#Mundo:La OTAN eleva el tono contra Rusia por los ataques con drones a su flanco oriental: de Rumanía a los países bálticos #FVDigital

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Europa vuelve a estar en alerta máxima ante la amenaza de los drones rusos después de que un artefacto impactase contra un edificio residencial en la ciudad rumana de Galati, cerca de la frontera con Ucrania, durante una oleada de ataques rusos contra infraestructuras ucranianas. La OTAN ha condenado la “imprudencia de Rusia” y ha avisado de que está lista para defender “cada centímetro” del territorio aliado ante un peligro que no es nuevo para territorio europeo. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha evadido confirmar el origen del artefacto y ha asegurado que no está demostrado que sea ruso: “Nadie puede determinar el origen (del dron) hasta que se realice un examen de ese aparato”, ha asegurado el mandatario. 

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la sombra del Kremlin sobre el resto del continente europeo se ha hecho patente por el impacto de varios drones de origen ruso en varios países del flanco oriental de la Alianza. Rumanía y Polonia, los dos grandes países de esa zona y que comparten frontera con Rusia, han sido los más castigados por esos incidentes que también se han producido en territorio de los países bálticos. A esos incidentes se suman diferentes alarmas en el interior del continente (en países como Alemania, Dinamarca o Noruega) ante el avistamiento de drones no identificados que han obligado a extremar la vigilancia, desplegar cazas de seguimiento y cerrar aeropuertos. 

La sucesión de incidentes, en paralelo a la extensión de la guerra en Ucrania, han hecho que la posición de la propia Alianza Atlántica evolucionase desde la contención y la prudencia hacia un impulso de la defensa antiaérea y del gasto en defensa con vistas a reforzar las estructuras antidrones del continente. Los países de la frontera este de Europa reclaman una mayor acción ante la presencia latente de Rusia cuando la guerra de Ucrania afronta ya su quinto año sin atisbo de concluir. 

Croacia, Rumanía y Polonia, los primeros atacados

El 10 de marzo de 2022, un dron Tu-141 Strizh, de fabricación soviética, atravesó el espacio aéreo de Rumanía y Hungría antes de estrellarse en Zagreb, capital de Croacia. El artefacto se estrelló en un parque de la ciudad, a seis kilómetros del centro, y contaba con carga explosiva. Aunque no hubo que lamentar heridos y nunca quedó aclarado el origen, el incidente dejó clara la vulnerabilidad del espacio aéreo aliado. 

Además, el presidente croata, Zoran Milanovic, criticó duramente la lentitud de reacción de la OTAN y el hecho de que un artefacto pudiera sobrevolar varios países aliados sin ser detectado. Rusia negó entonces cualquier responsabilidad en el incidente, pero lo ocurrido en Zagreb puso sobre aviso la cuestión de la amenaza aérea en el flanco oriental.

Sin embargo, en 2023 se detectaron por primera vez restos de drones rusos en territorio de la OTAN, esta vez en Rumanía. Las autoridades del país encontraron, entre septiembre y diciembre de ese año, fragmentos de drones Shahed iraníes —habituales en el arsenal ruso— en el condado de Tulcea, cerca de la frontera con Ucrania. Los restos, procedente de ataques rusos contra infraestructuras portuarias ucranianas, pusieron a Rumania en el foco: Bucarest protestó formalmente ante Moscú, desplegó más radares y puestos de observación en sus fronteras, reforzó las patrullas aéreas y empezó a construir refugios antiaéreos para población civil en zonas fronterizas. 

La OTAN, aunque reforzó las misiones de policía aérea en la zona, evitó una escalada con Rusia y calificó los incidentes de “desestabilizadores”, pero evitó considerarlos ataques deliberados contra territorio aliado.

Los países bálticos exigen una “respuesta contundente”

Ya en marzo de 2024, Polonia se convirtió en el tercer país afectado: su espacio aéreo fue invadido brevemente por un misil ruso durante un ataque masivo de Moscú contra el oeste de Ucrania. Varsovia activó inmediatamente sistemas de alerta aérea y cazas aliados, y reclamó abiertamente una respuesta “más robusta” por parte de la OTAN. El gobierno polaco, de hecho, abrió la puerta a la posibilidad de derribar drones o misiles rusos antes de que alcanzaran territorio aliado. 

La Alianza optó entonces por reafirmar su compromiso con la defensa colectiva y aumentar la vigilancia aérea sobre el flanco oriental, que solo tardaría seis meses en volver a ser atacada, cuando un dron ruso se estrelló en territorio de Letonia tras sobrevolar Bielorrusia. Este impacto, el primero confirmado en tiempo real, no despertó una reacción más enérgica de la OTAN: su secretario general Jens Stoltenberg, condenó la incursión y volvió a insistir en que no había señales de ataque intencionado, aunque reconoció que Rusia estaba generando “riesgos reales” para territorio aliado. El presidente letón, Edgars Rinkēvičs puso entonces el foco en la necesidad de una “respuesta mucho más contundente” a los incidentes con drones rusos en el flanco oriental ante un episodio “extremadamente peligroso”. Un llamamiento al que se sumaron también Estonia y Lituania.

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Ese mismo mes, las autoridades rumanas volvieron a detectar e identificar restos de drones rusos tras un ataque de Moscú contra instalaciones ucranianas a orillas del Danubio. El gobierno de Bucarest amplió la vigilancia antidron y la OTAN incrementó sus vuelos de patrullas aéreas sobre el mar Negro. 

Un ataque masivo en Polonia acelera el paso de la OTAN

La entrada de al menos 19 drones rusos en territorio polaco durante la madrugada del 9 al 10 de septiembre de 2025 supuso el mayor incidente hasta la fecha. Los artefactos fueron derribados o acabaron estrellándose en una incursión que obligó a activar defensas de la OTAN y a cerrar aeropuertos. 

Por primera vez un país miembro de la Alianza, Polonia, pidió consultas bajo el Artículo 4, y se movilizaron cazas polacos, estadounidenses, italianos y neerlandeses, en medio de un debate sobre las capacidades de respuesta y las reglas de enfrentamiento de la organización. Apenas tres días después, Rumanía detectó a un dron ruso en su espacio aéreo durante 50 minutos, y tuvo que desplegar dos cazas para monitorizarlo.

Sin embargo, el tono esta vez se endureció significativamente, meses después de la llegada del neerlandés Mark Rutte a la secretaria general de la Alianza. La OTAN condenó con firmeza las violaciones del espacio aéreo y empezaron a discutir nuevas normas para vigilar el espacio aéreo y derribar drones rusos con mayor rapidez y efectividad. En ese sentido, y respondiendo a las demandas polacas, se dio inicio a la Operación Centinela Oriental, centrado en vigilancia y respuesta antidron en el flanco oriental. El despliegue continúa activo en la actualidad y en él colaboran cazas de Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España.

Los incidentes se multiplican en 2026

Lejos de detenerse o disminuir, estos incidentes se han multiplicado durante los primeros meses de 2026. Entre febrero y marzo, Rumanía detectó varios episodios en los que drones rusos atravesaron sus fronteras, obligando a desplegar repetidamente efectivos de la Alianza. 

De hecho, en abril se registraron los primeros daños materiales, precisamente en la ciudad de Galati, en el este del país, donde el dron dañó una vivienda y un poste eléctrico. Y a principios del mes de mayo, varios drones penetraron nuevamente el espacio aéreo de Letonia. Uno de ellos impactó un depósito de combustible en Rezekne, en el este del país, en un incidente que acabó desencadenando la caída del gobierno de Riga tras la dimisión del ministro de defensa, Andris Spruds, forzada por la primera ministra Evika Silina. En los últimos meses, también Estonia y Finlandia han tenido que activar sus alertas ante el indicio de amenaza por drones.

El incidente de este viernes pone de manifiesto que el flanco oriental de Europa sigue estando bajo la amenaza de los drones rusos y que el espacio aéreo de la OTAN sigue siendo vulnerable a la incursión de estos artefactos. La Alianza afronta la necesidad de mostrarse solvente y capaz en la frontera este del continente europeo, donde al peligro de los drones rusos se suma la aspiración de Moscú de interferir, con esta guerra híbrida, en la unidad del bloque defensivo. 



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