Cuando en septiembre del 2025, Alessandro Negrete, se autorepatrió a México donde nació 43 años atrás, respiró tranquilo como no lo había hecho en mucho tiempo; y cinco meses después de su retorno, dice que ha valido la pena.
“Sentí tan bonito ver la bandera en el centro de Guadalajara. Mi experiencia del Grito de Independencia me causó tanta emoción. El orgullo de ser mexicano no tiene nada que ver con el orgullo de ser de Estados Unidos. La gente aquí se siente orgullosa de ser mexicana”, dice Alessandro en una entrevista con el diario La Opinión.
Hace un año, un mes después de que Donald Trump tomara posesión del cargo como presidente de Estados Unidos para un segundo término, tomó la decisión de regresar a México, el país donde nació, pero que no conocía.
Sus padres emigraron a Los Ángeles cuando él tenía solo tres meses. Creció en el sur-centro, y vivía en ese momento en el barrio de Boyle Heights.
No tuvo la opción de apegarse a la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) porque cuando en 2017 se le presentó la oportunidad de aplicar para este programa que le hubiera autorizado un permiso de trabajo, y cancelado cualquier posibilidad de deportación, el presidente Trump eliminó las nuevas aplicaciones.
“Estudié sociología y trabajaba como contratista independiente con diferentes organizaciones tanto del sector público como privado enfocadas en avanzar la justicia racial, ambiental y los derechos de los inmigrantes”, dice Alessandro, quien se siente angelino, por haber llegado a esa ciudad, cuando era un lactante de tres meses
Fue su madre su gran inspiración al inculcarle valores como la fuerza de la unión, y la defensa de los unos con los otros, lo que lo llevó al activismo.
Sin embargo, con la llegada de Trump empezó a perder trabajo debido a los recortes a las organizaciones no lucrativas que no sabían de dónde obtendrían su presupuesto sin becas, además cortaron inversiones para contratar a más personas.
Más aún, cuando en su primer mes, Trump emitió una serie de órdenes ejecutivas para atacar a las minorías y a la comunidad inmigrante
“Como inmigrantes, todos tenemos un momento donde decimos hasta aquí. Para mí, fue cuestionarme, ‘no tengo acceso a un seguro social, a una pensión. ¿Qué estoy haciendo aquí? No quiero seguir teniendo esperanzas de que un político vendrá a darnos una reforma migratoria’ ”.
Además de perder trabajo, pensó en su futuro y en la enseñanzas de sus padres, que le inculcaron a soñar en grande.
“Mi sueño nunca fue quedarme en una jaula. Con el Real ID tampoco tenía ya la oportunidad de viajar por el país; y dije ‘yo soy suficientemente joven para empezar de nuevo, soy inteligente’; y el luchar por mi comunidad inmigrante, no se me va a ir al cruzar la frontera”.
Calladamente comenzó a buscar trabajo en México, pasó por varias entrevistas; y cuando consiguió empleo con una organización estadounidense enfocada en la discriminación por la edad para un puesto en Guadalajara, Alessando hizo público que regresaría a México.
“No voy a decir que fue fácil, es un proceso que genera ansiedad y puede ser abrumador, pero me ayudó mucho, empezar a prepararme desde febrero”.
¿Cómo fue llegar a México?
Muy interesante. Lomas de Independencia, la colonia a la que llegué, me recordaba Boyle Heights, es una comunidad bien obrera; y cuando caminaba a la Soriana, era como ir al Food 4 Less, había mucha similitud”.
Uno de sus mayores choques culturales fue descubrir que el español que él hablaba en Los Ángeles no es el mismo que el de Guadalajara.
“Hay modismos y expresiones que no conocía; hasta este día estoy aprendiendo, todavía de repente cuando me hablan, digo qué significa esto; y a veces cuando traduzco, me doy cuenta que no es lo mismo que yo creo”.
Alessandro nació en el puerto de Manzanillo, su madre es de Michoacán y su padre de Guadalajara.
“Esta ciudad me ha dado una bonita bienvenida. Agradezco la oportunidad, y he llegado con mucha humildad a conocer a mi gente.
¿Ha valido la pena el retorno?
“No se puede hablar de México sin hablar del imperialismo americano.Yo pensaba que al irme de Estados Unidos no iba a volver a escuchar el nombre de Trump en ningún lado, pero con todas estas amenazas, lo que le está haciendo a Cuba, y lo que está causando, tiene mucho impacto en los países vecinos.
“Pero si valió la pena, me siento libre, he podido descubrir partes de México, que nunca imaginé. No me arrepiento de tomar la decisión.
“Aunque mis padres se han quedado en Estados Unidos, he tenido la oportunidad de reconectar con familia, y personas que no había visto en mucho tiempo.
“Ha valido la pena, pero debemos entender que el impacto social y económico que tiene Estados Unidos es grande, y va más allá de mí”.
Comparte que su actitud ha sido de humildad no desde el privilegio.
“He llegado humildemente a reunirme con la comunidad; y viendo qué puedo hacer por México y como puedo aportar”.
Alessandro ha sido invitado para participar con su testimonio en los Webinars The Self-Repatriation organizados por la Loyola Law School de Loyola Marymount University en Los Ángeles y el ITESO, la Universidad Jesuita de Guadalajara para brindar herramientas a los inmigrantes que deciden regresar a México.
“Participo contando la experiencia vivida. Estos talleres ofrecen información sobre dónde obtener los documentos que van a necesitar en México cuando retornen”.
La seguridad
Alessandro dice que cuando le pregunta sobre la seguridad, él responde sin dudarlo que se siente seguro, a pesar de lo que pasó en Guadalajara el fin de semana.
“No estoy diciendo que no existe la violencia en México, pero existe en dondequiera, y lo sé porque viví en el sur centro de Los Ángeles durante los disturbios raciales. Estados Unidos también desaparece gente; qué le pasó a los niños centroamericanos durante el primer mandato de Trump qué le sucedió a las víctimas de tráfico.
“En Estados Unidos, si no eres blanco, privilegiado, no te vas a ver. Lo siento por las familias de Renée Good y Alex Pretti, pero nadie habla de Keith Potter y otros inmigrantes que han muerto a manos del ICE.
“Sé que existe la violencia en Estados Unidos, porque he trabajado en la justicia social, y viví la violencia de las pandillas; y las pandillas más grandes son la policía y el sheriff”.
Dice que aunque está en México, su mente sigue con los inmigrantes.
“Trabajé con los vendedores ambulantes, por las licencias de manejo para los indocumentados. Me emociona ver todo el trabajo que hicimos, pero me molesta ver que venga una persona como Trump y lo destruya todo”.
Alessandro dice que desde que está en México puede respirar más fácilmente y se siente “muy alivianado”.
A quienes han pensando en regresar a México, les dice que todo lo que son, no se va, cruzando la frontera.
“Adaptarse no es fácil, no es rápido, pero la pueden hacer. Acá hay una comunidad lista para recibirte. Yo estoy creando comunidad, mis redes sociales, me he involucrado con organizaciones que apoyan a la comunidad migrante”.
Agrega que llegó a México como una esponja dispuesto a aprender todo.
“No vine aquí diciendo yo sé más porque vengo de Estados Unidos. Yo llegué a ser parte de una comunidad mexicana que está contenta y se apoya a sí misma”.
Dice que lo que pasó en México con la muerte del narcotraficante conocido como El Mencho, no debe ser simplificado porque el consumo de drogas y las armas vienen de Estados Unidos, y todo esto es producto del imperialismo.
“Los beneficios se van al norte, y los impactos los recibe el sur”.
A los mexicanos que quieren repatriarse a México, les aconseja que investiguen qué quieren hacer.
“México se está desarrollando y muchas de las carreras que estudiaron en Estados Unidos, tal vez no existen aquí; investiguen el tipo de carreras y las oportunidades que hay en México”.
Pero también aconseja que guarden dinero, por lo menos $15,000.
“Para rentar te piden un aval que yo no tenía, y me vi obligado a pagar cinco meses de renta por adelantado”.
Y sobre todo, externa que si de verás quieren regresar a México, nadie los va a llamar perdedores.
“Si ocupan algo, aquí estoy. Por eso me uní a los talleres de Loyola y el ITES0 para contar mi experiencia”.
Además de trabajar para una organización que combate la discriminación por la edad, Alessandro tiene una microempresa de consejería para campañas políticas.
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