
Barcelona dejó una imagen que todavía persigue a Mercedes. Andrea Kimi Antonelli acababa de adelantar a George Russell, rodaba rumbo a otro podio y seguía reforzando su liderato del Mundial cuando, de repente, su coche se apagó en la curva 5. Sin avisos. Sin margen de reacción. Exactamente igual que le había ocurrido a Russell unas semanas antes cuando lideraba el Gran Premio de Canadá.
Ahora Mercedes ya sabe qué pasó.
La escudería alemana ha identificado un problema en la batería de su unidad de potencia como el origen de los abandonos que han golpeado al equipo durante las últimas semanas y trabaja ya en una solución definitiva para evitar que vuelva a repetirse.
La explicación llegó de la mano de James Allison, director técnico de Mercedes, durante el podcast oficial del equipo, donde confirmó que la investigación posterior a Barcelona permitió localizar el origen de la avería.
“Cualquiera que haya seguido atentamente la temporada habrá visto que esto ha afectado a varios coches con motor Mercedes”, explicó Allison. “No son problemas exactamente idénticos, pero todos tienen su origen en una misma zona general de la batería”.
La revelación ayuda a entender una tendencia que empezaba a preocupar en Brackley. No solo Russell abandonó cuando lideraba en Canadá y Antonelli cuando era segundo en Barcelona. También McLaren, cliente de Mercedes, ha sufrido varios problemas eléctricos a lo largo del año, incluido el abandono de Lando Norris en Mónaco.
Un problema que ya tiene solución… o casi
La buena noticia para Mercedes es que el fallo ya está localizado. La mala es que todavía necesita una solución definitiva.
Según explicó Allison, el equipo ha comprendido la mayoría de los riesgos asociados al problema y ya trabaja en nuevos módulos de batería que irán introduciéndose progresivamente durante la temporada.
“Con un poco de suerte, cuando empecemos a introducir los nuevos módulos, nuestra situación mejorará”, señaló.
El asunto es especialmente importante porque los abandonos empiezan a tener consecuencias reales en la lucha por los campeonatos. Solo los problemas sufridos en Canadá y Barcelona han supuesto una pérdida potencial de 43 puntos para Mercedes. Y aunque la escudería sigue liderando con claridad el Mundial de Constructores, Ferrari ya ha reducido la distancia hasta los 72 puntos.
El precio de buscar el límite
Allison también aprovechó para explicar una realidad poco visible desde fuera. En Fórmula 1, la fiabilidad no consiste en evitar todos los fallos. Consiste en descubrirlos antes de que aparezcan en carrera.
“Intentamos que los fallos ocurran en los test o en los bancos de pruebas y no cuando estamos luchando por puntos”, explicó.
Sin embargo, cuando un equipo empuja constantemente hacia el límite del rendimiento, siempre existe el riesgo de que aparezcan debilidades inesperadas.
Por eso, cuando surge un problema de este tipo, Mercedes suele adoptar dos caminos paralelos. Por un lado, reduce temporalmente el estrés sobre los componentes para minimizar riesgos. Por otro, un grupo de ingenieros busca el origen exacto del fallo para eliminarlo definitivamente.
Ahora esa búsqueda parece haber dado resultado.
La cuestión es si la solución llegará a tiempo. Porque el calendario no da tregua. Austria, Gran Bretaña, Hungría y Bélgica aparecen en el horizonte en apenas cinco semanas. Y Mercedes ya ha comprobado en Canadá y Barcelona que una batería defectuosa puede costar mucho más que un abandono. Puede costar un Mundial.
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