De Benetton a Gucci: ¿se cierra el círculo para el equipo de Enstone y Briatore? #F1 #FVDigital

0
28


Una firma de moda italiana convertida en patrocinador principal de un equipo de Fórmula 1. No, no estamos en 1983, sino en 2026. La marca de moda en cuestión no es Benetton, sino Gucci, y el equipo patrocinado no es Tyrrell, sino Alpine.

Mira:

Sin embargo, resulta interesante rescatar aquella vieja máxima francesa de l’histoire se répète (la historia se repite). Porque, así como Benetton acabó llegando a Toleman hace cuarenta años tras pasar por Tyrrell y Alfa Romeo, salvando al equipo mediante la construcción de una nueva fábrica a apenas cinco kilómetros de Enstone desde donde conquistó la Fórmula 1, tampoco es una idea tan descabellada pensar que Gucci pueda tener ambiciones similares, precisamente en esas mismas instalaciones situadas en la campiña inglesa.

Renault, después de poner fin al proyecto de motores de su propio equipo Alpine F1, también ha cerrado el grifo financiero de la escudería que opera en Inglaterra, y en realidad solo parece cuestión de tiempo que una parte del equipo, actualmente controlado por Otro Capital, sea adquirida por un actor externo. En los pasillos del paddock se menciona a Mercedes como posible comprador, aunque también se rumorea que Christian Horner estaría interesado, junto a un grupo de inversores, en hacerse con la participación de Otro.

Pero, ¿por qué limitarse Gucci a ser simplemente el patrocinador principal y no adquirir directamente el equipo? Después de todo, Benetton ya marcó el camino hace cuarenta años, y además con el mismo hombre al mando.

United Colors of…

Retrocedamos un momento en el tiempo. La historia de la marca italiana Benetton no comenzó en la Fórmula 1. La empresa fue fundada en 1965 por la familia italiana del mismo nombre. Los tres hermanos Luciano, Carlo y Gilberto, junto a su hermana Giuliana, conquistaron Europa a finales de los años setenta con sus coloridas prendas, que rompían con la monotonía de los oscuros años setenta.  La familia buscaba expandirse en Estados Unidos y, para ello, a finales de 1979 recurrió a un joven llamado Flavio Briatore.

Flavio Briatore en Luciano Benetton in 1992.

Flavio Briatore en Luciano Benetton in 1992.

Foto door: Paul-Henri Cahier/Getty Images

Por aquel entonces Briatore apenas tenía 28 años, aunque ya había pasado por todo tipo de negocios y fracasos. Sin embargo, Luciano Benetton vio algo especial en aquel joven de palabra fácil. Ambos procedían de la Italia rural y compartían cierto desprecio por las convenciones del conservador país transalpino.

Briatore se puso manos a la obra y en 1980 la marca abrió su primera tienda en Madison Avenue, en Nueva York. Menos de cinco años después, Benetton contaba con 400 establecimientos en Estados Unidos, llegando a rozar los 800 en su punto álgido.

Durante aquellos años, Benetton era conocida por ser una marca rebelde, provocadora y disruptiva (¿alguien ha dicho Red Bull?). No solo triunfaba gracias a un afinado sentido de las tendencias, sino que también desafiaba al orden establecido mediante campañas publicitarias —acompañadas por el eslogan United Colors of…— centradas en la diversidad y la lucha contra el racismo, un asunto especialmente delicado en Italia.

Su imagen antisistema ofrecía a los jóvenes algo contra lo que rebelarse. Y para reforzar tanto esas campañas como su carácter atrevido, Benetton decidió entrar en la Fórmula 1 (sí, otra vez: ¿alguien ha dicho Red Bull?).

Affiche United Colors of Benetton affiche in 1989 in Parijs.

Affiche United Colors of Benetton affiche in 1989 in Parijs.

Foto door: Marc GANTIER/Gamma-Rapho via Getty Images

Por cierto, aquella decisión no fue iniciativa de Briatore. En ese momento estaba demasiado ocupado intentando mantenerse alejado de la justicia italiana —estaba acusado de fraude en una operación comercial— y además disfrutaba enormemente desarrollando el negocio de Benetton en Estados Unidos.

La idea de entrar en la Fórmula 1 surgió gracias a Nanni Galli, un piloto italiano (que llegó a disputar una carrera de F1 con Ferrari) que, tras retirarse del automovilismo, se incorporó al negocio textil familiar. Los Galli suministraban lana a Benetton y fue precisamente Nanni quien introdujo a la marca en el mundo de las carreras.

Benetton veía la Fórmula 1 como una herramienta de marketing ideal para seguir creciendo en el mercado estadounidense. Estados Unidos siempre ha mantenido una relación de amor-odio con la categoría reina, pero a principios de los años ochenta predominaba claramente el amor, con al menos un Gran Premio estadounidense en el calendario y, durante algunos años, incluso dos o tres. Era el escenario perfecto para llegar a nuevos clientes.

Patrocinio de equipos

A finales de 1982, Luciano Benetton asistió al Gran Premio de Las Vegas y allí recibió una recomendación: patrocinar a Tyrrell. Aquel equipo acababa de ganar la carrera disputada en el aparcamiento del hotel Caesars Palace gracias a Michele Alboreto, además de contar con un piloto estadounidense, Danny Sullivan. Todo ello convenció a Benetton.

La empresa puso una única condición para cerrar el acuerdo: Tyrrell debía romper su vínculo con Denim Musk, una marca de loción para después del afeitado. Benetton comercializaba productos similares y, además, el término denim podía generar confusión al asociarse con una marca de ropa. Tyrrell aceptó y en 1983 aparecieron en la parrilla los primeros monoplazas patrocinados exclusivamente por Benetton.

Michele Alboreto, Tyrrell 011B

Michele Alboreto, Tyrrell 011B

Foto door: Motorsport Images

Ese mismo año, Alboreto ganó el Gran Premio de Detroit con el Tyrrell 011B, pero aquello no sació el apetito de Benetton y, tras una sola temporada, ambas partes separaron sus caminos.

En 1984 la marca italiana pasó a patrocinar a Alfa Romeo, que contaba con el relativamente exitoso piloto estadounidense Eddie Cheever. Sin embargo, la aventura resultó decepcionante. Riccardo Patrese logró un tercer puesto en Monza para el Benetton Team Alfa Romeo, pero poco más se pudo destacar.

Compra de Toleman

Aunque el logotipo de Benetton siguió apareciendo en los Alfa Romeo durante 1985, la relación estaba rota. La empresa decidió entonces dar el siguiente paso: tener su propio equipo.

Te podría interesar:

En mayo de 1985 adquirió por dos millones de libras la escudería Toleman, antecesora directa del actual Alpine. El Toleman-Hart de Teo Fabi, vestido ya con los colores de Benetton, debutó en el Gran Premio de Mónaco, ofreciendo una imagen curiosa: los dos Benetton Alfa Romeo de Cheever y Patrese compartían pista con el Benetton Toleman de Fabi.

Teo Fabi, Toleman TG185 Hart

Teo Fabi, Toleman TG185 Hart

Foto door: LAT Images

Aunque Fabi abandonó la carrera, aquella prueba marcó el inicio definitivo de la aventura de Benetton en la Fórmula 1. En 1986, Toleman pasó a llamarse Benetton Formula, con Gerhard Berger y Teo Fabi como pilotos y BMW como suministrador de motores.

Briatore toma el control

Por entonces Briatore aún no era jefe de equipo. Primero, porque no tenía interés alguno por el automovilismo. Segundo, porque había sido condenado en Italia y prefería evitar cumplir la correspondiente pena de prisión. No fue hasta finales de 1988, durante el Gran Premio de Australia, cuando asistió por primera vez a una carrera de Fórmula 1. Allí, Benetton le pidió que se encargara de los asuntos comerciales del equipo.

Lo que ocurrió después es historia, tanto para Benetton como para Briatore: desde el fichaje de Michael Schumacher y la contratación de un equipo de diseñadores estrella en 1991, hasta el primer título mundial del alemán en 1994, el doblete de 1995, la salida de Briatore a finales de 1997 y su regreso años después tras la compra de Benetton por parte de Renault.

Michael Schumacher en Flavio Briatore in 1993.

Michael Schumacher en Flavio Briatore in 1993.

Foto door: Motorsport Images

Durante todos esos años, Briatore destacó especialmente en el ámbito comercial. Mientras otros equipos elegían como representantes a ingenieros apasionados por la mecánica, Briatore siguió siendo aquel dandi italiano de mil oficios y otros tantos tropiezos, aunque ahora con los contactos adecuados y siempre atento a cerrar el siguiente gran negocio.

Ya fuera arrebatándole Schumacher a Eddie Jordan o comprando un equipo como Ligier para asegurarse los codiciados motores Renault, Briatore siempre encontró la manera.

Regreso

Por eso no sorprendió que Renault, empresa matriz de Alpine, lo recuperara en 2024 como asesor del equipo. La compañía francesa ya sabía entonces que el proyecto de motores propios iba a finalizar con la llegada de la temporada 2026 y que, probablemente, acabaría desprendiéndose del equipo a largo plazo.

¿Y quién mejor para gestionar una situación así que el maestro de los negociadores? Exacto: Flavio Briatore.

Su último gran movimiento ha sido conseguir la incorporación de Gucci.

¿Será una nueva marca italiana de moda la salvación definitiva para el equipo de Enstone? ¿Logrará Briatore, ahora como jefe de equipo, repetir lo que consiguió hace 35 años con otra firma italiana y alcanzar de nuevo la cima de la Fórmula 1? Él mismo dejó una pista durante el anuncio del acuerdo entre Alpine y Gucci:

“El equipo de Enstone es conocido por hacer las cosas de manera diferente y ya ha demostrado anteriormente que la moda puede cruzar la línea de meta en primer lugar dentro de la Fórmula 1”.

Quién sabe…

Gucci Alpine 2027

Gucci Alpine 2027

Foto de: Alpine

Queremos tu opinión

¿Qué le gustaría ver en Motorsport.com?

Responda a nuestra encuesta de 5 minutos.

– El equipo de Motorsport.com



Source link