El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado en los últimos días su preocupación por el estado del Estanque Reflectante de la Explanada Nacional de Washington, que se ha deteriorado y teñido de verde tras una costosa reforma, y ha apuntado a actos vandálicos como causa de los daños.
Con asuntos tan importantes sobre la mesa del Despacho Oval como el cierre de las negociaciones de paz con Irán, el impulso a la imagen de un gobierno cada vez más impopular por el precio de la gasolina o las grietas en el bloque republicano del Capitolio, analizamos en cinco claves por qué Trump ha convertido el Estanque Reflectante en cuestión de política nacional.
Cinco claves para entender la polémica del Estanque Reflectante
1. Un monumento que es parte de la historia de EE.UU.
El Estanque Reflectante, largo y poco profundo, construido en la primera mitad de la década de 1920 para reflejar en el agua el Monumento a Washington y el Monumento a Lincoln, se ha convertido en símbolo de la política de Estados Unidos, con momentos tan icónicos como el discurso “I Have a Dream” de Martin Luther King Jr. en 1963 o las protestas contra la guerra de Vietnam cuatro años más tarde.
También hay margen para la ficción con escenas cinematográficas que han pasado al imaginario colectivo global, como el emotivo reencuentro entre los protagonistas de “Forrest Gump”.
2. Agua verdosa y algas tras la reforma
El Estanque Reflectante ha tenido problemas de filtraciones, mala calidad del agua y proliferación de algas desde su construcción, ya que se asienta sobre un terreno pantanoso.
Aunque ya se impulsó una reforma en 2009, ejecutada durante el mandato de Barack Obama, no se resolvieron las complicaciones de la instalación.
Como parte de su proyecto de remodelar y “embellecer” Washington por los 250 años de la independencia de Estados Unidos, Trump acometió otra reforma hace unos meses.
Las obras, que se proyectaron por unos 1,8 millones de dólares, terminaron costando casi 16 millones de dólares y consistieron en vaciar la instalación, instalar un nuevo recubrimiento azul oscuro y actualizar el sistema de control de algas.
Pocos días después de concluir la remodelación, a principios de junio, el color del estanque se volvió verde.
3. Trump y las acusaciones de sabotaje
El presidente de Estados Unidos, que buscaba presumir de los trabajos realizados en Washington, atribuye los problemas a actos vandálicos y asegura que alguien saboteó el revestimiento de la piscina, dañando el color azul del fondo.
Trump también ha insinuado que se habría vertido algún producto químico en el agua para provocar la proliferación de algas y el color verdoso, además de amenazar, mediante mensajes en Truth Social, con penas de hasta 10 años de prisión para quienes causen daños.
Hasta ahora hay entre cinco y siete detenidos por incidentes relacionados con el estanque, como tocar el agua o desprender parte del revestimiento.
4. Sin pruebas de vandalismo
Especialistas consultados por medios estadounidenses atribuyen el crecimiento de las algas a causas naturales, como las altas temperaturas registradas en Washington y el agua estancada.
Además, documentos gubernamentales obtenidos por The New York Times indican que no existen pruebas de que los daños en el revestimiento hayan provocado el cambio de color ni la proliferación de algas.
5. Entre el 4 de julio y el debate político
Trump reconoció que el Estanque Reflectante no estará listo para las celebraciones del 4 de julio, fecha en la que Estados Unidos conmemora su independencia.
Sus críticos consideran que la insistencia del mandatario también busca desviar la atención de otros temas que dominan la agenda, como las tensiones derivadas de la crisis con Irán y las diferencias internas dentro del Partido Republicano de cara a las elecciones de medio mandato.
La incógnita ahora es si el Estanque Reflectante logrará superar los problemas de filtraciones y algas para recuperar el aspecto que buscaba proyectar la remodelación.
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