En cuestión de minutos, tras un choque o incluso una infracción menor, un vehículo puede quedar enganchado por una camioneta no autorizada conocida como “grúa fantasma”. En Nueva York, cada vez más conductores enfrentan esta escena inesperada.
Un reciente informe encendió las alarmas al contabilizar por primera vez la magnitud del fenómeno y evidenciar un aumento sostenido de denuncias en la ciudad.
De acuerdo con un reporte publicado por Gothamist, el crecimiento de unidades sin habilitación coincide con una reducción en la cantidad de camiones con licencia oficial. Esa tendencia implica que, tras un accidente en cualquiera de los 5 distritos, existe la posibilidad de que se acerque un vehículo que no cuenta con autorización para realizar el remolque.
Más quejas en el 311 por remolques ilegales
Los datos del sistema 311 de la ciudad de Nueva York, la línea y plataforma oficial donde los residentes presentan denuncias y reclamos, muestran un aumento sostenido de quejas contra empresas de grúas.
La categoría más significativa es la de remolques ilegales o no autorizados, que pasó de 182 reportes en 2020 a 435 en 2025. Es decir, más del doble en apenas 5 años. En paralelo, las denuncias vinculadas con operadores sin licencia crecieron de 42 a 47 en el mismo período.
Sin embargo, el salto más pronunciado se observa en otros tipos de reclamos asociados a estas prácticas:
* Las denuncias por sobrecargos se dispararon de 13 casos en 2020 a 309 en 2025.
* Las disputas de facturación aumentaron levemente, de 152 a 156.
* Los reclamos por exigencias de pago en efectivo pasaron de 77 a 181.
* Los reportes por daños al vehículo se incrementaron de 61 a 227.
Estas cifras reflejan no solo un mayor número de incidentes, sino también un patrón de prácticas cuestionables que afectan a conductores en momentos de alta vulnerabilidad, como después de un accidente.
Cómo identificar una “grúa fantasma” en Nueva York
El informe detalla diferencias clave entre vehículos habilitados y no habilitados. Conocerlas puede marcar la diferencia entre un servicio legítimo y una experiencia costosa e irregular.
Entre las características más frecuentes de las unidades sin licencia se encuentran:
* No poseen placas emitidas por el Departamento de Vehículos Motorizados del Estado de Nueva York (DMV, por sus siglas en inglés) que las identifiquen como grúas. La matrícula oficial debe incluir la inscripción “Tow Truck” en letra pequeña. Algunas utilizan placas comunes de pasajeros.
* Suelen ser camionetas grandes, como la GMC Denali o la Chevrolet Silverado.
* Incorporan sistemas de elevación retráctiles que pueden guardarse en la caja trasera y desplegarse con solo presionar un botón.
* No exhiben calcomanías con el nombre de la empresa, un requisito exigido por ley.
* Presentan vidrios polarizados oscuros, lo que dificulta identificar al conductor.

En contraste, las unidades con licencia deben cumplir con requisitos estrictos:
* Portar un medallón metálico del lado del conductor.
* Mostrar claramente el nombre de la compañía, su dirección física y un número telefónico.
* Contar con un conductor que tenga licencia de operador de grúa emitida por la ciudad.
Además, el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de la Ciudad de Nueva York (DCWP, por sus siglas en inglés) recordó que es ilegal que una empresa se presente en la escena de un choque y ofrezca remolcar el vehículo sin haber sido convocada por la policía.
La agencia insta a denunciar cualquier actividad de remolque sin licencia a través del 311 o mediante su sitio web oficial, donde también se puede verificar si una compañía está habilitada para operar en la ciudad.
Qué derechos tienen los conductores en NYC
Frente al aumento de las “grúas fantasma”, las autoridades insisten en que los conductores conozcan sus derechos para evitar abusos.
El DCWP aconseja conservar copias de toda la documentación y de las comunicaciones con la empresa de remolque, incluyendo recibos, facturas y mensajes de texto.
Si el incidente ocurre en una autopista de la ciudad, se debe llamar al 911 para ser conectado con el operador autorizado para esa zona específica.
En caso de un accidente dentro de la metrópolis, el propietario del vehículo tiene derecho a decidir el destino del automóvil dentro de los 5 distritos. Puede solicitar que lo lleven al taller de su preferencia y no está obligado a aceptar sugerencias del operador.
Si el automóvil es enganchado en un lote privado, el conductor debe aceptar una tarifa de liberación inmediata de US$62.50 dólares para que el vehículo sea soltado en el lugar. Asimismo, las empresas de remolque están obligadas a aceptar al menos 2 tarjetas de crédito principales como forma de pago, por lo que exigir únicamente efectivo puede constituir una violación de la normativa.
Formularios que no estás obligado a firmar
Otro punto clave señalado por el DCWP tiene que ver con la documentación que algunos operadores intentan hacer firmar a los propietarios en medio de la confusión posterior a un accidente.
Algunas compañías presentan formularios para autorizar reparaciones. Sin embargo, la agencia aclaró que no existe obligación de firmar ese documento para que el vehículo sea trasladado. El traslado y la autorización de arreglos son procesos distintos.
También se recomienda no firmar formularios en blanco bajo ninguna circunstancia, ya que podrían completarse posteriormente con información que el conductor no autorizó.
Tampoco es obligatorio suscribir un “designated representative form”, que convierte al operador en representante del propietario ante una compañía de seguros. Firmar este documento puede otorgar facultades amplias a la empresa de remolque para negociar directamente con la aseguradora.
Un fenómeno en expansión
El aumento de denuncias en el 311 y la reducción de grúas con licencia configuran un escenario que preocupa a defensores de consumidores y autoridades municipales. Para los conductores de Nueva York, la recomendación es clara: verificar credenciales, llamar a la policía cuando corresponda y no ceder ante presiones en momentos de estrés.
En una ciudad donde cada minuto cuenta tras un accidente, la información se convierte en la mejor herramienta para evitar caer en manos de una “grúa fantasma” y enfrentar facturas inesperadas, daños adicionales o disputas prolongadas.
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