#Salud: Detectan en Nueva York una rara enfermedad transmitida por garrapatas que preocupa a los médicos

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Nueva York volvió a poner el foco en una
enfermedad rara transmitida por garrapatas: el virus
Powassan
. La alarma médica no nace solo por su escasa
frecuencia, sino por el daño que puede causar y por la rapidez con
la que puede entrar en el cuerpo después de una
picadura. El caso reciente en el condado de
Ulster, con la muerte de un residente, volvió a
recordar que una garrapata pequeña puede traer un problema serio.
Cuando una infección puede pasar de la piel al sistema
nervioso
en poco tiempo, la prevención deja de ser un
consejo genérico y se convierte en una medida concreta.


¿Qué es el virus Powassan y por qué preocupa tanto a los
médicos?

El virus Powassan es una infección viral
transmitida por
garrapatas
infectadas. No aparece con la misma frecuencia que
la enfermedad de Lyme, pero sí despierta más
alarma cuando se confirma un caso, porque puede afectar el
cerebro y la médula espinal.

En los cuadros graves, la infección puede provocar
meningitis o encefalitis, dos
complicaciones neurológicas que obligan a una atención hospitalaria
estrecha. También puede ser mortal. Por eso, su rareza no
tranquiliza del todo a los médicos cuando hay circulación del
vector en una zona concreta.

La gran preocupación está en el impacto, no en
el número. Un solo caso confirmado en Nueva York basta para
reforzar la vigilancia, revisar los hábitos de prevención y
recordar que las garrapatas no solo transmiten molestias menores.
Algunas infecciones dejan fiebre y cansancio; otras, como esta,
pueden dejar secuelas duraderas.

Cuando una enfermedad es poco común, suele pasar desapercibida.
Sin embargo, eso no significa que sea inocua. Si aparece en una
zona donde la gente pasea, trabaja en jardines o lleva a sus hijos
a parques, el riesgo deja de ser teórico.


¿Cómo se transmite la enfermedad por garrapatas en Nueva
York?

El virus Powassan se transmite por la picadura de una
garrapata infectada. A diferencia de otras
infecciones, puede pasar al cuerpo con mucha rapidez, incluso en
minutos. Esa velocidad complica la prevención si la garrapata no se
detecta a tiempo.

La exposición suele darse al aire libre, sobre todo en zonas con
vegetación densa. Los parques, jardines, senderos
arbolados, áreas boscosas y bordes con hierba alta concentran más
riesgo. También aumenta la posibilidad de contacto cuando la ropa
roza arbustos, hojas secas o pasto largo.

En una ciudad como Nueva York y sus
alrededores, eso importa más de lo que parece. Mucha gente piensa
en riesgos lejanos, pero una salida corta al parque, una tarde en
el jardín o una caminata por senderos suburbanos puede bastar para
entrar en contacto con garrapatas.

La rapidez de transmisión es la parte más incómoda de esta
historia. Si una persona espera a sentir picazón o malestar para
revisar la piel, puede llegar tarde. Por eso, después de estar en
exteriores, conviene hacer una revisión minuciosa,
sobre todo en las zonas donde la garrapata se oculta con más
facilidad.

Foto Freepik

Síntomas
del virus Powassan que no conviene ignorar

Al inicio, el virus Powassan puede parecer una infección
común
. A veces comienza con fiebre, dolor de cabeza,
cansancio, vómitos y malestar general. En algunas personas, además,
no produce señales claras al principio, lo que complica todavía más
la detección temprana.

Ese primer tramo puede confundirse con una gripe fuerte o con
otra virosis. Sin embargo, la evolución cambia la historia. Si la
infección avanza, pueden aparecer síntomas
neurológicos
que ya no encajan con un cuadro leve.

La confusión, la dificultad para hablar, la pérdida de
coordinación, las convulsiones y la rigidez de cuello son
señales de alarma. También lo es una somnolencia
inusual o un cambio brusco en el comportamiento. Si eso aparece
después de una picadura o tras pasar tiempo en zonas con
garrapatas, hace falta atención médica inmediata.

La combinación de fiebre y síntomas neurológicos después de una
salida al aire libre no debe esperar. En estos casos, el
tiempo cuenta. No existe un medicamento específico
que cure el virus Powassan, por lo que el tratamiento se centra en
apoyar al paciente y tratar las complicaciones en el hospital
cuando sea necesario. Por eso, llegar pronto cambia el
panorama.

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¿Qué deben hacer los residentes para reducir el riesgo de
picaduras?

La prevención empieza antes de salir de casa. La ropa
protectora
ayuda más de lo que muchos creen. Los
pantalones largos, las mangas largas y el pantalón metido dentro de
los calcetines crean una barrera simple que dificulta que la
garrapata llegue a la piel.

El repelente también importa. Usarlo en las
zonas expuestas reduce el riesgo, sobre todo en paseos por parques,
jardines o senderos con vegetación. No hace falta una excursión
larga para tomar precauciones; una salida corta también merece
atención si el área tiene pasto alto o arbustos.

Además, conviene evitar sentarse directamente sobre el césped o
apoyarse en zonas con hojas secas. Es un gesto pequeño, pero cambia
mucho la exposición. Una garrapata no necesita
mucho espacio para adherirse, así que menos contacto con la
vegetación significa menos oportunidades para ella.

Al volver a casa, la revisión del cuerpo es igual de importante.
Hay que mirar axilas, cintura, cuello, cuero
cabelludo, detrás de las rodillas y alrededor de las orejas. Son
zonas discretas; por eso, la garrapata puede quedarse allí sin que
nadie la note durante horas.

Las mascotas también cuentan. Perros y gatos
pueden traer garrapatas al hogar después de salir al exterior.
Revisarlos con atención, sobre todo tras paseos por zonas verdes,
ayuda a cortar el camino antes de que el insecto llegue a la
familia.


¿Por qué Nueva York sigue en vigilancia por las enfermedades
transmitidas por garrapatas?

El caso de Powassan no se analiza de forma aislada.
Nueva York mantiene vigilancia porque en la región
circulan varias especies de
garrapatas
y también otras infecciones transmitidas por estos
parásitos. La enfermedad de Lyme sigue siendo la más conocida, pero
no es la única que preocupa.

Los departamentos de salud locales observan con
cuidado la exposición en zonas urbanas, suburbanas y rurales. Los
cambios en la actividad al aire libre, el clima y el contacto con
áreas verdes influyen en la cantidad de picaduras. Cuando aumentan
los reportes, la prevención se convierte en una tarea diaria, no en
una idea abstracta.

En esa vigilancia también entran otras enfermedades, como la
anaplasmosis y la babesiosis, que
comparten parte del mismo terreno de riesgo. El mensaje es claro:
si hay garrapatas, hay que pensar en más de una infección
posible.

Para los residentes, eso significa tomar en serio cualquier
picadura y cualquier síntoma inusual después de
una salida a zonas con vegetación. La detección temprana sigue
siendo la mejor defensa, porque permite diferenciar una molestia
pasajera de un problema que necesita atención rápida.

Este
artículo ha sido elaborado con el apoyo de una herramienta de
inteligencia artificial. Posteriormente, ha sido objeto de una
revisión exhaustiva por parte de un periodista profesional y un
redactor jefe, garantizando así su exactitud, relevancia y
conformidad con los estándares editoriales. Aurana se esfuerza por
transmitir el conocimiento sobre salud en un lenguaje accesible
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sustituir la opinión de un profesional sanitario.



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