Análisis F1: Red Bull no había sido tan lento en más de 10 años #F1 #FVDigital

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El inicio de Red Bull con el nuevo reglamento de la Fórmula 1 para la temporada 2026 no ha sido nada alentador.

A nivel interno, ya estaba claro que el proyecto podría tener un comienzo accidentado —al fin y al cabo, es la primera vez en la historia del equipo que fabrica su propio motor—, pero la magnitud de las dificultades actuales probablemente haya pillado por sorpresa a muchos.

Con solo 16 puntos en las tres primeras carreras, el equipo de Milton Keynes ocupa actualmente el sexto puesto en el Mundial de Constructores.

En cuanto al rendimiento puro, Red Bull se ha visto claramente relegado a la zona media del Gran Circo: de media, está actualmente a 0,97 segundos del mejor ritmo en la clasificación, y hasta 1,26 segundos por vuelta por detrás de Mercedes en carrera.

Promedio de rapidez de primeras en la F1 2026

Promedio de rapidez de primeras en la F1 2026

Foto de: Kevin Hermann

Esto sitúa a Red Bull en una lucha directa con Alpine y Haas por la zona media-alta de la F1. La diferencia con respecto al siguiente mejor equipo, McLaren, ronda las cuatro décimas, tanto en clasificación como en carrera. Esto convierte al RB22 en el coche más lento de Red Bull en 11 años.

La escudería británica, cargada de éxitos, no solo dominó la era del efecto suelo entre 2022 y 2025, sino que, de hecho, ha sido un equipo de primera línea desde 2009.

Su último gran revés se remonta a 2015, cuando Daniel Ricciardo y Daniil Kvyat pilotaban para Red Bull. En aquel momento, el equipo se situaba a una media de 1,18 segundos de los líderes en la clasificación. El referente —al igual que hoy— era Mercedes, entonces en la segunda temporada de la era híbrida.

Daniil Kvyat, Red Bull Racing RB11 locks up

Daniil Kvyat, el RB11 de Red Bull Racing se bloquea

Foto: Red Bull Content Pool

Curiosamente, Red Bull estuvo más cerca en la primera temporada con reglamento híbrido, en 2014. Por aquel entonces, la diferencia con Mercedes era de una media de 0,83 segundos por vuelta, lo que aún así bastaba para ser la segunda fuerza del campeonato de manera clara.

La recuperación de Red Bull podría llevar años

Una mirada al pasado ilustra cuánto tiempo puede llevar la recuperación de Red Bull: tras la introducción de la era híbrida en 2014, el equipo tardó siete temporadas completas en resurgir como una fuerza capaz de ganar.

No fue hasta 2019 cuando Red Bull logró reducir la diferencia en clasificación con respecto a Mercedes a menos de medio segundo. Estos paralelismos históricos sugieren que el regreso a la cabeza no parece ser un proyecto a corto plazo.

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Foto de: Kevin Hermann

Dicho esto, las situaciones no son del todo comparables. El cambio en la normativa de motores de 2013 a 2014 fue significativamente más drástico que el actual cambio, de 2025 a 2026. Además, Red Bull estaba vinculada a Renault en los primeros años de la era híbrida, mientras que hoy tiene el control total sobre su unidad de potencia, a través de Red Bull Powertrains.

De hecho, hay muchos indicios de que el motor no es, en absoluto, el principal problema. En todos los circuitos hasta ahora —Australia, China y Japón— la velocidad máxima ha sido competitiva, e incluso superior al nivel de Ferrari. En cambio, la pérdida de tiempo se produce principalmente en las curvas. Esto fue especialmente evidente en el segundo sector de China, y en las S de alta velocidad de Japón.

La comparación con el equipo B, Racing Bulls, también es reveladora: a pesar de utilizar el mismo motor, los dos equipos logran sus tiempos por vuelta de formas muy diferentes. Mientras que la escuadra oficial se sitúa entre los líderes en velocidad punta, Racing Bulls se encuentra en la zona media en este aspecto.

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Esto apunta a una falta general de carga aerodinámica en el RB22, y a un concepto de monoplaza demasiado orientado a la baja resistencia aerodinámica. Es una filosofía que Red Bull ya aplicó al inicio de la era híbrida, en un intento por compensar la falta de potencia del motor Renault.

En definitiva, la conclusión sigue siendo la misma: el camino de vuelta a la cabeza llevará tiempo a Red Bull. Quizá no tanto como al inicio de la época híbrida, pero, una vez más, hay que resolver problemas fundamentales antes de que se pueda esperar de forma realista conseguir victorias.

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