Barcelona.- Fernando Alonso se bajó del Aston Martin por última vez este fin de semana mucho antes de ver la bandera a cuadros. No fue una sorpresa. Quizá sí el momento exacto, pero no el desenlace. El piloto asturiano llevaba tres días advirtiendo que Barcelona iba a ser una de las citas más duras de la temporada para el equipo de Silverstone, y la carrera acabó confirmando todos los peores presagios.
Aston Martin llegó al Circuit siendo el coche más lento de la parrilla. En clasificación quedó a más de cuatro segundos de la pole y a casi un segundo de los Cadillac, su rival más cercano durante todo el fin de semana. Y como si la falta de rendimiento no fuera suficiente, también apareció falta de fiabilidad. Lance Stroll abandonó en las primeras vueltas por un problema en la caja de cambios. Y poco después fue el turno de Alonso.
El español, que había arrancado desde el pitlane tras montar nuevos componentes de la unidad de potencia, recibió una orden inesperada por radio en plena carrera: “No hubo ningún aviso. El ingeniero me dijo que parara el coche y me bajara. Imagino que era es problema del ERS cuando te dicen que saltes fuera del coche“, explicó después.
La avería resultó especialmente amarga porque precisamente Aston Martin había cambiado elementos del sistema eléctrico antes de la carrera para intentar evitar problemas, entre ellos la batería, el causante real del abandono.
Alonso incluso ironizó sobre ello al analizar lo sucedido: “Creo que cambiamos algunas de las piezas que se rompieron durante las carrera, desgraciadamente. Así que quizá nos toque otra salida desde el pitlane en Austria”, dijo con resignación. “Estamos sufriendo por rendimiento, pero también por fiabilidad. Todavía no somos un coche a prueba de balas y seguimos teniendo muchos problemas”.
Lo único positivo: los aficionados
Con el abandono consumado y sin apenas opciones deportivas durante todo el fin de semana, Alonso encontró refugio en algo que no aparecía en las hojas de tiempos. El apoyo de la afición volvió a convertir el Circuit de Barcelona-Catalunya en un mar azul y verde para acompañar al bicampeón del mundo en una cita que podría haber sido su última carrera en Montmeló.
“El Drivers Parade (desfile de pilotos previo a la carrera) fue la mejor parte del fin de semana”, aseguró. “Los aficionados fueron increíbles durante todo el fin de semana. Fue una sensación muy bonita y muy emocional para mí. Quizá sea la última vez en Barcelona”.
El ovetense lamentó no haber podido devolver ese cariño con un mejor resultado en pista: “Fuera del coche disfruté cada minuto. Pero desgraciadamente no les dimos lo que merecen en cuanto a resultados. Espero que podamos mejorar la situación en la segunda mitad del año“.
Tras el doble abandono de Alonso y Stroll, Barcelona deja una fotografía preocupante para Aston Martin. El equipo ya esperaba sufrir en el trazado catalán, pero la combinación de falta de ritmo y problemas mecánicos terminó convirtiendo el Gran Premio de Barcelona-Catalunya en el fin de semana más duro de toda la temporada 2026 de la Fórmula 1.
Fernando Alonso, Aston Martin
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