Los líderes del G7, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldaron este martes al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, durante la cumbre celebrada en la localidad francesa de Évian y acordaron incrementar la presión sobre Rusia mediante nuevas sanciones dirigidas, principalmente, al sector petrolero, con el objetivo de impulsar negociaciones que permitan poner fin a la guerra.
El consenso se alcanzó durante una reunión calificada como “muy productiva” por fuentes diplomáticas, en la que participaron Zelenski; el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz; los primeros ministros de Canadá, Mark Carney; Italia, Giorgia Meloni; Reino Unido, Keir Starmer; y Japón, Sanae Takaichi, además de los presidentes del Consejo Europeo, António Costa, y de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Según las fuentes, los intercambios fueron “muy fluidos” y permitieron consolidar una posición común sobre el conflicto iniciado por Moscú hace más de cuatro años. Los líderes coincidieron en que Ucrania ya no puede ser considerada la parte “perdedora” de la guerra, percepción a la que también se sumó Trump, quien anteriormente había utilizado ese término para referirse a los ucranianos.
Nuevas sanciones contra Moscú
El mandatario estadounidense abrió además la puerta a restablecer restricciones al petróleo ruso, en un contexto marcado por la caída de los precios del crudo y el optimismo generado por el acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán.
Washington había flexibilizado parte de las sanciones a las exportaciones energéticas rusas tras el inicio del conflicto con Irán el pasado 28 de febrero, alegando la necesidad de aliviar las tensiones en el mercado internacional del petróleo debido al cierre del estrecho de Ormuz.
Sin esperar el cierre formal de la cumbre, Reino Unido y Canadá anunciaron nuevas medidas contra Moscú. El Gobierno británico impuso 70 nuevas sanciones dirigidas a la denominada “flota clandestina” utilizada para transportar petróleo y gas rusos, así como a las redes financieras empleadas para evadir las restricciones occidentales.
“En colaboración con nuestros aliados del G7, seguiremos aumentando la presión sobre Putin y su círculo de colaboradores hasta que la maquinaria bélica rusa se detenga y la paz vuelva a nuestro continente”, afirmó el primer ministro británico, Keir Starmer.
Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció un nuevo paquete de sanciones enfocado en la llamada “flota fantasma”, los ingresos energéticos rusos, el sector de defensa y actores vinculados a campañas de desinformación, tras reunirse con Zelenski en Évian.
Presión para llevar a Putin a negociar
La nueva ronda de sanciones busca aumentar la presión sobre el presidente ruso, Vladímir Putin, para forzarlo a sentarse en la mesa de negociaciones.
En ese sentido, el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, consideró posible que un proceso de diálogo pueda materializarse “este verano”, si se mantiene la presión coordinada de los aliados occidentales sobre Moscú.
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