
Carlos Sainz abandonó el GP de Austria cuando, por primera vez en todo el fin de semana, empezaba a encontrar motivos para sonreír. El madrileño rodaba en plena pelea con Audi, Alpine y Haas F1 después de haber dado con varios cambios en la puesta a punto que transformaron el comportamiento del Williams, hasta que un problema eléctrico apagó por completo su monoplaza.
El resultado volvió a ser negativo, pero el piloto español se marchó de Spielberg con una sensación muy distinta a la que reflejó la clasificación: había encontrado un camino. El problema, admite, es que el equipo sigue teniendo demasiados frentes abiertos.
“Estábamos teniendo una carrera mejor de lo esperado, con mucho mejor ritmo del que había tenido durante todo el fin de semana”, explicó Sainz tras bajarse del coche.
El español reveló que Williams descubrió varios problemas en la configuración del FW48 entre la noche del sábado y las horas previas a la carrera, unos cambios que le permitieron recuperar las sensaciones que había perdido en las últimas semanas. “Descubrimos un par de cosas que no estaban yendo del todo bien. Las pudimos corregir y hoy estaba peleando con coches con los que no esperaba luchar, como Audi, Alpine o Haas. Me quedo tranquilo con ese ritmo”, aseguró.
Sin embargo, la carrera terminó de golpe. Sin avisos previos, el Williams perdió toda la energía y quedó detenido por un fallo eléctrico que obligó al madrileño a abandonar.
“Fue de repente. Todo se apagó y ya está”, resumió.
“No hay fiabilidad, no hay ritmo y no hay coche para puntos”
Pese al abandono, Sainz quiso quedarse con la mejora experimentada en el comportamiento del coche. Los cambios introducidos antes de la clasificación y, especialmente, antes de la carrera, le devolvieron una confianza que había echado de menos tanto en Austria como en Barcelona.
“Ahora por lo menos iba como en Barcelona y en las carreras anteriores, donde me sentía cómodo, aunque el rendimiento siga siendo muy pobre”, reconoció.
Pero esa pequeña evolución no es suficiente para ocultar el complicado momento que atraviesa Williams. El español fue especialmente contundente al describir la situación del equipo después de dos fines de semana consecutivos lejos de la pelea por los puntos.
“Espero que este haya sido el último de estos fines de semana tan malos que hemos tenido de todo. Al final no hay fiabilidad, no hay ritmo y no hay coche para puntos. Hay que esperar a ver si Silverstone mejora”.
Sainz sí dejó claro que algunos cambios, incluido el trabajo realizado con el chaleco para mejorar su posición al volante, dieron el resultado esperado: “Sirvió. Hoy me voy algo más positivo, pero dentro de todo lo negativo que está siendo este inicio de temporada. Hace falta cambiar cosas y mejorar”, concluyó.
Silverstone será la siguiente parada de un Williams que necesita reaccionar cuanto antes. Austria dejó, al menos, una pequeña luz al final del túnel para Sainz en términos de sensaciones al volante. Pero mientras el rendimiento siga sin llegar y la fiabilidad continúe jugando malas pasadas, esa mejoría seguirá teniendo un impacto muy limitado en los resultados.
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