Juan Nicolás, un bebé de dos meses de edad, ha sido deportado esta semana con su familia desde un centro de detención de la policía migratoria (ICE, en sus siglas en inglés) en Texas, pese a que el pequeño sufría una bronquitis de la … que tuvo que ser tratado en la víspera de su expulsión.
Esa es la acusación que ha vertido un diputado demócrata de Texas, Joaquín Castro, que está siguiendo de cerca el tratamiento de menores y familias inmigrantes en el centro de detención de Dilley, una hora al sur de San Antonio (Texas).
Castro, que representa a un distrito de esta ciudad en la Cámara de Representantes del Congreso, ha explicado que Juan Nicolás ha estado detenido con su familia en Dilley durante más de tres semanas y que fue deportado poco después de que fuera transportado de urgencia a un hospital el lunes por la noche.
Según el diputado, el bebé había sufrido problemas respiratorios y su madre le había dicho que sufría una bronquitis. Una reportera del canal Univisión, Lidia Terrazas, aseguró que había hablado con la madre y que el niño tuvo complicaciones médicas en las que se estaba «ahogando en su propio vómito» y perdía el conocimiento. Castro relató que la familia trató de que dieran atención médica a Juan Nicolás pero que no había personal médico en ese momento.
La oficina del Sheriff del condado de Frío, donde se sitúa Dilley, confirmó que el bebé fue transportado de urgencia al hospital a las diez de la noche del lunes. Después, ICE informó en un comunicado a la cadena local KSAT 12 que Juan Nicolás fue enviado allí para una «evaluación de precaución», pero que no fue ingresado en el hospital y que después siguió recibiendo un «tratamiento apropiado» de vuelta en Dilley.
Pocas horas después fue deportado, según anunció el diputado Castro en sus redes sociales. «Después de hablar con su abogado, me han confirmado que Juan, su hermana de 16 meses, su madre y su padre han sido deportados», escribió en un mensaje en redes sociales. «ICE deportó a la familia tan solo con el dinero que tenían en su cuenta en la detención, un total de 190 dólares. Deportar innecesariamente a un bebé enfermo y a toda su familia es atroz», defendió Castro que ha estado presionando a las autoridades de la Administración Trump para que liberaran a la familia mientras se ventilaba su caso ante la justicia.
Al parecer, la familia tuvo una cita el martes con el tribunal migratorio -un organismo administrativo que pertenece al Departamento de Justicia, no al poder judicial- y poco después se conoció su deportación.
Antes de que esto sucediera, Castro advirtió en una entrevista con la web ‘Migrant Insider’ que los inmigrantes con problemas médicos son tratados en muchas ocasiones por ICE como «patatas calientes» y que aceleran su deportación o su puesta en libertad provisional para no tener que lidiar con el problema de un fallecimiento bajo su custodia.
Sin explicaciones sobre la deportación
Las autoridades federales no han explicado las circunstancias de la deportación y no hay detalles sobre el estatus legal de Juan Nicolás y de su familia. No se sabe si es un ciudadano estadounidense, nacido en territorio de EE.UU., cómo entró su familia en el país o si sus padres tienen o no antecedentes criminales.
El centro de detención familiar de ICE en Dilley está operado por una compañía privada subcontratada -CiviCorp- y ha sido acusado de condiciones inaceptables para los inmigrantes detenidos allí. Por ejemplo, el caso de Amalia, una pequeña de 18 meses que estuvo diez días ingresada en el hospital por un problema respiratorio grave y a la que se le negaron los medicamentos recetados por los médicos cuando regresó a Dilley, según sus abogados. En el centro de detención, edificado en esencia con tráilers temporales, se han detectado ya dos casos de sarampión y ha recibido alegaciones de comida contaminada, servicios educativos mínimos para los niños -son más de la mitad de los reclusos- y dificultades para recibir cuidados médicos básicos.
Dilley es el centro de detención al que las autoridades federales enviaron a Liam Conejo, el niño de cinco años detenido en Mineápolis el mes pasado y que se convirtió en uno de los símbolos de la mano dura migratoria de Donald Trump. Conejo y su padre fueron liberados por decisión de un juez mientras su petición de asilo sigue adelante ante la justicia.


