El Instituto Geográfico Nacional, Cruz Roja y Protección Civil
coinciden en un punto clave: saber qué no hacer importa tanto como
saber qué hacer. Porque cuando el suelo se mueve, el miedo acelera
el cuerpo y apaga el juicio, y ahí es donde nacen los errores más
peligrosos. Estos son los que conviene tener claros antes de que
ocurra.
No salgas corriendo hacia la puerta o las escaleras mientras
tiembla
Correr hacia la salida parece lógico, pero durante el movimiento
suele ser una mala decisión, porque los pasillos, las puertas y las
escaleras concentran tropiezos, empujones, vidrios rotos y objetos
que caen.
Además, el balanceo del edificio puede hacerte perder el
equilibrio en un instante. Si estás en un punto interior
razonablemente seguro, agáchate, protege cabeza y
cuello y resguárdate lejos de cristales. Espera a que
termine el temblor.
Salir mientras todo se mueve también te expone a cornisas,
fachadas y tejas. El pánico empuja a correr, pero esos segundos
suelen ser más seguros bajo resguardo.
No uses el ascensor en ningún momento de la evacuación
El ascensor puede detenerse por un corte de luz, una falla
mecánica o daños en la estructura. Quedar atrapado en plena
emergencia complica el rescate y aumenta el riesgo.
Si después del sismo necesitas evacuar, usa las escaleras, pero
solo cuando el movimiento haya parado y el
camino esté despejado. Nunca pulses el ascensor por prisa,
porque en un terremoto, una cabina detenida entre pisos puede
convertirse en una trampa. Salir con calma, por la vía correcta,
siempre vale más que bajar rápido.
No te acerques a ventanas, espejos ni puertas de vidrio
Las ventanas, los espejos y las puertas de vidrio pueden
romperse en segundos. Sus fragmentos salen despedidos y causan
cortes graves.
Por eso también debes alejarte de vitrinas, mamparas, repisas
altas y cuadros pesados. Una lámpara colgante o un televisor mal
apoyado puede caer encima de ti.
Si dudas entre quedarte junto a un ventanal o moverte hacia una
pared interior, la pared interior es la opción más segura. El
vidrio no avisa antes de estallar.
No te refugies debajo de estructuras inestables o cerca de
cables
En la calle, muchas personas buscan abrigo donde no deben. Un
árbol, un poste, una fachada, un puente o un letrero pueden
desprender partes o venirse abajo.
Aléjate de cables eléctricos, balcones, cornisas y muros
exteriores. Si conduces, detén el vehículo en un punto
abierto, lejos de edificios, puentes y taludes, y quédate
dentro hasta que pare el movimiento.
Salir del coche en medio del temblor te deja expuesto. Bajo
estructuras inestables no hay protección, hay peligro.
No enciendas fuego ni toques cables caídos después del
sismo
Después del temblor, una sola chispa puede provocar un incendio
si hay fuga de gas. Por eso no enciendas velas, cerillas ni
encendedores.
Tampoco manipules cables en el suelo, porque aunque parezcan
apagados, pueden seguir con corriente y causar una descarga mortal.
Mantén distancia y avisa a emergencias.
Si notas olor a gas, no intentes “probar” nada con fuego. El
impulso de revisar rápido puede convertir un susto en una
tragedia.
Los errores más graves cuando estás dentro de casa o en un
edificio
Buscar el móvil, la cartera, las llaves o una laptop roba
segundos que no sobran. Lo mismo pasa si intentas sujetar un
armario o mover un mueble pesado mientras todo vibra.
Ningún objeto vale el golpe que puedes recibir por ir a
recogerlo. Durante un terremoto, lo urgente no es salvar tus cosas,
es salvarte tú.
No te quedes junto a objetos que puedan caer
Muchas casas tienen riesgos evidentes, pero solo los notamos
cuando ya es tarde. Lámparas, repisas, televisores, cristales,
microondas y armarios altos pueden venirse abajo.
Si el temblor te sorprende en la sala, la cocina o el
dormitorio, aléjate de esos puntos antes de que empiecen a
vencerse. Muchísimas lesiones ocurren por impactos de objetos
domésticos, no por un colapso total.
Haz una prueba mental ahora mismo. Mira a tu alrededor y piensa
qué podría caer sobre ti en diez segundos.
Qué hacer para no poner tu vida en peligro si te sorprende un
terremoto
Cuando el suelo se mueve, ayuda tener una pauta simple. Las
recomendaciones públicas del Instituto Geográfico Nacional
y Cruz Roja coinciden en lo básico:
- Agáchate y protege la cabeza y el cuello con los brazos.
- Cúbrete junto a un mueble firme o al lado de una pared
interior, lejos de cristales. - Quédate donde estás hasta que termine el movimiento.
- Evacúa después, con calma, por las escaleras y sin
empujar. - Sigue las indicaciones oficiales y no regreses al edificio
hasta que lo autoricen.
Si estás fuera, busca un espacio abierto. Si vas en coche, para
lejos de puentes y edificios. Y si alguien está herido, no lo
muevas salvo peligro inmediato. Mantener la calma no borra el
riesgo, pero sí evita errores que lo multiplican.
Veronica siempre ha tenido una pasión por la escritura desde su
infancia; hija del padre de un médico y madre naturópata, siempre
ha estado inmersa en remedios naturales; se ha convertido en
correctora/editora de libros de medicina y escritora independiente
para blogs que tratan sobre medicina en general o sobre prevención
en particular.
Este
artículo ha sido elaborado con el apoyo de una herramienta de
inteligencia artificial. Posteriormente, ha sido objeto de una
revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un
redactor jefe, garantizando así su exactitud, relevancia y
conformidad con los estándares editoriales. Aurana se esfuerza por
transmitir el conocimiento sobre
salud en un lenguaje accesible para todos. EN NINGÚN CASO la
información proporcionada puede sustituir la opinión de un
profesional sanitario.


