El senador republicano Lindsey Graham, uno de los aliados más cercanos del presidente Donald Trump en el Congreso, respaldó este domingo los esfuerzos diplomáticos de la Casa Blanca con Irán, aunque advirtió que el acuerdo preliminar alcanzado entre ambos países probablemente no tendrá éxito y podría derivar en una respuesta más agresiva por parte de Estados Unidos.
Durante una entrevista en el programa “Face the Nation” de CBS, el legislador por Carolina del Sur defendió la decisión de intentar una salida negociada a la crisis nuclear iraní, pese a las crecientes críticas de varios republicanos conservadores que consideran que el entendimiento concede demasiadas ventajas a Teherán.
“Intentemos una solución diplomática. Creo que va a fracasar”, afirmó Graham. “Si no existe una vía diplomática a través del memorando de entendimiento, entonces habrá que recurrir a otras formas de presión”.
Las declaraciones reflejan el complejo momento político que atraviesa la administración Trump, que enfrenta cuestionamientos tanto de demócratas como de miembros de su propio partido por el acuerdo firmado recientemente con Irán y por varias decisiones relacionadas con la seguridad nacional.
Graham se desmarca de Trump en disputa por Inteligencia Nacional
Además de abordar la política exterior, Graham marcó distancia con el presidente en otro tema sensible: la dirección de la comunidad de inteligencia estadounidense. El senador pidió públicamente que Trump reactive la nominación de Jay Clayton para encabezar la Oficina del Director Nacional de Inteligencia, después de que la Casa Blanca frenara inesperadamente su proceso de confirmación en el Senado.
“Creo que lo que habíamos planeado originalmente debería mantenerse. Clayton debería ser el nuevo director de Inteligencia Nacional”, declaró Graham. La posición del senador supone una diferencia poco habitual respecto al mandatario republicano, quien decidió respaldar al director interino Bill Pulte, una figura controvertida que carece de experiencia previa en inteligencia y cuya designación ha generado resistencia en ambos partidos.
Graham argumentó que Clayton cuenta con respaldo bipartidista y advirtió que mantener paralizada la reautorización de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) representa un riesgo para la seguridad nacional. “El país enfrenta demasiadas amenazas como para permitir que la Sección 702 de FISA desaparezca”, sostuvo el legislador. “Estamos jugando con fuego”.
La controversia se produce mientras el Senado debate la renovación de herramientas de vigilancia utilizadas para rastrear amenazas extranjeras, una discusión que ha cobrado mayor relevancia debido al contexto internacional y a los grandes eventos que actualmente se desarrollan en territorio estadounidense.
El acuerdo con Irán divide a los republicanos
Graham también respondió a las críticas de varios senadores republicanos, incluidos Ted Cruz, Tom Cotton, John Cornyn y Bill Cassidy, quienes han cuestionado la posibilidad de que Irán pueda beneficiarse económicamente del acuerdo. Uno de los puntos más polémicos contempla la elaboración de un plan internacional para impulsar la reconstrucción económica iraní mediante inversiones que podrían alcanzar los $300,000 millones de dólares.
Semanas atrás, Graham había comparado la iniciativa con un “Plan Marshall para Alemania con los nazis todavía en el poder”. Sin embargo, explicó que modificó parcialmente su postura al conocer que los recursos no provendrían directamente de Estados Unidos. Según el senador, una eventual participación financiera de países como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos sería una señal de que el régimen iraní ha comenzado a cambiar su comportamiento en la región.
Aun así, dejó claro que mantiene profundas dudas sobre la viabilidad del proyecto y sobre la disposición real de Teherán para modificar sus políticas.
Graham fue más allá al pronosticar que, si las negociaciones fracasan, la administración Trump podría adoptar medidas de gran alcance en Medio Oriente, incluyendo una intervención para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
El senador aseguró que el objetivo estratégico de la Casa Blanca continúa siendo ampliar los Acuerdos de Abraham e incorporar a Arabia Saudita a un proceso de normalización con Israel.
Mientras las conversaciones entre Washington y Teherán avanzan en Suiza bajo un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, el respaldo cauteloso de Graham refleja el difícil equilibrio que enfrenta Trump: mantener abierta la puerta de la diplomacia sin perder el apoyo de una base republicana cada vez más escéptica sobre cualquier entendimiento con Irán.
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