
Un infarto puede aparecer de golpe, pero muchas veces el cuerpo da señales antes o durante el episodio. El problema es que no siempre se presentan como una escena de película, con una persona llevándose la mano al pecho y cayendo al suelo. A veces empiezan como presión, cansancio extraño, falta de aire, náuseas o dolor en zonas que muchas personas no asocian con el corazón.
Según expertos de la Clínica Mayo, algunas personas tienen señales de advertencia horas, días o incluso semanas antes de un infarto. Una de ellas puede ser dolor o presión en el pecho que aparece de forma repetida y no mejora con el descanso, un síntoma conocido como angina.
El síntoma más conocido sigue siendo la molestia en el pecho. Puede sentirse como presión, opresión, ardor, peso o dolor en el centro del pecho. A veces dura varios minutos; otras veces aparece, se va y vuelve. La American Heart Association advierte que esa incomodidad puede presentarse como presión, compresión, sensación de llenura o dolor.
Pero el dolor en el pecho no es la única señal. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que un infarto también puede causar falta de aire, dolor en la mandíbula, el cuello, la espalda, el brazo o el hombro, náuseas, mareo o cansancio inusual.
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Señales que no conviene ignorar
Hay síntomas que deberían encender una alarma, sobre todo si aparecen de manera repentina, son intensos, no se explican por otra causa clara o se combinan entre sí.
La presión o dolor en el pecho es una de las señales principales, especialmente si dura más de unos minutos o vuelve después de irse. También puede haber dolor que se extiende hacia uno o ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago.
La falta de aire es otra señal importante. Puede aparecer con dolor en el pecho, pero también sin dolor. Algunas personas sienten que no pueden respirar bien, que se agotan con actividades mínimas o que necesitan sentarse de golpe.
También pueden aparecer sudor frío, náuseas, vómitos, mareos, palidez, debilidad intensa o una sensación extraña de angustia. En algunos casos, la persona describe algo difícil de explicar: “me siento muy mal”, “algo no está bien” o “tengo una sensación rara”.
En mujeres puede sentirse distinto
En mujeres, el infarto puede ser más difícil de reconocer porque los síntomas no siempre se presentan de la forma clásica. La American Heart Association señala que, al igual que en los hombres, el síntoma más común en mujeres es el dolor o molestia en el pecho. Sin embargo, ellas pueden presentar con más frecuencia otros síntomas como falta de aire, malestar estomacal, dolor en el hombro, espalda o brazo, ansiedad, cansancio inusual y debilidad.
Algunas mujeres describen presión en la parte alta de la espalda, como si algo las apretara. Otras sienten náuseas, fatiga extrema o dolor en la mandíbula y lo confunden con estrés, indigestión, gripe o cansancio.
Ese es uno de los mayores riesgos: esperar demasiado. Si los síntomas son nuevos, intensos o inusuales, no conviene “ver si se pasa”.
Cuándo llamar al 911
Si una persona tiene dolor o presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, mareo, náuseas intensas o dolor que se extiende al brazo, mandíbula, cuello o espalda, debe llamar al 911 de inmediato. La American Heart Association recomienda buscar ayuda urgente ante estos signos y llegar a un hospital lo antes posible.
No es recomendable manejar hasta el hospital. Si se trata de un infarto, el estado puede empeorar en el camino y los servicios de emergencia pueden iniciar atención antes de llegar.
También es importante no esperar a que el dolor sea insoportable. Un infarto puede empezar con una molestia moderada, ir y venir, o confundirse con acidez o ansiedad. Pero cada minuto cuenta: cuanto antes se recibe tratamiento, menor puede ser el daño al corazón.
La regla más simple
Si el síntoma es nuevo, fuerte, raro o aparece junto con falta de aire, sudor frío, mareo, náuseas o dolor que se irradia, hay que tomarlo en serio.
No todos los dolores de pecho son infartos. Pero ante la duda, especialmente en personas con hipertensión, diabetes, colesterol alto, tabaquismo, antecedentes familiares o enfermedad cardíaca previa, es más seguro llamar al 911 que esperar en casa.
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