El arzobispo metropolitano de Santiago y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), monseñor Héctor Rafael Rodríguez, manifestó este jueves su preocupación por el aumento de los feminicidios, la violencia intrafamiliar, el deterioro de la salud mental y las consecuencias que los conflictos internacionales generan sobre los países más vulnerables.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante la homilía de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus Christi), celebrada en el Estadio Cibao, luego de la tradicional procesión eucarística que partió desde la Catedral Santiago Apóstol, en el centro histórico de la ciudad.
Durante su mensaje, monseñor Rodríguez se refirió a la violencia que afecta a las familias dominicanas y lamentó el incremento de los feminicidios en el país. “Vivimos en un país herido por la vergonzosa violencia intrafamiliar, que desgarra y desangra a tantas familias, con su expresión más abominable en los feminicidios”, expresó.
El religioso también mostró inquietud por el aumento de la violencia psicológica y emocional en distintos ámbitos de la sociedad. “El preocupante aumento de la violencia psicológica y emocional, unido al creciente deterioro de la salud mental, constituye una llamada urgente a fortalecer la cultura del respeto, el cuidado mutuo y la atención integral de la persona”, afirmó.
A su juicio, muchos de los episodios de violencia registrados reflejan la necesidad de prestar mayor atención a la salud mental y al acompañamiento de personas que enfrentan situaciones emocionales complejas.
Advierte sobre efectos de las guerras
Durante la homilía, el presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano señaló que el mundo atraviesa momentos marcados por conflictos armados, incertidumbre económica y falta de paz.
“Falta paz en el mundo entero y estamos atravesando ese desierto aunque no escuchemos los sonidos de las armas. Nos afectan como país porque estamos entrelazados con los demás países del mundo”, manifestó.
Monseñor Rodríguez explicó que las guerras y tensiones internacionales generan consecuencias económicas que terminan impactando con mayor fuerza a los países pobres y en vías de desarrollo.
El arzobispo exhortó a los fieles católicos a fortalecer la solidaridad, la convivencia pacífica y el respeto a la dignidad humana.
Asimismo, recordó que la defensa de la vida también implica el cuidado de la creación y el uso responsable de los recursos naturales, al considerar que los daños al medio ambiente afectan especialmente a las poblaciones más vulnerables y a las futuras generaciones.
La celebración de Corpus Christi reunió a cientos de fieles de distintas parroquias de la Arquidiócesis de Santiago. La procesión inició en la Catedral Santiago Apóstol y culminó en el Estadio Cibao, donde se celebró la eucaristía presidida por monseñor Héctor Rafael Rodríguez.


