Decenas de miles de aficionados de Irán llegaron la tarde del lunes a SoFi Stadium para apoyar a su selección de futbol, la cual debutó en la Copa del Mundo 2026 con un vibrante empate de 2-2 con Nueva Zelanda.
La selección iraní había llegado un día antes al área de Los Ángeles procedente de Tijuana, donde se encuentra su base de entrenamientos tras los obstáculos migratorios impuestos por el gobierno de Estados Unidos.
Afuera del estadio de Inglewood hubo una dura protesta en contra de su presencia en Estados Unidos, pero la inmensa mayoría de iraníes que acudieron a la cita del lunes lo hicieron con sentimientos encontrados, según sus propias palabras: entusiasmados por tener a la selección de Irán participando en el Mundial, pero condenando el brutal régimen islámico en el país del Medio Oriente.
En una situación que solo un evento como la Copa del Mundo puede ofrecer, dentro del estadio se vieron las dos banderas de Irán: la del león y el sol que representa al país antes de la revolución islámica y la bandera del actual régimen, con los mismos colores, pero con emblema estilizado color rojo en el centro. Las banderas del león y el sol, que la FIFA intentó prohibir para el Mundial, predominaron claramente en los graderíos.
Cuando los jugadores iraníes saltaron por primera vez a la cancha hubo muchos aplausos y hasta algarabía. Pero cuando se escuchó el himno del país, hubo muchos abucheos.
Color de los fans mexicanos
En general, durante el partido, Irán recibió gran apoyo del público, incluyendo miles y miles de fans mexicanos que, ante la oportunidad de vivir la experiencia mundialista, compraron boletos a buenos precios. Muchos de ellos llegaron desde Baja California.
Fueron los mexicanos quienes durante el primer tiempo -y no por falta de buena acción en la cancha- empezaron a levantar “la ola” hasta que ésta tomó forma y dio algunas vueltas.
Ya para entonces, Nueva Zelanda ganaba con el gol de Elijah Just, quien fusiló al portero Alireza Beiranvand con una volea franca de derecha tras recibir en el área un pase con el pecho del delantero Chris Wood a los 7 minutos.
Irán, que tuvo mucha llegada a lo largo del partido, vino de atrás por primera vez en el marcador para empatar con un remate poco convencional de Ramin Rezaeian, quien conectó la pelota con parte externa de zapato ante la salida del arquero Max Crocombe.
El propio lateral iraní había iniciado la jugada por derecha y la pelota le llegó -con un poco de suerte- tras una larga pared. Festejó cubriéndose la cabeza con la playera a los 32′.
El “Olé, olé, olé, olé” sonó en SoFi Stadium, donde también se vieron algunos miles de seguidores neozelandeses. La asistencia oficial fue de 70,108 espectadores para seguir con el rotundo éxito de taquilla en el llamado Mundial más grande de la historia
Dupla letal de los Kiwis
Los llamados “Kiwis” retomaron la ventaja a los 55 minutos y fue de nuevo por combinación de los peligrosos Just y Wood. Este último, de espaldas al arco, le dio la pelota al extremo que milita en el futbol de Escocia, quien de derecha anotó para convertirse en el primer jugador de Nueva Zelanda en lograr un doblete en Copa del Mundo.
Sin embargo, el equipo iraní volvió a empatar el juego. Fue a los 64′ cuando Mohammad Mohebbi remató de cabeza solo en el área un centro de Rezaeian para sacudir las redes.
El resto del juego fue cargado de emociones, jugadas peligrosas y un ambiente de primera en los graderíos, donde las banderas tricolores con el león y el sol se llevaron el triunfo.
El partido fue dirigido por el árbitro mexicano César Arturo Ramos Palazuelos, quien enfadó a los jugadores iraníes en el primer tiempo cuando fue demasiado tolerante, pero luego no tuvo contratiempos en una noche en la que ambos equipos se dedicaron a jugar con entrega y buenas pinceladas.
Irán y Nueva Zelanda quedan con 1 punto dentro del Grupo G, igual que Bélgica y Egipto, que más temprano empataron 1-1.


