportó la confiscación de antenas Starlink en Teherán. Activistas en el exilio señalaron retrasos en la recepción de material audiovisual de las protestas.
Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, solicitó el cese de la violencia contra manifestantes pacíficos y la restauración de internet. También exigió rendición de cuentas por violaciones a los derechos humanos.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, declaró que Irán está “totalmente preparado para una guerra” ante una posible agresión de Estados Unidos.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


