Los líderes de la coalición de Gobierno de Berlín, la conservadora CDU de Friedrich Merz y los socialdemócratas del SPD, estuvieron reunidos el domingo hasta pasada la medianoche en Villa Borsig, la mansión a orillas del lago Tegel. Desde ahí empieza a tomar forma la « … primavera de las reformas», una batería de medidas con la que Alemania espera relanzar su economía, que no ha logrado reponerse desde la pandemia y arrastra años de estancamiento.
De la reunión ha salido una batería de medias que incluye un bono de mil euros libres de impuestos y contribuciones a la seguridad social, que las empresas podrán pagar a los empleados para mitigar las consecuencias de la inflación. «La coalición permitirá a los empleadores pagar una prima de exención fiscal y de derechos de mil euros en 2026», afirma el documento adoptado. El vicecanciller alemán y líder del SPD, Lars Klingbeil, ha enfatizado que «somos conscientes de la responsabilidad conjunta».
El canciller Merz ha anunciado también una reducción de los impuestos sobre carburantes que reducirá el precio por litro en unos 17 céntimos. «Esperamos que la industria petrolera traslade estos alivios directamente a los consumidores», ha confiado el canciller Merz. Además, ha adelantado un acuerdo en el seno de la coalición para una ley de reforma sanitaria antes de las vacaciones de verano. «Implementaremos tantas de las propuestas de la Comisión como sea posible», explicó, añadiendo que «en cuanto a las tareas, queremos evitar aumentos en las tasas de contribución. Dicho en términos sencillos, esto significa que las contribuciones no deberían aumentar más».
La ministra de Trabajo, Bárbel Bas, a su izquierda en la rueda de prensa celebrada este lunes en Berlín, ha anunciado por su parte un nuevo endurecimiento de la ley antimonopolio, que se convertirá en una «espada fuerte» para evitar subidas bruscas de precios en las bombas y sistemas de calefacción. «Además del actual alivio de dos meses», el Gobierno ha decidido «también implementar un alivio permanente a partir del 1 de enero de 2027», ha dicho. «Esta es una reforma permanente e importante de la renta y de los impuestos…, que alivia la carga sobre los ingresos pequeños y medianos en particular, y a largo plazo. Hemos estado de acuerdo en eso, luchamos mucho tiempo y lo comentamos entre nosotros hasta llegar a este acuerdo», ha señalado.
Merz ha presentado el anuncio de estas medidas como reacción rápida a la guerra en Oriente Próximo y sus consecuencias. «El presidente estadounidense ha anunciado un bloqueo al Estrecho de Ormuz…, este conflicto, esta guerra, es la verdadera causa de los problemas que también tenemos en nuestro propio país», ha evadido responsabilidades propias. Por eso el Gobierno está «haciendo todo lo que esté en nuestra mano» para trabajar hacia «acabar con esta guerra, en la medida de la influencia posible», así ha justificado también su posición respecto a las peticiones de Estados Unidos. Merz ha advertido, sin embargo, que «no podemos compensar cada resultado en los mercados con fondos estatales» y ha asumido que el Estado no puede asumir todos los riesgos de la política mundial, porque «el Estado, al fin y al cabo, es o somos todos nosotros».
Presión electoral
La presión bajo la que se toman estas decisiones es enorme. La economía alemana lleva años estancada, el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) figura como el más votado en muchas encuestas y los jefes de Gobierno de los tres estados federales en los que aún se celebran elecciones regionales este año creen que en Berlín se están tomando decisiones con demasiada lentitud.
El primer ministro de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, colega de partido de Friedrich Merz, se queja de que «la frustración con los precios de la gasolina es mayor que nunca y necesitamos resultados esta semana, para que finalmente caigan». «Es importante que los ciudadanos y las empresas sientan la reducción de inmediato y no en semanas o meses», ponía plazo a las decisiones. También el jefe de gobierno de la CDU en Turingia, Mario Voigt, había advertido que «la situación es muy grave y necesitamos rápidos alivios».
Respecto al impuesto adicional sobre los beneficios de las empresas del sector de la energía, el presidente de Baviera y miembro menor de la coalición, al frente del partido Unión socialcristiana (CSU), Markus Söder ha defendido que «a nivel europeo, se discutirá desviar en caso de beneficio excesivo». «Creo que el concepto es correcto y que debemos continuar en esa línea», ha apuntado.
Este ha sido uno de los últimos desencuentros de la coalición. El vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, ha defendido repetidamente un impuesto sobre los beneficios excedentes en el sector, mientras que la ministra de Economía, la conservadora Katherina Reiche, había reaccionado desestimando la propuesta del SPD como «cara, ineficaz y constitucionalmente cuestionable».


